No hace falta descubrirlo porque ya es vox populi: Nacho Pérez (Turís, 2008) es una realidad y el gran futuro del Levante UD. Sin hacer mucho ruido pero a paso firme, se ha ganado el convertirse en el próximo lateral derecho del primer equipo granota. Muy humilde, algo introvertido, y familiar. Así lo describen sus más allegados, que están alucinando con todo lo que le está pasando al bueno de Nacho. Y es que su entorno ha sido y es muy importante en su desarrollo tanto personal como futbolístico; él mismo decía que su padre le ha enseñado todo y es la persona a la que le debe todo (junto a su madre, claro está). A Nacho no paran de sucederle cosas buenas porque hace apenas 3 días recibió la llamada de la Sub18 para una serie de entrenamientos en Marbella siendo la segunda tercera vez que representará a La Roja (tras el Torneo 4 Naciones y el Clasificatorio para el Europeo Sub17). Aprovechando esta vorágine de éxitos, hemos querido tenerle un ratito en los micros de ESPORTBASE Media.
No podíamos empezar con otra cosa que no fuera su reciente (y primera) convocatoria con la Sub18. El propio Nacho reconoció que le pilló en mitad de la preparación de los exámenes que tiene en breve y que supuso un gran orgullo cuando recibió el mensaje de su representante. «Es un orgullo para mí poder ir con la Selección Española y voy a intentar dar el máximo de mí para seguir yendo«. Un Nacho Pérez que ha visto cómo su vida ha cambiado en apenas un año. En septiembre de 2024 estaba jugando en Liga Nacional con el Juvenil B (como cualquier juvenil de primer año) y algo más de 365 días está asentado en el filial tras convertirse en el gran diamante de su generación. Lo afronta con la máxima naturalidad del mundo sabiendo que esto es muy largo. «Esto lo afronto con muchísima tranquilidad, hacer lo que sé y con la ayuda de mis compañeros que me han integrado muy bien en todos los equipos que he estado. El objetivo es intentar ir hacia delante» comentaba el turisano que lleva 10 años formándose en Buñol, que se dice pronto. Una década como granota: llegó siendo chavalín con apenas 8 años siendo benjamín de primer año. Lo deja claro: «el Levante es mi segunda casa». Agradecido y con los pies en el suelo, el joven lateral expresa todo lo que el LUD le ha dado: «Me ha inculcado todos los valores que tiene esto, tanto a mí como a mi familia y siempre han estado cerca. Tanto en las buenas como en las malas, siempre han estado para mí».

Regresando a la actualidad, su equipo va como un disparo: 2ª posición, 20 puntos y cuatro triunfos seguidos. «El objetivo es ir semana a semana e intentar sacar los tres puntos o hacer el mejor partido que podamos. No estamos mirando a mayo porque todavía queda mucho. Vamos partido a partido«. A nivel personal, Nacho sostiene que quiere ayudar al equipo en todo lo que pueda y vaya que sí lo está haciendo. 3 goles y varias asistencias en 9 encuentros. El 21 de diciembre jugó su primer partido con el filial en el campo del Soneja: mi objetivo es sumar lo máximo que pueda como he hecho tanto en el Juvenil A como en el B. Tuve la suerte de poder subir con el filial en diciembre y ya quedarme. Fue un sueño que Euge y Álvaro confiasen en mí siendo juvenil de primer año y con mucho trabajo, he podido seguir con ellos. En el equipo me siento muy bien, los compañeros me recibieron bien, me ayudaron y eso es un plus grande para el jugador«. Ahondamos precisamente en el hecho de que subió al filial de manera repentina convirtiéndose en el jugador más joven de la plantilla: «Nosotros ese domingo nos clasificamos para jugar la Copa del Rey Juvenil ganándole al Castellón y Álvaro nos dio dos días libres. Esa misma noche el míster me llamó y me dijo que el lunes tenía que ir con el Atlético Levante. Me quedé toda la semana con ellos, pude jugar los 90′ ante el Soneja y, a partir de ahí, Euge confió en mí y pude tener más minutos». Pérez comentó también que la adaptación a la categoría fue buena incidiendo que «los compañeros siempre estaban cerca cuando había algún choque o pelea» ayudándole en todo momento.
Un par de meses después de su ascenso al B, Nacho vivió su primera experiencia con la Selección Española jugando el Torneo Cuatro Naciones con la Sub17. «Es un sueño para cualquier niño poder representar a tu país. Recibí la noticia mientras estábamos entrenando en el Beltrán Baguena (campo del CD Buñol) y Ximo me lo comunicó. Fue una gran alegría y lo afronté con mucha tranquilidad sabiendo que es un partido más y tienes que intentar hacerlo lo mejor posible«. Posteriormente vivió unos encuentros clasificatorios para el Europeo Sub17 donde también tuvo protagonismo a la vez que seguía consolidándose en el filial. La categoría no le había empequeñecido, más bien al contrario. Con apenas 16 años, daba la sensación que ‘Nachete’ llevaba 5 años jugando en Tercera. Logró la salvación con el equipo de Del Moral y se avecinaba un verano repleto de grandes experiencias. En julio, como el que no quiere la cosa, el club le comunicó que haría la pretemporada con el primer equipo. «Bueno pues también me gustaría dar un mensaje para todos y es que el primer equipo también se fija en la gente de la cantera. Si trabajas, te esfuerzas y ven que tienes progresión, estarás más cerca de llegar. Sobre todo también dar las gracias a los compañeros del primer equipo porque nos acogieron muy bien (a Joan Ruiz y Martin Krug también), estaban para lo que necesitábamos, para cualquier cosa podíamos hablar con ellos y nos ayudaban en todo» remarcaba sobre lo arropado que se sintió estando con los «mayores».

Nacho renovó hace unos meses por tres temporadas más y su deseo es forjarse un gran nombre en el Ciutat. «Yo me propongo intentar jugar los máximos minutos que tenga en el filial, ayudarlo en lo que pueda y si el primer equipo en cualquier momento me llama, pues estar preparado para la oportunidad«. Nacho todavía no ha debutado con Calero, pero el momento parece estar muy cercano a producirse y buena prueba de ello se pudo ver en las dos primeras jornadas ligueras. El de Turís estuvo convocado ante el Alavés y FC Barcelona junto a sus compañeros, Joan y Martin. Estaba atónito cuando entró al Ciutat donde tantas veces ha sido parte del público para animar a su equipo. «Fue un sueño para nosotros poder viajar con el primer equipo a Vitoria y encima estar concentrados con ellos y tener la suerte de ver el partido desde el banquillo. Y luego, cuando fui convocado contra el Barça, no lo podía creer. Es el sueño de cualquier niño que juega en este club: entrar al césped y ver a toda la gente animando, cantando y dejándose la piel para que el equipo pueda ganar. Fue algo inolvidable».
No podíamos cerrar la charla sin preguntarle por cómo está asimilando todo esto que le está pasando teniendo solamente 17 años (lo cual no es nada sencillo). Nacho hace hincápie en que nota el apoyo de su familia e intenta tener siempre los pies en el suelo. El trabajo y la constancia forman parte de su ADN. «Voy paso a paso, con mucha tranquilidad. Todo esfuerzo tiene su recompensa y para acabar, a los chicos que están en la cantera les diría que sigan peleando y trabajando porque desde arriba todo se ve y en cualquier momento puede llegar la oportunidad».
