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Repercusiones futbolísticas y legales de la batalla campal en fútbol base que avergüenza a España

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Campo del UD Alaró | Foto: Fútbol Balear

Tras la vergüenza, llega el momento del análisis. La lamentable batalla campal que tuvo lugar el pasado domingo en tierras mallorquinas entre los padres y jugadores del Alaró y Collerense ha generado reacciones en toda España, desde las autoridades hasta medios de comunicación y aficionados. El sentimiento de condena tras el bochornoso espectáculo es unánime.

Las principales consecuencias se han dejado sentir con más profusión en Mallorca, donde incluso el asunto se ha convertido en la comidilla de la clase política. Tal y como informa el Diario de Mallorca, los portavoces parlamentarios cargaron contra los padres protagonistas del incidente: “Fue una auténtica vergüenza”, indicó la portavoz popular Marga Prohens, quien agregó que “seguramente muchos niños se avergonzaron de sus padres y les dieron ganas de decirles que, si quieren tener un campeón, que entrenen ellos y dejen a los niños disfrutar”.

Al margen de la política, los dos clubes han mostrado su arrepentimiento por la imagen mostrada en la pelea. La UD Alaró indicó en su página de Facebook horas después que estos hechos son “extraordinariamente graves” y que la entidad “actuará en consecuencia, sin buscar buenos y malos entre unos y otros”, al tiempo que quiso “agradecer y destacar que personas de los dos equipos intentasen mediar para tranquilizar la situación“. “Solo nos queda pedir perdón como club por el mal ejemplo que se dio ayer en nuestro campo”, concluye su comunicado.

Con el paso de las horas se confirmó que los rectores del Alaró iban en serio: la junta gestora decidió la retirada del equipo infantil tras lo sucedido. Además, una vez examinadas las imágenes del incidente, el acta arbitral y los informes de la Federación, tomará medidas disciplinarias contra los implicados, que incluyen la expulsión de jugadores, personal perteneciente al cuerpo técnico y al club si se demuestra que participaron en la pelea. Asimismo, se prohibirá la entrada a la instalación a los aficionados que hubiesen tomado parte.

En el caso del Collerense, a través de su cuenta en Twitter manifestó su “vergüenza e impotencia” y lanzó la pregunta al aire: “¿Como podemos educar a los niños en la no violencia en el deporte con el ejemplo de los mayores?” Además, apartó de inmediato a dos de su futbolistas por la participación de sus padres en la trifulca, así como al hermano de uno de sus jugadores.

Repercusiones legales de la batalla campal

Desde el Ayuntamiento de Alaró se insistió en que se trata de “hechos aislados, que en ningún caso pueden ser considerados representativos de la idiosincrasia de nuestro pueblo”, aunque sí se reconoció que “estos incidentes tienen que servir para hacer más visible la necesidad de luchar contra un problema que forma parte de nuestra sociedad: la violencia en el deporte“.

Tras el suceso, el lunes por la noche la Comisión Antiviolencia de la Federación de Fútbol de las Islas Baleares (FFIB) acordó denunciar ante el Tribunal Superior de Justicia de Balears (TSJB) los hechos. Dicha comisión, presidida por Llorenç Salvá, también estudiará la posibilidad de personarse en el procedimiento judicial penal o administrativo abierto como consecuencia de lo ocurrido en el campo del Alaró. Por último, según informó en su comunicado, informará de los incidentes ocurridos a la Delegación de Gobierno de Baleares y abrirá “un periodo de análisis” con el objetivo de proponer medidas de carácter preventivo para erradicar la violencia en el fútbol, así como el racismo y la xenofobia.

A la conclusión de dicha reunión, el presidente de la Federación Balear, Miguel Bestard, no se cortó a la hora de valorar lo sucedido y reiteró que una de las medidas que se implantarán de inmediato es que los árbitros podrán “parar los partidos al mínimo signo de violencia, física o verbal”.

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