Libertad VCF, el principal grupo de oposición a la gestión del máximo accionista del Valencia, Peter Lim, organizó este jueves junto con Últimes Vesprades a Mestalla y Juristes Valencians la charla ‘Mestalla, el debate robado’ en el Salón de Actos del Colegio Guadalaviar.
El acto, que debatía y criticaba el cambio del Valencia al Nou Mestalla, estuvo dividido en cuatro ponencias impartidas por Sid Lowe, periodista de ESPN y The Guardian entre otros; Vicent Molins, director de la Agència Districte; Manuel Pascual, arquitecto de la reforma de Mestalla de 1978; y Andrés Goerlich, abogado y presidente de la Fundación Goerlich.
Lowe habló sobre los cambios de estadio que han vivido algunos clubes, destacó que «a muchos equipos les ha salido mal» y ensalzó el nuevo San Mamés.
«Los nuevos estadios que sí funcionan es porque mantienen la esencia y el nuevo campo del Athletic Club de Bilbao funciona porque está en el mismo lugar que el antiguo y porque la gente va a los mismos bares de siempre», destacó.
Por su parte, Molins unió los estadios de fútbol con las ciudades: «La mayoría de los clubes dependen casi del 80 % de la energía que tiene su ciudad y nos hemos creído que el Valencia podría emanciparse de su propio territorio».
«En el último siglo de vida del Valencia, Mestalla ha sido fundamental para el Valencia y nunca lo había sido tanto como hasta ahora», añadió.
El arquitecto de la reforma de Mestalla de 1978, Manuel Pascual, criticó la distancia de la grada del Nou Mestalla con el terreno de juego, que es de 50,1 metros por los 28,3 del actual estadio y también la ubicación del nuevo campo.
«Mucha gente deja el coche en las calles y va a Mestalla andando y el nuevo estadio tiene un aparcamiento previsto que, para la gente, es una atrocidad porque muchos aficionados van a pie», explicó.
Andrés Goerlich fue el encargado de cerrar las ponencias con un recorrido por toda la historia de Mestalla desde el nacimiento del club en 1919 hasta la actualidad.
«Mestalla tiene alma y ese alma son los recuerdos, las vivencias y la historia que hacen que un edificio tenga un valor simbólico y un valor humano que van más allá de los valores arquitectónicos», afirmó Goerlich.
Texto: Agencia EFE
