La mala dinámica del Valencia en el G7 de División de Honor la ha aprovechado de manera eficiente el Levante para igualarse a puntos en el top1. Aunque es cierto que la última jornada no fue positiva para el equipo granota, que cayó derrotado en casa ante el Castellón mientras que el VCF tiene que jugar su partido aplazado contra el Albacete. Salvo ese tropiezo, la situación del equipo de Chechu Bernal es buena, que tuvo un contratiempo importante hace tres semanas. Pau Calvo, capitán del Juvenil A, sufrió una microrrotura en el cuádriceps en el partido contra el Murcia Promises del 1 de febrero. Fue suplente y entró a 25′ del final por Biel y ahí se rompió. Una lesión que lo va a tener un tiempo apartado de los terrenos de juego y por desgracia no será breve. Pau venía siendo importantísimo en el esquema azulgrana sumando 17 titularidades consecutivas hasta el duelo frente al equipo murciano. Jugador de equipo en toda la extensión de la palabra anteponiendo siempre al grupo. Calvo no baja nunca del notable y tras tanta carga de minutos, su cuerpo ha dicho «basta».
Es un baja sensible no solo por quién es, sino por el momento. En plena lucha por el título con el Valencia, no poder contar con el arquitecto del equipo es un palo gordo para Chechu que tiene a un buen recambio para sustituirle. Hugo Colom se hará con los mandos del centro del campo junto a Adam Baabit e incluso tiene otra segunda opción de mucho nivel: Unai Tirado. El valenciano está teniendo una temporada muy complicado por una lesión en el isquio que lo tuvo ‘out’ desde la pretemporada. Regresó hace un par de semanas jugando la segunda mitad contra el Albacete y el domingo pasado tuvo minutos también contra el Castellón. Un perfil similar al de Pau aunque sin tanto recorrido para tocar área rival. Tres futbolistas que deben hacer un esfuerzo grande para que se note lo menos posible la ausencia de Pau, jugador muy querido tanto en el vestuario como en el club. La eliminación copera escoció mucho y a él personalmente por las expectativas e ilusión que había en poder pasar a cuartos.
Le quedan 4 meses de contrato y todavía no hay novedades sobre una negociación. Y es ciertamente extraño dado el rendimiento que ha dado el de Vinalesa que está sumando su undécima temporada en Buñol, donde llegó siendo benjamín de primer año. Toda una vida en el Levante sin tener el foco, pero cumplidor y dejándose todo en el césped. Quizá no es de los jugadores más llamativos ni que salgan en los highlights, pero cuando él falta, el Levante padece tanto en defensa como creación. Le espera una recuperación lenta, pero continua en la que ya está metido de lleno. No se va a forzar con él, volverá cuando esté recuperado al 100%.

