El escenario, contexto y responsabilidad del duelo jugaron una mala pasada al Levante, que cayó derrotado por la mínima en el derbi tras una mala actuación grupal; nada salió. Un solitario gol de Adrián Ochoa fue suficiente para que el Valencia acaricie el título liguero y poner tierra de por medio con el máximo rival, que no estuvo nada cómodo en el Puchades, a pesar de que igualó las fuerzas en los primeros minutos. Poco a poco fue perdiendo metros y Ochoa comenzó a brillar. Partidazo de De Dios y poca participación del ataque a la vez que la medular casi ni se vio con tanto juego directo. El VCF, justo vencedor, da un puñetazo encima de la mesa.
Sin Aldi, Manel Usedo ni Luismi se presentó el Levante en el Puchades con prácticamente su XI de gala y la novedad de David Robles que sustituyó al kazajo. Biel y Andrei en punta, escoltados por Aleix y el pacense. A Pau Calvo lo suplía Baabit, que formaba pareja junto a Hugo Colom. El Valencia salió mejor y eso que no tenía ni a Marc Martínez (Sub18) ni Boyko (filial), pero Ochoa está pletórico y fue la gran amenaza ché durante todo el encuentro. Tras unos primeros minutos de tanteo, el gallego tuvo la primera gran ocasión después de revolverse dentro del área y a trompicones estrellar el balón en el poste izquierdo de la portería de Rodri. Dani de Dios cuajó un partido de escándalo tanto en centros laterales como cortando balones en pasillos interiores. Tuvo faena el madrileño sobre todo con un Ochoa, que volvió a tener el 1-0 en sus botas tras una pérdida de Román. En el mano a mano se topó con Rodri, que sacó una gran mano a bajo para evitar el gol. El Levante no podía hacerse con la posesión y el centro del campo estaba apareciendo apenas recurriendo constantemente a los balones largos hacia la espalda de Alós y Hugo Fernández, que no pasaban ni una. Por la banda de Robles, el LUD intentaba atacar, aunque solo intimidaba con las jugadas de estrategia. De hecho, así se generó la más clara para el cuadro de Orriols. Córner desde la derecha de David y remate de primeras (entre dos jugadores del VCF) de Román que escupió el poste. Esa fue la mejor del Levante durante los 90′: le costaba tener continuidad y hundir al VCF.

En la segunda mitad, no hubo un dominio claro, aunque la tendencia se inclinaba un poco más hacia el equipo local. Chechu entendió que al contragolpe podía hacer daño y metió a Asier Ángel por un Aleix frustrado y desasistido durante la primera mitad. El delantero trabajó, peleó y bregó, pero no le salió nada. Con Asier el plan estaba cristalino: juego directo por la derecha para aprovechar su velocidad. Al poco, llegaría el gol del Valencia tras una buena jugada por la derecha de Héctor Mir que aprovechó a bocajarro Ochoa tras un fallo en el despeje de la zaga levantinista. Un tanto que escoció al equipo de Chechu Bernal que, sin estar muy bien, no desentonaba. Adrián sumó su decimoctavo gol de la temporada y avistar el título liguero. Fue sustituido por Ismail y Raúl Ruiz entró por Pau Casado, protagonista en la primera mitad. Afner Cá e Iker Ferrer sumaron potencia e intensidad, pero sin apenas generar algo distinto en ataque. El portugués estuvo errático y Ferrer tenía demasiada faena y no podía progresar. Unai Tirado fue el último cambio granota para tratar de tener más balón en los últimos minutos, aunque no se llegó con claridad al área de Alin.
El Valencia defendió de maravilla e incluso pudo haber ampliado la ventaja de no ser por una salvada de De Dios casi en la línea. Mal partido al final del Levante que se aleja 4 puntos del Valencia a falta de 6 jornadas para que termine la temporada. Faltó control, claridad en la circulación y más determinación ante un Valencia que no concedió ni una migaja. Tuvo varias en el primer acto para adelantarse mientras que el Levante se sostenía, pero no apretaba. Roman pudo haber marcado, pero fue el Valencia el que abrió la lata con un gol de pillo de Ochoa.
