El equipo de David Albelda atraviesa un gran momento en Primera RFEF tras sumar 10 jornadas sin perder. ‘Muy lejos’ queda aquella derrota ante el Teruel en el Mini donde el minisubmarino estaba irreconocible. El empate ante el Murcia escoció y eso es buena señal: el filial tiene hambre y ambición para querer entrar en puestos de playoff y las sensaciones son muy positivas. Equipo valiente y atrevido que ha sabido reinventarse tras las salidas de Quintero, Víctor Moreno y Álex Rubio. Albert García ha dado un paso al frente muy contundente mientras que Ayman Arguigue ha sido un refuerzo muy top. Sumarles a Gaitán y Hugo López que cada vez están más cómodos y el nivel de Budesca, que no baja del notable alto. Y hay un chico que no forma parte del B como tal, pero que se ha ganado un sitio por méritos propios. Nizar El Jmili (Onda, 2004) entró de casualidad debido a muchas bajas en la parte delantera y desde el primer momento encandiló a Albelda. Debutó en enero frente al Marbella en la jornada 18 y, a partir de ahí, ha ido alternando los dos filiales, pero estando claramente en dinámica con el B. Fue un fichaje de mucho nivel para el C en el mercado de verano: en el Roda se salió el año pasado con 11 goles siendo amateur de primer año y el Villarreal no desaprovechó la oportunidad de firmarlo. Pero lo cierto es que Tercera RFEF se le queda pequeña y el salto a Primera RFEF ha sido mucho más positivo de lo que se podía imaginar. A finales de enero se confirmó su gran estado de forma cuando anotó el tanto del empate en la visita del Villarreal B al Atlético Madrileño (1-1). Salió en el 84′ y en 6 minutos fue clave para rescatar un punto.
Desde el 25 de enero (vs Roda) no se le ve el pelo por el Villarreal C, por lo que David Cifuentes ha tenido que alinear a Nico Sánchez, refuerzo del mercado invernal, en esa banda derecha. Ya desde el primer mes de competición se veía que el castellonense estaba para mucho más que jugar en Tercera. Rápido, con desborde, encarando constantemente encarnando la figura de un jugador que se está perdiendo. Estilo callejero con mucha sangre para atreverse e ir hacia delante con esa habilidad para dominar las dos piernas. Sus tres últimas actuaciones con el filial son de «toma pan y moja». Asistió a Gaitán en la victoria por 0-1 en Tarragona, volvió loco al Betis Deportivo (1-4) y en el último partido contra el Murcia tuvo varias situaciones de peligro partiendo desde esa banda derecha.

Porque lo que también resalta de Nizar es que puede actuar por dentro al ser un jugador extremadamente habilidoso. Tiene un año más de contrato y hay intención de ampliarlo. A Nizar solo le han bastado 6 meses para demostrar el nivel que tiene. A Albelda le tiene maravillado y, aunque es una baja sensible para el C, en el B está siendo fundamental. La plaga de lesiones azotó al minisubmarino hace un par de meses, lo que provocó que jugadores del segundo filial subiesen. Barattucci, Adrián Ruiz, Bonafé… Pero el que ha cuajado ha sido El Jmili, que parece que va a estar un tiempecito sin volver al C (es una gran noticia sin duda). La adaptación ha sido buena y el rendimiento inmediato. El reto ahora es mantener el nivel y observar cómo puede aguantar la competitividad con sus compañeros.
En la parte delantera hay mucha tralla: Gaitán, Hugo López, Barry, Facu, Ayman, Albert García… Pero la ventaja con la que cuenta Nizar es que es de los pocos extremos que hay que sean ambidiestros. José Ángel juega en izquierda (es diestro) y Barry está entrando poco a poco. El de Onda puede jugar en los dos perfiles y ahora mismo, por rendimiento, no hay nadie que pueda sacarlo del XI. El Villarreal B va como un disparo y hay muchos factores que afectan, lógicamente. Y el de Nizar tiene ‘mucha culpa’. Un chico que, pese a su edad (21 años), está siendo uno de los nombres propios de la cantera grogueta en esta 25/26. Apuntad el nombre de Nizar porque lo seguiréis viendo.
