La sociedad que conocemos ahora tiene una característica que es sustancialmente distinta que la de hace unos cuantos años: la inmediatez. En tiempos del twitter (“X”), Instagram, de las redes sociales y el internet a la carta se quiere todo para “ya”, y una vez se ha conseguido, se quiere otra cosa de manera inmediata. Es una característica de la época actual, y marca la forma de funcionar, de manera general en cualquier ámbito de la vida.
En el deporte, vemos jugadores que, siendo muy jóvenes, ya ocupan las portadas del panorama internacional. Parece que, como el Lamine Yamal de turno que con quince años empezó a jugar en la elite o Vicky López con dieciséis, ya todos los jóvenes jugadores deben, en esas edades, estar en disposición de alcanzar esa élite, si no, parece que “llegamos tarde”, porque el éxito debe ser inmediato, fijándonos en esos modelos y pensando que todas las personas deberían tener ese mismo proceso. Y claro, eso tiene unas repercusiones en el funcionamiento de padres/madres, deportistas y entorno que afecta tanto al rendimiento como a la formación personal y deportiva de miles de jóvenes que quieren alcanzar la élite.
Curiosamente, por cierto, cuando se tiene en cuenta estos talentos precoces, no se mira hacia otros que llegaron más tarde, y que aun así hicieron historia. El “guaje” David Villa, por ejemplo, que nunca jugó en categorías inferiores de la Selección Española de Fútboly aún así es el máximo goleador histórico español en la selección nacional, participando activamente en la época histórica en que se ganó un mundial y dos eurocopas.
Pero volvamos a la inmediatez que impregna, en general, nuestra forma de funcionar, y algunas cuestiones relacionadas al respecto: ¿Es lo mejor trabajar por resultados inmediatos, en lugar de centrarse en las habilidades que adquiere el deportista a lo largo de su proceso? ¿Todas las personas deberían tener el mismo recorrido o cada cuál tiene el suyo propio y único? ¿Las habilidades que ahora (inmediatez) sirven para el rendimiento deportivo servirán para dar respuesta a las necesidades deportivas de ese deportista en el futuro?
Ciertamente, no sabemos qué va a pasar en el futuro, pero cuando ocurre algo, somos capaces de darnos cuenta de todo aquello que ha ocurrido y hemos hecho, para que eso que ha pasado haya ocurrido. Ciertamente, no sabemos dónde va a llegar un deportista, pero sí, por la experiencia e investigación, sabemos qué aspectos se deben desarrollar para tener más probabilidades de que pueda ser un deportista hábil en las diferentes situaciones deportivas a las que se va a tener que enfrentar. Es decir, deberíamos entrarnos en que adquiera habilidades (o mejor, competencias) como las siguientes:
- Competencias técnico-tácticas del deporte que le servirán para el futuro: en edades tempranas, los aspectos condicionales (físicos), son más determinantes que en el futuro. Si un deportista destaca únicamente por su físico, y no desarrolla otras habilidades técnico-tácticas; mientras que otro que tiene un físico más limitado, pero sí desarrolla esas otras habilidades, en un futuro tendrá una mayor capacidad de éxito.
- Competencias psicológicas relacionadas con el manejo de situaciones: por ejemplo, ser realista, buscar soluciones, cambiar el “lamentarse” por el “centrarse en lo que se puede hacer”, aceptar que una cosa es lo que depende de uno, y otra lo que hagan otros…es decir, adquirir habilidades mentales que le hagan estable psicológicamente en las múltiples situaciones en el deporte.
- Entorno adecuadoque sea consciente de las necesidades del deportista(competencias del entorno): sobre todo familiares, pero también técnicos, clubes, dirigentes… que sepan estar al lado del deportista, respetar sus tiempos y facilitarle los medios para que tenga un adecuado desarrollo tanto deportivo como personal.
- Facilitar unas adecuadas condiciones de bienestar psicológico asociado a la mejora de rendimiento (competencias de bienestar psicológico):fomentar entornos “psicológicamente seguros” pero también relacionados con la mejora personal y deportiva, son un buen predictor de una buena salud mental en el futuro que, además, si se hace “lo que toca” a nivel deportivo, está asociada al rendimiento.
A pesar de que, como decía Steve Jobs, “no puedes conectar los puntos mirando hacia adelante; solo puedes conectarlos mirando hacia atrás”; podemos crear las condiciones para que el joven deportista (o niño/niña) sea cada vez más hábil en su deporte, no sólo para ahora, sino sobre todo para un futuro próximo. No sabemos lo que va a ocurrir en el futuro, pero sí lo que podemos hacer ahora para tener mejores deportistas y mejores personas más adelante, que además tengan buenas competencias para rendir deportivamente en un entorno sano. Y eso, está reñido muchas veces con la inmediatez. Tiempo al tiempo, sin prisas, pero sin pausas (haciendo “lo que toca”) buscando la manera de estar preparado para lo que está por venir. Es lo que tiene, frente a la inmediatez, el “saber esperar”.
David Peris Delcampo (@dperisd)
Presidente Federación Española de Psicología del Deporte
PresidenteAssociació de Psicología de l’Esport de la Comunitat Valenciana (APECVA)
Académico Correspondiente de la Academia de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte de España
Entrenador N3 TDS de Fútbol y Futsal
Psicólogo Experto en Psicología del Deporte
