Carlos Sapiña, tras su salida del Alzira: «Estoy seguro que esta experiencia me ayudará en el futuro»

Foto: Instagram Carlos Sapiña

El Alzira vive momentos complicados no solo a nivel deportivo, sino también en el terreno estructural. El club se rehizo de arriba abajo en verano y ahora está cimentándose poco a poco, también en lo que se refiere a la cantera. El Juvenil A era la gran esperanza con el objetivo claro de volver a División de Honor, pero ha fracasado en el intento quedando muy lejos de las dos plazas que otorgan ese premio. Y mirando un poco más arriba, el primer equipo lleva padeciendo desde principio de temporada tras su caída desde Segunda RFEF. Ganó su último partido (vs Jove Español) y ha logrado salir del descenso, pero la dinámica no es buena. Hasta cuatro entrenadores en 8 meses: empezó Sergio Paredes, que duró 5 partidos, cediéndole el testigo a Ramón Llopis. El de Burriana no logró dar con la tecla cosechando solo 3 victorias en 14 partidos y el equipo de la Ribera Alta seguía en descenso. El club decidió que Carlos Sapiña (Cullera, 1993), hasta ese momento segundo entrenador, era la persona adecuada para encauzar la situación y, a pesar de no haber podido sacar al Alzira del hoyo, se ha visto una cierta mejoría. Los resultados no acompañaron (una victoria en 8 encuentros), pero se ha apreciado una cara distinta en el equipo azulgrana. Los detalles, falta de suerte y algún que otro error propio privaron al Alzira de salir del pozo mucho antes. Partidos como contra el Villarreal C o Atlético Levante son buena prueba de ello y para analizar todo ello, ESPORTBASE Media se ha sentado con Carlos, que ha vivido su primera experiencia como entrenador de un primer equipo amateur. Un trayecto corto, pero intenso que ha servido de mucho al cullerense.

Cómo han sido estas 8 jornadas al frente del Alzira siendo tu primer reto en un equipo amateur

Ocho jornadas a mucha intensidad porque era un momento de alerta en el que el club tenía una necesidad especial. Digo «especial» porque a principio de año se tenía otro objetivo, pero las cosas vinieron como vinieron. Han sido ocho partidos de un nivel exigente, ir partido a partido y no podíamos parar porque la necesidad siempre existía. Se ha disfrutado porque la presión te lleva a trabajar al máximo, pero se sufre también porque la cantidad de horas con la plantilla, momentos con cuerpo técnico viendo que el contexto es difícil pues no gusta tanto.

¿Cómo recibiste la noticia de que cogías al primer equipo? ¿Te lo esperabas?

Una vez se despide el primer entrenador, llega el segundo y ahí un in pass donde yo estoy una semana al cargo con el claro mensaje de que es de manera interina hasta que llegue el nuevo entrenador. Una vez presenta su dimisión (Ramón Llopis), ahí sí que es una situación inesperada y el mensaje lo recibo desde la perspectiva del club de «necesitamos un entrenador que conozca a la plantilla«. Ahí ya estábamos en descenso y se me encomienda la tarea de sacar esto adelante.

Sensaciones del vestuario a nivel interno

Ha sido duro por el simple hecho de que se ha visto en el día a día mucha impotencia porque los resultados nunca salen. Es un grupo 0 conflictivo, todos se llevan bien, pero es cierto que ha costado encadenar dos victorias debido a que en los momentos claves nos hemos venido abajo. En estos 8 partidos, solo hemos sido capaces de ganar un partido, que fue remontando en el minuto 93 y por primera vez en toda la temporada. Se ha visto de cerca padecer porque muchas veces hemos tenido un resultado favorable y hemos acabado perdiendo. Nos ha costado mucho levantarnos, creo que es un detonante muy grande. Si analizas todo el año, hay muchos partidos donde se ha podido sacar algo más. Es cierto que influyen muchos condicionantes, pero creo que este equipo podría tener mínimo 5-6 puntos más.

Foto: UD Alzira

Ya desde el inicio se empezó con mal pie

Al final ha pasado un poco de todo. Desde el principio, cuando pasan cuatro entrenadores, es síntoma de que algo no va bien. También ha habido unas 10-12 bajas y entradas que no sabes si van a funcionar y eso causa algo de ansiedad. De punto de partida no es una situación cómoda y en base a ello, pues ha habido esos días clave en los que el equipo no ha estado bien mentalmente. Contra el Villarreal C asumimos que, en un partido de ida y vuelta, puede pasar lo que nos pasó. Podías haber ganado, empatado o perdido, que es lo que pasó. Pero el día del Levante es más doloroso porque vienes de ganar y haces 75′ muy buenos. Tenemos la mala suerte de padecer tres lesiones que me obliga a hacer un triple cambio en un minuto porque ya no nos daba para más, pero al final el partido acaba con un 1-2 tras un penalti por una mano involuntaria y una pérdida en el 88′ por no saber gestionar el momento del partido. Podríamos haber cogido una racha de +4, pero el equipo no ha sumado 6 puntos durante toda la temporada y así es difícil.

Experiencia de aprendizaje en la 24/25 con un Alzira Juvenil A casi KO. ¿Has implementado algo en el primer equipo?

