La fortuna de los 11 metros condenó al Valencia por segundo año consecutivo en la Copa del Rey. Tras 120′ muy entretenidos y de puro infarto, el Barcelona estuvo más acertado en la tanda, aunque tuvo que recurrir a la muerte súbita para ganar. Golpe duro para el cuadro valenciano, que empezó de maravilla con un gol de Estévez a los 10′, pero sufrió el dominio culé hasta el descanso. A pesar de ello, los de Óscar Sánchez no se achantaron y compitieron. Recibieron el gol del empate tras el descanso, pero no le perdieron la cara al partido y pudieron haber ganado con un testarazo de Rubén Torres en la prórroga. Desgaste brutal de los dos que cayó del lado catalán en los penaltis.
Salió mejor el Valencia sobre el césped del Puchades sabiendo que al Barça hay que superarle en intensidad y tener una pizca de suerte. Óscar Sánchez fue con todo alineando a Jaume Durá, la gran joya de Paterna que compite en el Mestalla, y su superioridad se demostró durante los primeros 15′. Un Barcelona algo errático comenzó dejándole la pelota al VCF que pronto se adelantó con un golazo de Alejandro Estévez, que recibió una pelota perfecta en la frontal y fusiló a Max Bonfill con la zurda. Dominio evidente y justo del cuadro blanquinegre ante un Barça que entendió que debía ponerse el mono de trabajo si quería poner en apuros al Valencia. Por medio de Dani Ávila, el FCB llevó la batuta moviendo al Valencia de un lado a otro, pero sin poder meterle mano. Alós y Hugo Fernández estaban espléndidos evitando cualquier tipo de acercamiento peligroso a la vez que Rubi y Héctor Mir protegían los carriles como si les fuera la vida en ello. El Barça es el Barça y poco a poco fue embotellando al cuadro ché en su campo en lo que sería un monólogo culé hasta el descanso.

Las ocasiones comenzarían a llegar para los catalanes que pudieron adelantarse hasta en tres ocasiones. Primero, Ponsati se sacó un latigazo desde la izquierda que obligó a Alain a estirarse y poco después, Nuhu Fofana remató en el punto de penalti fuera. El VCF, sin espacio y completamente sometido, sufría mucho en centros laterales y precisamente en una de esas tras un despeje de la zaga local, Dani Ávila recogió un rechace en la medialuna, pero su disparo se fue ligeramente desviado con todo el VCF vendido. Ochoa, Jaume Durá y Rodri Gamón estaban desasistidos y su equipo deseaba que llegase el descanso para resetear la mente. El entretiempo no sirvió para que el Valencia diese un paso adelante puesto que comenzó a dejar espacios exagerados cuando el Barcelona transitaba. Estaba empezando a jugar con fuego y en una de esas se quemaría. Así fue. Lorenzo Oertli robaba en su propio campo, veía de maravilla el desmarque de Pedro Rodríguez, que ganaba metros ante tres jugadores del VCF y con Shane Kluivert por delante. Pedro asistió al 7 con un pase perfecto que lo dejó solo ante Alain para posteriormente batirlo con un disparo directo a la escuadra.
El Valencia no decayó pese a que estaba algo por debajo del Barça y Óscar introdujo el primer cambio para recuperar energía. Durá dejaba su sitio a Marc Martínez que estuvo muy activo durante la segunda mitad exigiéndole mucho a Guillem Víctor. Las ocasiones se frenaron en seco también debido al gran esfuerzo de los dos equipos que comenzaron a defenderse con balón. Boyko entró a falta de 20′ al igual que Rubén Torres manteniendo el 4-4-2. El VCF algo más estable tuvo algún acercamiento por la banda de Gamón que detuvo la zaga azulgrana empleándose a fondo sabiendo que el tiempo apremiaba y el final estaba cerca.

El colegiado señaló la conclusión y la prórroga apareció. Sin apenas aliento, el Valencia tuvo la oportunidad de oro de haberse llevado el partido con todos los cambios ya hechos (Dominykas y Raúl Ruiz fueron los últimos). Un centro desde la izquierda de Poveda lo cabeceó Rubén Torres estrellando el cuero en el larguero y haciendo levantar del asiento a todo el Puchades. El Barça había perdido el dominio y solo envía balones en largo intentando sacar rédito del cansancio de Hugo Fernández que se medía en duelo con Kluivert. Llegamos al 120′ y tocaba la lotería de los penaltis.

El primer paso lo ganaba el Barça llevándose el sorteo, que parece insulso, pero a la postre es importante. A Kluivert, héroe culé, le pudo la presión ante la pitada monumental del feudo valencianista. La mandó a las nubes abriendo una puerta preciosa para el VCF, que tenía que marcar para coger la iniciativa. Desafortunadamente, Raúl Ruiz erró también. Palo duro, aunque todavía quedaba mucho y le tocaba al Barça que se puso por delante con gol de Leo Saca. Los de Óscar Sánchez debían mantener el pulso y el siguiente en tirar fue Marc Martínez que la puso pegadita al poste. Para la tercera ronda, el FCB eligió a Bonfill, el portero, para ejecutar el lanzamiento y sorprendentemente la puso en la escuadra ante la mirada de Alain. El gol del cancerbero culé lo llenó de energía para detenerle el disparo a Dominykas. El Valencia estaba contra las cuerdas y se encomendaba a Alain para seguir vivo. El argentino, muy sobrio durante todo el partido, se mantuvo sereno y le adivinó el chut a Adrián Guerrero, que lo tiró francamente mal.
Rubén Torres puso el empate nuevamente (2-2), pero el Barcelona, por medio de Pedro Rodríguez, tomó ventaja. Ya era muerte súbita. Todo o nada. El que fallase, se iba a casa. Boyko, con toda la presión encima, la mandó al fondo de la red manteniendo en vilo a todo el mundo justo antes de que Ponsati dejase en silencio a todo el Puchades con un lanzamiento muy sutil. 3-4 y le llegaba el turno a Mayol. El exmediocentro del Levante tenía una gran responsabilidad, pero su disparo fue sin fuerza y demasiado previsible desencadenando en una parada fácil de Bonfill para desatar la locura culé. El Barça se clasificaba para los cuartos tras un partido competido de tú a tú donde el Valencia, a pesar de estar sometido, luchó y se dejó todo.

