Volvía el hijo pródigo a La Cerámica por primera vez desde su traspaso al Atlético de Madrid. Álex Baena, lleno de recuerdos y felicidad, pisaba de nuevo el césped donde tantas tardes y noches de gloria tuvo con la camiseta del Villarreal. 14 años como groguet dan para mucho y es que Álex llegó en etapa alevín a Miralcamp con 11 añitos y se marchó siendo toda una referencia en el club amarillo y una Europa League bajo el brazo. Un asistente de lujo para los Gerard Moreno, Sorloth, Thierno Barry… que fructificó en ser el máximo asistente de Primera División (15) en la 23/24. El año pasado ocupó el top3 con 10 pases de gol y para el Villarreal, era un auténtico lujo tenerle. Cada pase suyo era el 85% del gol y La Cerámica lo recibió entre vítores al haberle visto crecer en la Ciudad Deportiva José Manuel Llaneza. Comenzó jugando en la izquierda y se le vio con mucha energía desde el inicio participando en muchas acciones de ataque y asociándose de maravilla con Pedri. Incluso el de Roquetas tuvo una gran oportunidad con una rosca desde la frontal que no cogió portería por poco, a pesar de la buena pinta que tenía. Casi todo el ataque de España se volcó por el perfil de Álex y Cucurella y así llegó el primero. De lado a lado, Lamine vio la entrada de Fermín, que se asoció a su vez con Baena. El almeriense, muy inteligentemente, dejó el balón pasar para dejar solo a Oyarzabal que fusiló a Savić.

La primera parte de Baena fue espectacular: incidiendo mucho en el perfil izquierdo, jugando a un toque y generando el 1-0. Arropado por la parroquia de La Roja (mucha parte de ella, del Villarreal) se sintió en casa y mostró su mejor versión. En la segunda parte se le vio menos, aunque no dejó de trabajar. Al finalizar el partido, Fernando Roig padre e hijo bajaron al vestuario y tuvieron unos minutos con Rodri, Yeremy y Álex, tres jugadores que ya están en la élite y se formaron en la cantera grogueta hasta alcanzar el primer equipo. Se marcharon entre lágrimas del Villarreal sabiendo que había sido y es el club que apostó por ellos y les hizo futbolistas. Desde críos en Miralcamp hasta tocar el cielo. Baena ha vuelto por primera vez esta temporada a La Cerámica y no será la última porque el 24 de mayo (última jornada de liga), el Atleti visitará al Villarreal y la ovación apunta a ser espectacular ya con toda la parroquia grogueta en la grada. Siempre se ha mostrado eternamente agradecido al Villarreal y a la familia Roig por darle la oportunidad de ser jugador y haber podido cumplido su sueño de jugar en Primera División. El Villarreal apostó por él sin medias tintas. Su cesión al Girona fue de maravilla y regresó para ganar la Europa League. A partir de ahí, se convirtió en un peso pesado.
Ver al almeriense sobre el tapete es un privilegio que hay que disfrutar siempre que se puede. Jugadores tan eléctricos y sedosos no abundan desafortunadamente y Baena es ese futbolista por el que pagarías una entrada. Hace de todo: defiende, ataca, regatea en dos palmos, asiste con un simple toque, sabe salir de un ‘sándwich’, acelera jugadas… Fue la creación de la 22/23 en el primer equipo (ya que en la 20/21 no jugó en exceso) hasta convertirse en lo que es a día de hoy. Bruno Soriano, Pau Torres, Gerard Moreno, Mario Gaspar, Chukwueze, Yeremy Pino, Jörgensen… Y desde luego que Baena está en esa lista de canteranos que han triunfado en el Villarreal.


