Iñaki Williams acaba con la ilusión copera del Valencia y le devuelve a la cruda realidad (1-2)

Imagen: Athletic Club de Bilbao

Mestalla vol la copa. Ese era el mensaje que reflejaba la pancarta desplegada por la afición en el recibimiento. Un mensaje sencillo, directo y claro que reflejaba la ilusión del valencianismo, un valencianismo cansado de sufrir y con ganas de vivir una noche mágica en su hogar. La película que iba a presenciar no tenía un final feliz. 

El Valencia CF recibía en su feudo a un Athletic con muchas bajas y Corberán salió con todo, sin apenas rotar mucho en una semana en la que también recibe al Madrid. Había dudas de si iba a guardar alguna pieza, pero cuando salió el once se disiparon. Tal y como había trasladado desde el inicio de la competición, el de Cheste respetó la Copa y la historia del Valencia en la misma. Por primera vez en mucho tiempo, existía sintonía entre grada y banquillo. Entonces empezó el balón a rodar y comenzaron los Juegos del hambre.

Los primeros instantes del choque fueron de tanteo en los que se vieron varios centros al área del Athletic -marca de la casa- y un Valencia que quería construir desde atrás. Los de Valverde decidieron no presionar la salida de balón y los chés tuvieron sus primeras ocasiones tras varias combinaciones: Sadiq probó primero con un tiro cruzado y un disparo de Rioja acabó en las manos de Padilla

Sin embargo, conforme pasaban los minutos, el guión iba cambiando y el conjunto vasco empezó a soltarse, logrando ser el poseedor del balón y poniendo en apuros a Dimitirevski. Había peligro aunque no parecía que iba a llegar un gol, pero de la forma más surrealista llegaría el 0-1: Umar Sadiq remató una falta lateral en su propia portería que acabó entrando. La cabeza de Sadiq tenía la puntería desviada porque poco después de meter en propia puerta no logró conectar bien un gran centro de Rioja. Parecía que el nigeriano no estaba teniendo su noche, pero el fútbol le dio una segunda oportunidad cuando su puntera chocó con el balón en el área pequeña tras un error de Padila en la atajada. Sadiq hizo el 1-1, no lo celebró y pidió perdón. Un capítulo más en el libro del sadiquismo. Después del tanto valencianista, el equipo volvió a entonarse al ritmo de Ugrinic y Lucas Beltrán. Todo empezaba de nuevo y con el partido abierto se llegó al descanso.

Tras el paso por vestuarios, los dos equipos saltaron al verde con mucha intensidad y buscando controlar el mediocampo sobre todo, pero ninguno lograba calmar el balón y ser paciente, provocando muchas idas y venidas en los primeros instantes del segundo acto. El Athletic provocaba mucho peligro con centros laterales, mientras que el Valencia armaba contras rápidas debido a que había bajado el bloque. 

Viendo que poco pasaba, Corberán miró al banquillo y decidió cambiar al díscolo Sadiq por Hugo Duro, además de dar entrada a Tárrega por Copete al lesionarse el central andaluz. El encuentro estaba en tiera de nadie y atrevía a pensar en muchas situaciones, pero en ninguna de ellas estaba que Foulquier mandaría un disparo claro al palo que podía haber sido perfectamente el 2-1. Valverde tardó un poco más que Corberán, pero también movió el avispero y sacó a sus dos grandes armas, los hermanos Williams. Y entonces apareció el VAR. Un despeje de Tárrega a córner, a priori, con la cabeza terminó en pena máxima porque había golpeado con el antebrazo. Todo parecía ponerse a pedir de boca para el Athletic, pero Dimitrievski dijo que no. El macedonio se estiró al máximo para detener la pena máxima, mantener con vida al Valencia y hacer vibrar a Mestalla.

No obstante, pese a errar el penalti, el Athletic aguantó bien el tipo y mantuvo en su campo al Valencia gran parte del último tramo del choque. Los chés no lograban encontrar los huecos para hacer daño ni con jugadas elaboradas ni con balón al espacio, pero una jugada aislada en la que Ramazani pidió penalti hizo creer a sus compañeros y el Valencia volvió a generar.

En los minutos finales, Ugrinic dijo basta y Guido debutó oficialmente con el equipo ché, recibiendo el calor de Mestalla. Un Mestalla que apretó en el añadido e hizo que los suyos intentaran romper el empate que marcaba el electrónico, pero los de Corberán no pudieron. El choque parecía abocado a la prórroga, pero Nico Williams encontró a su hermano en un centro lateral e Iñaki hizo el 2-1 en el último suspiro, acabando con la esperanza de Mestalla y metiendo a su equipo en semifinales de Copa del Rey. La afición volia la copa, pero este año no será. 

Autor / 563 publicaciones

Redactor jefe de ESPORTBASE Media. Periodista. Dando voz a aquellos que siempre han silenciado. Desde el fútbol femenino al fútbol regional.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *