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Contra el padre-entrenador: homenaje a los padres que sí suman en el fútbol base

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Un nuevo elemento está surgiendo por la banda de los terrenos de juego del fútbol base: “El Padre Entrenador”. Resulta bastante fácil identificarle, dado que sus características principales son:

  • 1) No falta a ningún partido
  • 2) Se traga todos los entrenamientos
  • 3) Toma notas técnicas y estadísticas, incluso las pasa a Excel por si tiene que echárselas en cara al míster.
  • 4) Graba en vídeo los partidos y los sube a YouTube o Facebook.
  • 5) Da órdenes sin parar, a su hijo primero y si se lo consientes, con el tiempo al resto.
  • 6) Vive el partido con tal intensidad que no pierde detalle, ¡llega incluso a correr la banda!

Desde luego que tiene motivos para este comportamiento, está convencido que su hijo es un diamante en bruto, una futura estrella del deporte, el futuro Messi o Ronaldo.

No está dispuesto a que se malogre, no permite ningún fallo en la educación deportiva de su hijo, ningún entrenador estará a la altura de sus expectativas.

Su hijo lo hace todo perfecto y ningún otro niño es mejor que el suyo, el día que a su hijo no le salen bien las cosas, siempre es por culpa del entrenador (no le ha puesto en su sitio), o de los compañeros (no le pasan el balón).

El azote de los arbitros, discute cualquier decisión y no duda en lanzar insultos de cualquier tipo hacia él.

En cuanto al club… ya se sabe, es un desastre de organización, solo quieren mi dinero, hacer negocio… Siempre hay algo de que quejarse.

Su hijo, por su edad, su madurez, su desconocimiento, sufre las consecuencias de este celo, cariño y protección paternal mal entendidas.

El abandono de la práctica deportiva es lo más común en estos casos, es muy difícil que un niño con un “Padre Entrenador” progrese adecuadamente: lo más probable es que, poco a poco, se convierta en un niño inmaduro, consentido y no querido por el resto del equipo.

“La pasión y el amor a nuestro hijo mal entendido, a veces, nos ciega y no nos damos cuenta del daño que hacemos a nuestro hijo y al equipo”.

Por otra parte…

Menos mal que están los verdaderos PADRES, ante los que hay que quitarse el sombrero:

  • Aquellos que pasan desapercibidos con una actitud discreta, que no crean una presión innecesaria sobre el niño, que motivan y dan seguridad, siempre tienen palabras de ánimo más allá del marcador del partido.
  • Que reconocen tu labor y dedicación, que te agradecen al final de cada temporada todo lo que han aprendido sus hijos durante el año.
  • Que saben que no cobras, y que si tienes la suerte de hacerlo apenas llega para el gasoil, que solo te mueve la pasión y la vocación de servicio a los mas jóvenes.

A TODOS ESOS PADRES… GRACIAS.

Texto original: Conrado Galán
anefescuela.es

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