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Se acabó el verano… ¿Cómo adaptar al niño a la vuelta a la rutina?

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Apuramos con nostalgia los últimos días de vacaciones y la vuelta al cole está a la vuelta de la esquina. Un ‘clásico’ cada final del verano y que, sin embargo, a veces puede resultar traumático para los más pequeños, ya acostumbrados a la libertad y la diversión del periodo estival.

En el caso de los niños futbolistas, el reto puede ser doble, ya que además de las clases también arrancan los entrenamientos con su equipo. En ESPORTBASE te ofrecemos varias ideas para que la vuelta al cole no se convierta en un drama.

1. REORDENAR SUS HÁBITOS NOCTURNOS. Por definición, los niños -y más aquellos que practican deporte de manera regular- suelen acostarse más tarde durante las vacaciones, y también despertarse más tarde ante la ausencia de obligaciones escolares. Los últimos días de agosto y primeros de septiembre deberían servir para regularizar progresivamente sus rutinas a la hora de acostarse, para que el impacto al comenzar las clases no sea tan brusco.

2. CUESTIÓN DE EDAD. Es lógico: cuanto mayor es el niño, más experiencia acumula en lo que respecta al retorno a la rutina. Tienen interiorizado que, cuando llega septiembre, toca volver al ‘tajo’. El fin del periodo vacacional y el regreso a la ‘normalidad’ puede suponer un reto a la hora de lidiar con los niños más pequeños, a los que tendremos que prestar más atención y explicar los motivos de que el periodo vacaciones, repleto de libertad y diversión, llegue a su fin.

3. NUEVO ENFOQUE AL GASTO DE ENERGÍA. Los niños futbolistas, si han llevado a cabo un buen trabajo de mantenimiento en verano -practicar otros deportes diferentes al fútbol como la natación, bicicleta, senderismo, deportes de raqueta…-, deberían llegar en buen tono físico al arranque de curso en septiembre. Sin embargo, el retorno a la rutina de entrenamientos conllevará sí o sí las temidas agujetas y el cansancio lógico al lleva a cabo ejercicio intenso. Los padres pueden aprovechar este gasto energético de la pretemporada para acelerar la adaptación a los horarios habituales de despertar, comidas, cenas y hora de dormir.

4. PRESTA ATENCIÓN A LA MOCHILA. Cuanto más mayor es el niño, mayor también debe ser su responsabilidad para con sus objetos personales. En nuestro caso focalizaremos en dos puntos: la mochila del colegio y la bolsa para los entrenamientos. El final del verano es el momento perfecto para renovar aquellos items escolares que necesitan una mejora (nuevos bolígrafos, una agenda, libretas, etc), pero también para revisar el material deportivo que le acompañará toda la temporada. Aprovecha el día de recoger las equipaciones de su equipo para consensuar si hay alguna necesidad más (espinilleras, guantes, botas, etc), y visitad juntos la tienda de material deportivo para concienciar al niño de la necesidad de que cuide y mantenga en buen estado sus cosas. La responsabilidad se inculca poco a poco y mediante pequeños gestos como este.

5. PLANEA JUNTO AL NIÑO SU CALENDARIO. Lunes: entrenamiento. Martes: clase de repaso. Miércoles: otro entrenamiento. Jueves: natación… Es habitual que el niño no pare quieto ni un segundo en cuanto arranca el año escolar, con sus clases, deberes, extraescolares, etc. Para evitar agobios y que tanta actividad os pille con el pie cambiado, es buena idea sentarse en los últimos días de agosto con el niño y planificar las actividades semanales junto a el, consensuando horarios para el colegio, los entrenamientos, partidos y el resto de su agenda. Es buena idea dejar horas libres (por lo menos una al día) en caso de que surjan imprevistos y que puedan emplearse en caso de necesidad: por ejemplo, para estudiar si hay un examen importante o, no lo olvidéis, para echar una siesta y descansar un rato en medio de tanta exigencia.

6. ¡TIRA DE CREATIVIDAD! Los últimos días de vacaciones deben ser tu campo de pruebas para la rutina del resto del año. Puedes experimentar y buscar cualquier manera que se te ocurra para concienciar a los niños de que, por el momento, hay que aparcar la diversión veraniega y prestar atención a las obligaciones del curso escolar y deportivo. Puedes instaurar una cena, excursión o celebración familiar de ‘Final del Verano’ como tradición, o recoger junto al niño sus juguetes estivales (flotadores, pistolas de agua, etc) para marcar el final de una etapa y el arranque de otra. Cualquier idea es buena para que la transición a la rutina del resto del año, en la que ni los niños ni los adultos gozarán de tanto tiempo libre disponible, no se haga demasiado pesada.

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