El síndrome de la amapola alta o de la alta exposición se refiere a cuando unas personas critican, menosprecian y acosan a otra porque destaca por encima de los demás, con la clara intención de “igualar a la persona que destaca” al promedio y que no sobrepasen sus méritos a las de otros. Los motivos de este tóxico comportamiento suele ser la envidia y los celos, el querer conseguir algo que tiene la persona que destaca, o la propia inseguridad de quien actúa en base a este síndrome.
Este término viene como analogía de esa flor que sobresale mucho en un campo de amapolas, y la tendencia es cortarla para que evitar que esté por encima de las demás.
De esta forma, si una persona destaca sobre los demás, y alguien o varias personas actúan en base a este síndrome, empiezan a criticarla muchas veces“por detrás” de manera desproporcionada, inventando mentiras mil veces repetidas; acoso psicológico; exclusión social (por ejemplo, apartarla del grupo de referencia, eliminarla del grupo de whatsapp, no quedar con ella para diversas actividades, eliminarla de las fotos de grupo…); aparentes bromas que realmente son un menosprecio constante… Es decir, una serie de comportamientos que pretenden humillar, menospreciar y “cortar la cabeza (o la amapola)” de la persona que destaca.
Las consecuencias de este tipo de comportamientos pueden ser tremendas para la persona que lo sufre, si se deja influir por ese entorno tóxico hacia ella que muchas veces es muy difícil de soportar. Entre otras consecuencias negativas puede provocar un miedo a destacar (ocultando sus éxitos, y evitando interaccionar y desarrollar su potencial), baja autoestima y, en casos más graves, incluso diferentes trastornos emocionales como la depresión.
El síndrome de la amapola alta fomenta la mediocridad en una organización, limitando seriamente la creatividad y el máximo desarrollo de un equipo, persona u organización.
¿Ocurre esto en el deporte de base? ¿Pasa que deportistas de un mismo equipo realizan comportamientos que perjudican a otro que destaca? ¿Y en las organizaciones deportivas? ¿o entrenadores que perciben que un jugador es más importante que ellos y no quieren que lo sea? Síndrome de la amapola alta. Demasiado presente en nuestra sociedad, y, obviamente también en el deporte de base.
¿Qué podemos hacer para evitarlo o manejarlo adecuadamente?
En el deporte de base, es posible realizar diferentes actuaciones para evitar este tipo de comportamientos:
- En primer lugar, facilitar la prevención, de manera que se genere un entorno donde los deportistas puedan expresar su talento con libertad, reforzando comportamientos adecuados en esta línea.
- Buscar la manera de detectar cuando esto ocurre; estando pendiente de comportamientos relacionados con el desprecio, la humillación o las bromas inadecuadas.
- Si se detectan estos comportamientos, “poner las cartas encima de la mesa”, valorando adecuadamente la situación, aplicando las herramientas formativas y, en todo caso sanciones ajustadas a lo que ocurre.
En definitiva, se trata de crear un entorno psicológicamente seguro, respetando las diferencias individuales y los objetivos y funcionamiento colectivo.
Cada vez más, aspectos relacionados con la Salud Mental (Salud Psicológica), se tienen más en cuenta en los clubes deportivos. Favorecer que cada joven deportista se exprese con libertad, sin que tenga miedo por destacar, es fundamental en este sentido.
David Peris Delcampo (@dperisd)
Presidente Federación Española de Psicología del Deporte
PresidenteAssociació de Psicología de l’Esport de la Comunitat Valenciana (APECVA)
Profesor de la Universitat de València
Entrenador N3 TDS de Fútbol y Futsal
Psicólogo Experto en Psicología del Deporte
