Toda la información del fútbol base valenciano

, / 2287 0

Patacona CF: ocho años de crecimiento a orillas del Mediterráneo

COMPARTIR

Resulta complicado hallar un ejemplo tan claro de escuela de reciente creación capaz de consolidarse con tanta rapidez. Sin embargo, a apenas unos metros de la playa de la Patacona, el club que lleva su nombre ha experimentado en apenas ocho temporadas una evolución sin precedentes. La fundación federativa del club, en 2008, supone que dentro de poco se cumplirá el décimo aniversario desde su nacimiento. Y, pese a todo, sus responsables creen todavía estar “en pañales”.

Duros inicios desde cero a orillas del mar

“Al principio fue muy duro. Son palabras de Salva Pons, presidente del Patacona CF y que encabeza un proyecto que lo pasó mal en sus inicios. Su fundación no coincidió en el tiempo con la construcción con el campo de la Patacona, solicitada desde meses antes de que el club echase a rodar: obtener las instalaciones requirió de una lucha ardua. Pasamos tres años en el desierto, luchando junto a los directivos –Joaqui Sesa, Manuel Aragón y Rafael Adrián– y a estos ‘chiquillos’ hasta que logramos el campo en el barrio”, recuerda.

patacona-esportbase-03

Pons, Prieto, Polit, López y Fito, durante la entrevista | Foto: Ángel Ferrer

Los ‘chiquillos’ a los que hace referencia son Alberto Fito, director deportivo, y Raúl Prieto, coordinador de fútbol-11. Los dos tienen apenas 23 años y llevan en el club desde sus orígenes. En el caso de Fito –“lo hemos criado nosotros”-, tiene muy claro a quién debe agradecérselo: “Empecé como entrenador de un equipo Querubín, y Salva apostó por mi tras varios años para ejercer como director deportivo”, confiesa. El caso de Raúl es muy parecido: entró en 2009 y arrancó desde la base, y a los tres años el club recompensó su labor y le designó como coordinador de fútbol-11.

La elección de dos técnicos tan jóvenes, lejos de ser una apuesta tan arriesgada, tenía todo el sentido para Pons y el resto de directiva. El “reciclaje” fue un factor decisivo desde el principio: “Podía quedarme con la memoria del viejo fútbol, o apostar por estas dos personas con tanto talento. En un momento de profesionalización del fútbol base, vi un brillo en sus ojos que no era usual. Me hablaban en otro idioma futbolístico, y en ese salto generacional vi que ese era el futuro”, recuerda el dirigente. Palabras como ‘metodología’ o ‘tecnificación’ tomaron el control, y el club depositó su confianza en sus figuras, además de cubrir los costes de todos sus cursos hasta alcanzar el Nivel III de entrenador de fútbol.

Ante la ausencia de instalaciones, hubo que tirar de improvisación y originalidad. Entrenamientos en la playa, arena hasta las orejas, un éxodo constante a otros campos de manera provisional -como el de Escolapios, cerca de La Malvarrosa, o en Alboraya– y mucha incertidumbre. “No había otro recurso, el campo no llegaba por temas políticos y se retrasó tres años, y ya estábamos embarcados en este proyecto destinado para el barrio y la zona, dicen, echando la vista atrás a aquellos tiempos en los que el club naranja y negro estaba huérfano de instalaciones propias.

Trabajo las 24 horas del día

Con la construcción del campo, llegó la consolidación. Tras ocho años de proyecto, 25 equipos y unos 400 jugadores dan fe del crecimiento constante. “Pasamos de tener dificultades para formar equipos a ver cómo chicos jóvenes acudían a la Patacona porque les gustaba cómo se hacían las cosas, indica Fito. Aquella dificultad se le recuerda a todos los nuevos, y se les conciencia de lo que ha costado llegar hasta el punto actual. “Ha sido un esfuerzo de muchas horas, agrega Raúl.

patacona-benjamin-b-2016El volumen de niños convierte en fundamental el trabajo colaborativo, pero también en imprescindible el apoyo de sus familiares “a los que les robamos tiempos para dedicárselo al Patacona”. “Nosotros no heredamos nada: lo hemos construido desde cero. La directiva compró el solar, pero Raúl y Fito se han encargado de construir el edificio, insiste Pons. A nivel mental, la labor deportiva es “muy exigente” y requiere mucho esfuerzo las veinticuatro horas del día”. Padres que necesitan soluciones, jugadores que necesitan atenciónDesconectar un fin de semana es una quimera. Pero todos los asumen con buen humor.

Ahora, con 23 años, Raúl y Fito ven cómo las nuevas generaciones“cadetes con 15 años”– ya llegan con unos conocimientos que les permiten complementar su rol sobre el césped con un papel cada vez mayor “como entrenadores de nuestros equipos”.

Nuevas tecnologías como seña de identidad

Desde el principio, el uso de las redes sociales se convirtió en una poderosa herramienta para consolidar las iniciativas y crecimiento de la escuela. “Vimos su potencial y que las webs no se visitan tanto. Decidimos centrarnos en Twitter y tenemos bastantes seguidores, los padres son muy activos. Nos sirve para comunicar todo, avisar de incidencias, subir imágenes… También hemos remodelado la web, y ha tenido bastante buena acogida”, confiesa Raúl. De momento, el Facebook y otras redes quedan en ‘stand-by’ hasta que cuenten con los medios necesarios para mantenerlos actualizados.

mannequin-patacona

Niños del Patacona haciendo un ‘Mannequin Challenge’ | Foto: Patacona CF

Sin embargo, a veces se producen situaciones inesperadas, como aquella polémica surgida en Twitter tras el vídeo de unos jugadores del Benjamín imitando a los futbolistas del FC Barcelona con el lanzamiento de una botella. “Fue una broma de unos niños, a los que se les ocurrió la idea de celebrar así un gol tras verlo el día anterior en Mestalla. Vimos que era gracioso y una broma sin mala fe. Incluso escribimos que era ‘sólo humor’. Fue TT en España, pero hubo gente que lo malinterpretó, incluso insultos… pero se descalifican sólos”, recuerda Pons.

Con todo, ser un club tan joven ha ayudado al Patacona CF a adaptarse con rapidez a los nuevos tiempos. “Hoy en día se necesita mucho más dinamismo, y ayuda mucho tener el móvil en la mano siempre, el Whatsapp… Antes no se veían muchas escuelas con cuatrocientos niños. También empezábamos a jugar más tarde, con once o doce años. Ahora tenemos Chupetines o Querubines”, reflexionan. Y el crecimiento también ha sido sostenido, “etapa a etapa” y abarcando más y más áreas con cautela: primero fútbol-8, luego la transición a fútbol-11 y ya, desde hace varias temporadas, con equipos consolidados en esta modalidad.

Futuro esperanzador

Acaba un 2016 casi redondo para el Patacona, con un gran rendimiento de los equipos Cadete e Infantil que estuvieron cerca de ascender a Liga Autonómica. “Una vez pruebas esas mieles, quieres hacerlo de nuevo. A 2017 le pedimos una clasificación como la que hay ahora mismo: con ambos equipos en puesto de ascenso a Liga Autonómica”. Para ello, cuentan con el apoyo del Levante UD, “muy importante” en el crecimiento de las últimas temporadas gracias al convenio de colaboración de ambas entidades.

Deja una Respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.