El Valencia CF lleva años dominando el fútbol formativo con numerosos títulos tanto en División de Honor, Liga Nacional, Cadete e Infantil Autonómico, pero este año el pastel se ha repartido. Es cierto que ha ganado con el Juvenil A, pero en Liga Nacional el campeón ha sido, sin discusión, el Torrent que además ha ascendido a DH. Y en Cadete Autonómica el trofeo va a teñirse de amarillo si nada se tuerce. Porque el Villarreal tenía un partido fundamental frente al Valencia, su principal perseguidor en la carrera por el título y a 3 puntos de distancia, y no ha fallado con ua victoria épica en la segunda parte. El partido de Paterna decidiría, al 90%, el campeón y el Villarreal sabía que si ganaba establecería una diferencia de 6 puntos prácticamente insalvable para el conjunto ché. Golpeó primero Mauro Gonzalbez (máximo goleador del VCF) con un derechazo desde la frontal imposible para Javier Ceballos. Los castellonenses no se amedrentaron y Abass Luc, su killer, puso la igualada antes del descanso al más puro estilo del 9 clásico.
El Valencia estaba mejor sobre el campo y al poco de iniciar la segunda parte, Joan González puso de nuevo por delante a los suyos tras una gran jugada por la izquierda junto a David Buedo. Los chicos de Marcos Gullón estaban algo desconectados, pero el 2-1 les sirvió para activarse y comenzar a mover la pelota más rápido. Se juntaron los jugones: Espejo, Cantalapiedra, Gabi Duarte, Saúl Pérez y Adrián Royo y el Villarreal comenzó a carburar. A 20′ del final, Babchuk, Adrián Gregori y David Navarro (héroe del partido) entraron en busca de poderío ofensivo. Jesús Caballero, Oghosa y Kaiyuan Liu habían sido la primera ventana de cambios en un cuadro groguet revitalizado y que empezó a asomarse por el área valencianista. En un balón lateral de Caba, David Navarro metió la cabeza y logró el empate en el 80′. Estaba mejor el Vila, que no quería conformarse con el empate e iba en busca de la remontada. Con un Valencia desarbolado, Oghosa y Saúl Pérez se asociaron y dejaron solo a Navarro, que no falló en el 1vs1 cuajando la remontada. Éxtasis en el Cadete groguet que se estaba llevando el partido más importante de la temporada dándole la vuelta al marcador y acariciando el título de liga.

Sin tiempo para más, el Villarreal celebró el triunfazo sobre el césped del Puchades sabiendo la importancia de los 3 puntos. La realidad es la siguiente: al Villarreal le basta con hacer lo mismo que el Valencia para proclamarse campeón en la próxima jornada vs La Nucía. El VCF ha sido dominador con el Cadete durante tres años seguidos; en la 21/22 fue la última vez que el Villarreal se alzó con el título y opta a repetirlo cuatro años después. Hay muchos nombres propios en este equipo que el curso que viene darán el salto a Liga Nacional siendo juveniles de primer año o incluso algunos podrían pasar directamente a División de Honor con el Roda. Jesús Espejo ha sido y es el líder de este equipo y se nota que suma su segundo año en Cadete Autonómica; en la 24/25 fue el único jugador de primer año en el Villarreal junto a Jairo Trujillo. Templanza, saber estar y finura con el balón en los pies además de ser zurdo, que eso siempre cotiza. Su progresión parece no tener límites y se le ha visto una madurez fundamental para que la plantilla opte al campeonato.
Me quedo también con el guerrero que nunca desaparece de la batalla: Jesús Caballero, lateral zurdo y proyecto muy interesante de club. Madi Minite es de primer año y está siendo una de las sensaciones y en el centro del campo hay mucho protagonista: Gabi Duarte como artista y jugón del cuadro groguet. El enganche puro que en 3/4 tiene la varita encendida y hace jugar al resto de sus compañeros. Uno de ellos Saúl Pérez, internacional con España Sub16 y un organizador nato que escolta de maravilla a Adrián Díaz y Xavi Royo en las bandas: dos auténticas balas. Delante, va bien servido con Abass Luc, la pantera africana que suma 23 goles y a dos del pichichi. Una plantilla muy potente con variedad de perfiles y un estilo de juego claro. El Villarreal está muy cerca de volver a levantar el título en Cadete Autonómica con una generación 010 (y 011) de lo más apetecible.


