Ya con la temporada finalizada, al menos desde juveniles hacia abajo, es momento de hacer balance de lo que ha sido el curso en Buñol. Hay luces con un filial que sigue vivo y con la esperanza de poder subir por la agónica vía del playoff, y también sombras después de que el Juvenil A no haya sido capaz de poner en apuros al VCF teniendo un equipo claramente para ser campeón. Sin rodeos, me quiero centrar en un nombre: Sergio Belda (Ontinyent, 2009), central y líder defensivo del equipo de Ximo Mateu. Esto me lo atribuyo yo: Sergio ha sido la gran sorpresa en la cantera granota durante la 25/26. Marc Santos, Nacho Pérez, Manel Usedo… Todos ellos llevan en el Levante muchos años y tienen buena pinta, pero el caso de Belda es especialmente curioso porque en una temporada en la escuela se ha ganado el respeto y admiración de todos. Un chico tranquilo, introvertido y con mucha facilidad para ganarse a la gente por su afabilidad. Muchos chavales a estas edades es posible que se desvirtuen al tener cosas que en condiciones normales no tendrían o por el hecho de jugar en canteras profesionales. Belda es una de las pocas excepciones, priorizando sus estudios y siendo un gran competente en los entrenamientos y partidos. El Juvenil B ha terminado en tercer lugar, capturando la medalla de bronce, tras superar al Roda en la última jornada (3-1) en una temporada con altibajos, pero bastante consistente en el tramo final. Se han mejorado los números del curso pasado (65) logrando 67 puntos y Belda ha sido una pieza muy importante con un carácter defensivo férreo y una opción natural para iniciar el juego desde atrás.

Su apuesta se ha visto con hechos
Un futbolista que brilla por la sencillez en el buen sentido de la palabra: no le gustan las florituras, lo hace todo fácil para generar ventajas. Puede jugar en los dos perfiles y alguna vez que otra se ha animado a subir al ataque e incluso haciendo gol, como el que le hizo al Pablo Iglesias de vaselina. Ha sido el único jugador del Juvenil B que ha estado todo el curso con el A llegando a debutar y sumar 10 partidos en División de Honor. Y todo ello siendo de primer año y debutante en la cantera, con lo cual tiene más mérito. Recuerdo perfectamente su debut en DH: fue en la primera jornada de liga y en el campo del Patacona. Se le vio cómodo en los últimos 20′ tirando bien la línea de fuera de juego y repeliendo todo lo que se meneaba en su zona. Ni que decir tiene que en Liga Nacional se hizo capitán general desde el principio y ‘solamente’ ha podido jugar 22 partidos (todos ellos como titular) con el segundo juvenil al estar en dinámica del A. Sin él, los de Ximo Mateu han padecido en más de un partido sin la serenidad y la solera del ontinyentí, que ha intercalado varios sábados y domingos a lo largo de la temporada y mostrando un buen nivel con poco tiempo para recuperarse. Han sido 3 titularidades con Juvenil A (Jove Español y Alboraya x2) jugando en cualquier perfil en función de si no estaba Román o De Dios. No es algo que intuya yo, sino que se ha visto durante la temporada: ha sido el único jugador del Juvenil B (y además 09) en ser prácticamente uno más en el equipo de Chechu y no sumando a migajas, sino siendo un recurso más e importante.

Su madurez es la clave de todo
Con el futuro de Dani De Dios y Román en el aire (no han renovado), Belda va a recoger la antorcha y a capitanear al Juvenil A de la 26/27 porque es evidente que Liga Nacional ya se le queda corto. Chings, Sorio y Botica apuntan a salir mientras que Pablo Tido va a ser el único ‘superviviente’ junto a Sergio, aunque hay dudas de si Pablo promocionará al DH. A título personal, solo puedo tener halagos y buenas palabras por la gran temporada que se ha marcado el de la Vall d’ Albaida. Cuando llegas a una cantera profesional, lo común es necesitar un cierto tiempo de adaptación, pero en el caso de Sergio, ese período fue efectivo en la pretemporada. Transmite seguridad, domina el juego aéreo y además tiene una lectura del juego impoluta que le hace no desgastarse y hacer que los compañeros trabajen menos. Las últimas dos semanas las ha pasado con el filial siendo el único jugador en hacerlo sin interrupciones (Pau Calvo lo dejó a mitad) y en el club están encantados con él. La diferencia entre un buen jugador y un gran futbolista es esta precisamente: no vale solo con tener buenas aptitudes en el campo, sino también una mente ordenada y clara. Si a eso le sumas, una personalidad positiva y que se multiplica, te queda una gran promesa del fútbol valenciano que va por el camino correcto. Sergio Belda, el novato que ya va camino de ser maestro.

