Del Elche hay que hablar porque su escuela ha arrancado bien. El Cadete A ocupa el segundo lugar a tres puntos del Valencia, mientras que el Infantil es líder en Liga Autonómica con una derrota solamente en 7 partidos. El Juvenil B quizá es el que peor va: mitad de tabla a 9 puntos de la cabeza pero con mucha tmeporada por delante para pelear. El Ilicitano, repleto de adversidades, lucha por engancharse a la zona media y salir del atolladero. Y el gran baluarte está siendo el Juvenil A, que postula a la corona del grupo 7 de División de Honor tras un gran inicio. Es cierto que se ha empañado un poco después de perder la última jornada contra el Roda, pero las sensaciones siguen siendo muy buenas. Y uno de los culpables es Sergio Jara (Elche, 2009), el ariete y pistolero del cuadro de Enrique Navarro ocupando la cima del ranking de goleadores del grupo 7 junto a Yurii Kisak, del Villarreal; ambos con 5 dianas. Sergio ha visto puerta en los cuatro primeros partidos de manera consecutiva, logrando un doblete en la primera jornada contra el Valencia CF. Lleva el gol en las venas y, a pesar de ser juvenil de segundo año, ya conoce la categoría porque la temporada pasada jugó 18 partidos en DH.

Sergio Jara no es un simple náufrago esperando un centro en el área; es un arquitecto con botas de tacos que prefiere construir el gol antes que limitarse a firmarlo, aunque también lo haga. El illicitano escapa del cliché del ‘9’ estático bajando a recibir, asociándose con la precisión de un cirujano y dinamitando las líneas rivales con una movilidad indescifrable. Su fútbol, madurado a fuego lento tras asomar la cabeza con el primer equipo en pretemporada, se ha convertido en el combustible indispensable y la gran baza franjiverde para dictar sentencia en la encarnizada batalla por el título de liga. El primer partido que le vi fue el encuentro contra el Villarreal, donde marcó sacando su faceta de ratón de área aprovechando un rechace en el punto de penalti. No solo responde con números, sino que en el vestuario es una voz más que autorizada. Más allá de su idilio con la red, Jara emerge como el líder silencioso y el escudo espiritual de un vestuario que se encomienda a su madurez en los momentos de máxima tensión.
Cuando el partido se nubla y el guion se vuelve hostil, el atacante franjiverde no se esconde; asume los galones de un veterano prematuro y sabe cómo sacar las castañas del fuego cuando la presión quema. Su capacidad para echarse el equipo a la espalda en los escenarios más inhóspitos transforma la ansiedad de sus compañeros en pura convicción, demostrando que su verdadera valía no solo reside en lo que inventa con el balón en los pies, sino en su personalidad inquebrantable para sostener el pulso por el campeonato cuando las cosas vienen mal dadas.

Llegó en edad infantil y suma ya 66 goles con la camiseta franjiverde. Más que un bolsillo donde caigan, necesita un capazo para meterlos todos y que no hagan tope: 21 goles en la 22/23 y 25, una temporada después. Su pasión por el fútbol viene desde hace mucho porque para ver sus inicios hay que remontarse a cuando tenía 6 años y jugaba a futsal en el Promesas Elche, que curiosamente fue el equipo pionero de Alicante en pasar a F-8. Jugó en el Kelme antes de pasar al Costa City, donde se salió en etapa alevín e infantil de primer año. Su olfato goleador fue objeto de deseo del Elche, que lo captó para el Infantil Autonómico. No le ha hecho falta probar más posiciones en el campo porque es 9 desde que nació. En la 24/25 hizo 12 goles con el Cadete A estando a caballo en el Juvenil B. Cierto es que el curso pasado no tuvo fortuna de cara a puerta, pero fue una temporada de aprendizaje en División de Honor siendo de primer año. Su arranque ha sido escandalosamente bueno y no parece tener pensado enfudar la pistola.
