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Abusos en el deporte de base

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“No todo lo que brilla es oro”

Introducción

Más allá de algunas impactantes noticias y el tratamiento informativo de los medios de comunicación, se ha llevado a cabo el primer estudio de prevalencia en Europa, con la participación de España, sobre el abuso en el deporte. El contexto del estudio incluye el deporte recreativo, de alto rendimiento y el practicado en los clubes deportivos.

Datos del Estudio

El 75% de los deportistas encuestados experimentó alguna forma de violencia interpersonal o abuso dentro del deporte:

  • Violencia psicológica, amenazas, humillaciones o aislamiento, un 73%.
  • Violencia física, castigar u obligar a competir estando lesionado, un 43%.
  • Negligencia, falta de apoyo o supervisión, el 34%.
  • Violencia sexual sin contacto, miradas o comentarios sexuales, un 36%.
  • Violencia sexual con contacto, tocamientos o ritos de iniciación sexual, un 20%. Es decir, 1 de cada 5 deportistas sufrió abusos sexuales mientras practicaba su deporte favorito.

Corolario: en el contexto deportivo se producen abusos por parte de determinados adultos y estos pueden ser de diferentes tipos.

El estudio sobre prevalencia del abuso en el deporte, también aporta algunos datos cualitativos:

  • Se producen un mayor número de víctimas masculinas que femeninas.
  • Los clubes deportivos han sido uno de los ambientes dónde se han registrado más casos de violencia durante la práctica deportiva.
  • A mayor nivel de rendimiento de los deportistas, mayor probabilidad de sufrir abusos.

Consecuencias

Los deportistas que han sufrido abusos pueden:

A los que han sufrido algún tipo de violencia física o psicológica les puede conducir al abandono de la actividad deportiva de forma temprana, perdiendo los aspectos positivos de la práctica deportiva que además, pueden desembocar en un adulto sedentario.

Si de forma indirecta, mediante sucintas presiones del tipo “es el partido más importante de la temporada”, o de forma manifiesta se obliga a algunos deportistas a tener que jugar lesionados, estos pueden desarrollar:

  • Lesiones más graves o, también, sufrir una cronificación de sus dolencias en una etapa clave para su desarrollo físico.
  • Si el deportista pretende “controlar el dolor de la lesión”, podría ingerir determinadas sustancias, con prescripción facultativa o por propia iniciativa, pudiendo derivar en una adicción.

La violencia sexual con o sin contacto, sin duda los casos más graves, tienen un impacto muy negativo para la salud mental del deportista. Las víctimas pueden desarrollar problemas de sueño, baja autoestima, o alteraciones emocionales graves como trastorno de ansiedad y depresión.

En ambos casos, se adquieren conocimientos sexuales precoces e inapropiados que afectan a la afectividad y las relaciones sexuales de estas personas, con graves limitaciones para las relaciones interpersonales equilibradas.

La conclusión más evidente es que el contexto deportivo “no siempre ayuda adecuadamente a los niños a desarrollarse” y a disfrutar de la actividad, porque existen determinados adultos que hacen naufragar esta experiencia. Unas veces es por falta de escrúpulos y manifiesta intención de abusar, otras por ausencia de habilidades pero la evidencia es que el mundo del deporte debe salir de su ensoñación beatífica y aceptar que deben existir determinados filtros que posibiliten un mayor control de estas situaciones. Por ejemplo, todo el personal que presta sus servicios en el CAR (médico, técnico, de servicios, etc.,) debe estar en posesión del certificado de ausencia de delitos sexuales.

¿Qué podemos aportar desde la Psicología deportiva?

Programas de prevención

Desarrollar medidas concretas para prevenir el abuso infantil y juvenil en el deporte. Recientemente el Consejo Superior de Deportes ha editado un protocolo de actuación frente a la violencia sexual.

Ayudar a implementar iniciativas particulares. Por ejemplo, en el deporte de base existe el Programa “No todo vale. No lo permitas” .

Formación a los entrenadores

Dotar a los entrenadores de estrategias psicológicas para que las incorporen a su método habitual de trabajo. Por ejemplo, saber cómo potenciar la motivación de una deportista evitando los insultos o la optimización del tiempo de entrenamiento sin alterarse e imponer castigos.

Asimismo, ayudarles a que funcionen mejor mentalmente teniendo la motivación adecuada y un autocontrol emocional que evite, por ejemplo, comportamientos incontrolados o agresivos.

Asesoramiento a Clubes y padres de deportistas

Incorporando la figura del psicólogo deportivo, los clubes tienen el rol idóneo que puede desarrollar un programa de intervención con medidas preventivas, trabajar con los entrenadores y estar en comunicación con los padres.

En relación a los padres de los deportistas, es importante que entiendan que el entrenador de sus hijos no es su amigo o alguien que se pueda convertir en un confidente con el que se puede intimar o compartir espacios más allá del ámbito deportivo.

Los padres de los futbolistas jóvenes de élite

“¿El fin justifica los medios?”

En estos contextos tan competitivos, hay que evitar un peligro: pensar que determinados comportamientos de los técnicos, forman parte del entrenamiento y son un aspecto clave del proceso para llegar a lo más alto. Nada más lejos de la realidad y para ello, hay que saber diferenciar: la exigencia que conlleva el alto rendimiento y el papel de los entrenadores en este proceso, y cuando éstos traspasan ciertas líneas hay que denunciarlo.

Intervención psicológica con deportistas

“Es primordial para la gente del deporte, contar con el apoyo de un profesional, alguien experto que sepa escucharte”

El psicólogo deportivo puede entrenar al deportista mentalmente con el objetivo de mejorar su rendimiento deportivo, pero al mismo tiempo, es importante que los jugadores dispongan de un espacio donde poder expresarse libremente y en la más absoluta confidencialidad.

Terminando

Si queremos conseguir que practicar deporte cumpla con las condiciones adecuadas de seguridad para que el paso de los deportistas por él resulte beneficiosa y no perjudicial, debemos en primer lugar reconocer que no siempre se dan los comportamientos más apropiados, y lo que es más importante, concienciarnos de este déficit y, sobre todo, ir poniendo las medias oportunas para reducir o evitar la vulnerabilidad de los jóvenes deportistas.

J. Enrique Rincón
Psicólogo deportivo
Docente en www.psicologiaparaentrenadores.com consultor en https://www.psicoaching.net/equipo y colaborador en www.adneurosport.com

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