Caer así duele y más cuando ha sido por factores ajenos a ti. Eso es lo que le ha ocurrido al Villarreal B en Zamora donde el árbitro ha sido el claro protagonista con una roja directa sobre Joselillo muy dudosa y un penalti muy riguroso en el añadido de la segunda mitad que hacía forzar la prórroga. Resistió durante la segunda mitad y cuando lo tenía hecho, llegó ese ‘penaltito’ que convirtió Carlos Ramos. En la prórroga, con uno menos y sin fuerza poco pudo hacer. Se acaba una temporada tremenda del filial que no entraba en ninguna quiniela y ha terminado siendo la gran revelación con una plantilla súper joven con juveniles y chavales del C. Chapeau
Y el partido empezó como se esperaba: con un Zamora achuchando e intentando hundir al filial groguet en busca de un gol que le metiese de lleno en la eliminatoria. Albelda ya comentó en la rueda de prensa previa que tenían que jugar el partido como si fueran 0-0 y la idea era ir a ganar. No especular porque esa sería la muerte para el B, que llevaba una renta de dos goles, cosechada en el partido de ida. Y el Zamora salió a morder y obtuvo su premio pasado el minuto 20 con una falta lateral de Carlos Ramos, que pasó entre un mar de piernas, confundiendo a Rubén Gómez, y colándose en la portería. El cuadro de Óscar Cano estaba muy enchufado y se encendió todavía más con ese gol que hizo vibrar al Estadio Ruta de la Plata donde miles de aficionados rojiblancos se congregaban en busca de la remontada. El Villarreal, aturdido tras el golpe, cedió metros y empezó a defender ante las acometidas por la derecha de Jaime Sancho, que envió un buen balón al área, con Losada relamiéndose, pero Sierra estuvo muy atento para interceptarlo.

En la pausa por hidratación, Albelda dio una seria reprimenda a su equipo consciente de lo que había en juego y lo mal que había empezado. A partir de ahí, comenzó a conectar posesiones medianamente largas para bajar el suflé del Zamora y en parte lo hizo con un acercamiento de Joselillo que no cogió portería. Estaba despertando el filial, pero llegó otro palo en una jugada completamente desafortunada de Gaitán, que impactó levemente en la cabeza de Erik Ruiz y el árbitro, Palomares Gutiérrez, no dudó en expulsarle. El propio Joselillo era consciente que había llegado tarde y casi ni protestó llevándose las manos a la cabeza sabiendo que dejaba a su equipo con 10 con todavía una parte entera por jugar. El Villarreal, sin esperanza ni casi argumentos, solicitó el VAR, pero el árbitro mantuvo su decisión. Se encontraba con otro problema y es que ya antes pidió una posible roja a Markel Lozano por un pisotón sobre Maciá, que el árbitro no interpretó. Esa sumada a la de Gaitán implicaba que el B ya no podía pedir ninguna revisión aventurándose a lo que dictase el juez de campo. Al descanso, el peor escenario posible para el minisubmarino era una realidad.
La expulsión de Gaitán obligaba a reordenar el equipo y Albelda hizo un doble cambio: Nizar y Albert García dentro en lugar de Bonafé y Ayman. La segunda parte fue un monólogo zamorano que hundió al Villarreal en un bloque bajísimo. Con un 4-4-1 se dispuso a contrarrestar todos los bombardeos que no paraban de llegar desde los costados. El Zamora las tuvo; sobre todo tres clarísimas a pelota parada que por poco no acabaron en gol. Primero un giro con la cabeza de Loren Murón que rozó el palo de Rubén Gómez, que hizo la estatua ante la ejecución. A través de los balones colgados, los castellano-leonés estaban haciendo muchísimo daño y así Erik Ruiz estuvo a punto de poner la igualada cuando le cayó un balón franco en el punto de penalti y, con Rubén en el suelo, no atinó y el rechace pegó en un jugador del filial para salir fuera. Microinfarto en el banquillo visitante que ya tenía los asientos de adorno.

Quedaban todavía 20′ y el Zamora seguiría colgando balones al área en busca de algún rematador. En una de esas Dani Merchán se elevó por encima de todos, pero su testarazo no cogió portería. El Villarreal B estaba resistiendo contra viento y marea, pero al igual que ocurrió en la primera mitad, el árbitro sería clave en la consecución del partido. Un córner en el 95′ sacado en córner terminó con un penalti favorable al Zamora. Budesca tocó levemente a Loren que además estaba de espaldas y el colegiado señaló la pena máxima tras confirmar en el VAR. Todo lo que pudo salir mal, salió mal. Era la última jugada y la final estaba en la palma de las manos, pero Carlos Ramos hizo reventar al Ruta de la Plata con ese tanto desde los once metros. El Zamora se encontró con ese penalti que ya le servía para meterse en la final aún jugando la prórroga y acabando en empate.
El Villarreal B no se lo podía creer después de haber luchado tanto en el segundo tiempo sintiéndose perjudicado en las decisiones arbitrales. En la prórroga el equipo trató de estirarse algo, pero con poca energía y con uno menos era altamente complicado. Albelda hizo un cambio curioso metiendo a Yakiv por Rubén Gómez, que se marcó un partido escandaloso y poco después quemó la última nave introduciendo a Eto’o. El técnico de la Pobla Llarga fue expulsado tras protestar una dura entrada sobre Sierra, que no tuvo castigo. De hecho, la media del oscense estaba agujereada. El árbitro incluso le sacó la segunda amarilla a Cheikh tras una jugada donde no toca al rival. Tuvo que rectificar. El filial tiró de casta, pero sin energía y acabó cayendo con la cabeza muy alta. Un partido condicionado por la actuación arbitral que ha privado de que el Villarreal B juegue la final del playoff.



qué vergüenza de crónica
Qué poca vergüenza hay que tener para decir que fue un arbitraje atroz. La expulsión es clara, y así lo reconoce el jugador en el momento de hacerla, subiéndose la camiseta. Y el penalti, miradlo porque también es. Es igual de penalti en el minuto 20 que en el 95.