Año de Mundial. Momento de Mundial. Todas las miradas están puestas en qué hace cada selección, qué jugadores destacan, quienes son los que se llevarán el gato al agua. De repente, parece que lo único importante en el mundo del fútbol está ahí. Y ya. Lo que pase en este mes y poco, determinará mucho de lo que ocurra en los próximos cuatro años del fútbol mundial. ¿O no?
¿Qué hubiera pasado, por ejemplo, en el concepto futbolístico mundial si Holanda (antes aún se llamaba así) hubiera ganado a España en ese Mundial de Suráfrica? ¿El fútbol de toque, el tiki taka, se hubiera impuesto internacionalmente; o más bien ese “otro fútbol”?
Parece que da igual lo que haya ocurrido en las diferentes ligas, la fase de clasificación, que si este equipo o este otro… las miradas están puestas en el gran evento, en el Mundial de Fútbol.
Sabemos que la imitación es uno de los grandes mecanismos de aprendizaje que tenemos las personas; y para imitar un comportamiento, es necesario que la persona que aprende por imitación, se focalice en una serie de conductas que realiza alguien que se vuelve referente, que sea un modelo a seguir. Y ahora los grandes referentes están relacionados con el Mundial de Fútbol. Es mucho más fácil que se imiten comportamientos relacionados con la Copa del Mundo, que en cualquier otro evento. De ahí la importancia de manejar bien estos aspectos.
De esta forma, las normas, las reglas del juego que se apliquen son trascendentales en la imitación. En función de lo que se permita (por ejemplo, el juego duro, las protestas, los insultos, los comentarios de cierto tipo…) o no, se imitará (o no).
También está la importancia que se le dé a un tipo de juego o deportistas por parte de medios de comunicación y de los responsables deportivos: si se premia un juego más físico, más directo, más brusco… se está favoreciendo la imitación hacia eso; en cambio, si se habla de más elaboración, de colaborar con otros, de un juego más vistoso… se tenderá a imitar más esta última opción.
Y los mensajes que transmiten las personas referentes. Si hablan de “jugar bien”, de aceptar las circunstancias como parte del proceso, de pelear a pesar de las dificultades, de trabajar en equipo, de dar el máximo… eso también se imitará, sobre todo si lo transmiten las personas referentes.
Obviamente, quien gane, o quien “enamore”, será más fácil que se entienda como referente; pero eso quizás depende de demasiados factores…
En el deporte de base, entender cómo funcionan los referentes para educar en valores, para fomentar comportamientos adecuados, es fundamental. Buscar buenos modelos, transmitir los mensajes adecuados, elegir qué comportamientos potenciar, ajustar bien las normas del club (y que sean aceptadas por todos)… todo ello es clave para generar un deporte de base de calidad.
Afortunadamente, cada vez las altas esferas tienen en cuenta estos aspectos. De hecho, parece que “nuestro” Rodri Hernández obtuvo el balón de Oro, además de por su juego, por su comportamiento en el campo y la transmisión de valores. Que se tenga en cuenta esto, es fundamental.
Eventos como el Mundial de Fútbol nos recuerda la importancia de elegir buenos referentes, sobre todo para que los deportistas de base adquieran comportamientos adecuados que les harán ser mejores personas y mejores deportistas. Esperamos que los referentes del Mundial cumplan con este propósito.
David Peris Delcampo (@dperisd)
Presidente Federación Española de Psicología del Deporte
PresidenteAssociació de Psicología de l’Esport de la Comunitat Valenciana (APECVA)
Entrenador N3 TDS de Fútbol y Futsal
Psicólogo Experto en Psicología del Deporte