La dinámica era diferente porque al final cuando entré en el Juvenil, sabiendo que las opciones (de permanencia) eran muy bajas, era más que nada para volver a engancharme en la rueda de los entrenadores tras salir del Levante. Y desde un enfoque diferente haciendo todas las afluencias posibles y ayudar a los chicos. Esa victoria en Castellón nos dio alas para ‘medio’ soñar en un par de jornadas, pero teníamos claro el contexto. Era un prisma distinto a este porque en el primer equipo hay jugadores que el año pasado estaban en grandes equipos de categorías superiores y eso causa impotencia. Había que tratar bien al grupo haciéndoles conscientes de la situación, pero con la tranquilidad de que quedaban muchos puntos por jugar. Esa ha sido la clave; algunos días ha valido y otros no. En Torrellano no sirvió por ejemplo, pero la clave es que el grupo se sienta unido (sumas 4 y ya vuelven a creer) y ahora hay que luchar por no descender. El calendario tampoco ha ayudado, aunque no es excusa. Han sido semanas muy duras porque, aunque hemos sacado puntos contra rivales exigentes, no nos ha dado para rascar del todo. En División de Honor se ve el nivel de calidad mucho más y aquí no tanto porque es todo más igualado.

Foto: ESPORTBASE Media

La preparación para un reto tan complicado

Tengo menos de 24h para prepararme porque la llamada viene desde la derrota del equipo un domingo a las 8 de la tarde para entrenar a las 4 de la tarde del día siguiente. Me sentía con la responsabilidad de poder afrontarla, aunque no era el momento que yo quería porque creo que mi sitio estaba en un rol secundario. No voy a decir que sea menos exigente, pero con menos responsabilidad tenía pensado empezar la temporada elaborando un proyecto desde 0. Las cosas vinieron así y lo que me empuja a dar el sí es que algunos jugadores estaban receptivos a estar conmigo. Eso suma mucho. Defender a capa y espada a los jugadores era casi obligatorio para que no hubiera más bajas y en ese momento así lo consideré. Sabía lo que necesitaban en cada momento porque cada uno tiene sus demandas. Y es una lástima porque una de las cosas que hablé con algún jugador cuando cerramos fue eso: la impotencia que daba el ver que no se había visto todo el trabajo que se hacía porque estábamos seguros que era bueno. En el fútbol mandan los resultados y mientras eso no aparezca, el resto tampoco.

Aspectos positivas que te llevas de este paso por el Alzira. ¿Cómo queda la balanza?

A nivel deportivo me entristece no haber podido sacar el reto adelante porque me sentía en deuda con ellos. Les he visto padecer y van a seguir padeciendo hasta el final porque se la van a jugar. Ha habido un cambio, rutina nueva, buen clima, pero los resultados no han llegado y por otro lado, sí que estoy contento por la experiencia porque dirigir a un club como el Alzira no es fácil. He trabajado como si nada; me he sentido igual de cómodo que entrenando a un cadete o a un juvenil. Va con mi carácter: me planto delante de un grupo y vamos a capitanear el barco de la forma que consideraba oportuna. Más preparado hubiera estado si hubiese iniciado el proyecto desde 0. Esa es la parte que se va a lo negativo, pero yo lo tomo como positivo porque ese bagaje me va a dar algo en el futuro.

Hora de parar y reflexionar

Esa publicación (en Instagram) es real. Llevo muchos años teniendo un crecimiento muy acelerado como entrenador: hace 6 años estaba entrenando en mi pueblo a un Infantil Preferente y de ahí paso al Alzira (Cadete A y B) antes de llegar a la escuela del Levante. Ha sido todo muy rápido y en poco tiempo. Eso a veces es positivo porque todos queremos crecer, pero tiene su parte mala también porque no he tenido el tiempo para mantenerme en un proyecto. Por ejemplo, en el Levante ascendí muy rápido al Cadete A cuando lo que quería era mantenerme en la etapa infantil porque quería seguir viviéndola y conocía a los chicos que llegaban por detrás. En el Alzira quería justo lo contrario a lo que ha pasado: aprender de esa experiencia de una categoría amateur y en base a ello, prepararme para la siguiente temporada con un proyecto nuevo. Necesitaba descansar y así lo hablé con el presidente. No era el objetivo que yo tenía desde el inicio, pero la vida te lleva por distintos caminos. Ahora no busco nada, pero el fútbol te da contactos y hay que estar en continuo movimiento de mercado. Tengo claro que prefiero un contexto amateur o una categoría fuerte juvenil (División de Honor) porque las conozco. Ahora hay descansar y esperar.

Parar muchas veces no es malo, sino que te prepara para impulsarte

En el fútbol lo que se dice parar es difícil. Después de la etapa en el Levante paré un año porque era lo que necesitaba. Y ahora es justo lo mismo: descansar, hacer un buen diagnóstico sobre lo que ha pasado este año y estar muy seguro que esto me ayudará en el futuro. Esperar el momento adecuado para elegir bien.

Una reflexión final sobre esta vivencia

El mensaje que transmito es que todas las personas que están en el fútbol base, que pelean día a día, que hacen mil horas y pasan todas las tardes en los campos y que aunque no se vea reflejado, sí merece la pena. Su trabajo vale mucho. El fútbol a veces es justo y otras injusto, pero obviamente tienen que seguir porque el trabajo da siempre sus frutos más tarde o temprano. Hay rachas donde parece que todo va bien como me pasó a mí: todo iba sobre ruedas hasta que viene malas dadas. Se aprende de lo que se ha fallado y no dejar de creer en uno mismo. Si dudas de ti, estás muerto. Ahora mismo, cuando lo vives, te conciencias de que puede pasar: ningún entrenador sabe que todo le va a salir bien. Caer y levantarse.

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Área Villarreal CF y Levante UD. Periodista deportivo. Cubriendo al fútbol base, al bonito, al de verdad. Me leeréis por aquí con todo lo relacionado con la cantera del Villarreal, Levante y Castellón desde el filial hasta los juveniles y más.

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