“Seguro que lo consigues”. “Piensa en positivo”. “Eres el mejor”. “Si te lo crees, puedes”.Parece que hay gente que aún piensa que este tipo de mensajes (que, en algunos casos, de manera errónea, se asocia con el “pensamiento positivo”) favorecen el funcionamiento; y cuando existen dudas o el deportista no acaba de funcionar, parece que es adecuado “meter esos pensamientos” para que el rendimiento sea mejor. Pero ciertamente no es así. Quizás en un primer momento este tipo de mensaje haga sentir mejor a quien lo recibe, pero genera cierta incertidumbre y una sensación de que se “engaña” cuando te das cuenta de que lo que se dice no se ajusta a la realidad.
El deporte no engaña, como el algodón: cuando un deportista o un equipo se enfrenta a otro, salvo casualidades de la fortuna, gana el que mejor rinde. No hay mentiras: sólo rivales que utilizan sus armas en la cancha para conseguir la victoria.
Si utilizamos mensajes aparentemente positivos, sin realmente serlos, como los mencionados al principio de este artículo; podemos generar un estado emocional que quizás favorezca el rendimiento inmediato. Es decir, tenemos una fuerte emoción que nos hace creer que podemos, y eso hace que actuemos con una mayor determinación. Y, además, muchas veces se mandan estos mensajes con la promesa de que, con ese estado emocional, se debería ganar, porque otros ganan, y se muestran ejemplos de ello; lo que puede generar un fuerte sentimiento de culpa si no se gana.
Desde la Psicología basada en la evidencia, los mensajes en positivo son otra cosa. En positivo se refiere a “añadir algo”, en lugar de “quitar”. Y para que ese mensaje funcione, ese algo que se añade debe de ser adecuado y facilitador del rendimiento. De esta forma,la Psicología Positiva (la de “verdad”) busca conseguir algo, potenciar habilidades, en lugar de centrarse en el error para solucionarlo. Pero no sólo eso; se centra en generar las mejores condiciones para que esa búsqueda por conseguir algo, sea la mejor posible. Y ahí está la clave. Esta última es la diferencia entre un mensaje adecuado, y otro que no lo es.
Un buen mensaje en positivo (de verdad), debe de cumplir los siguientes requisitos:
- Centrado en lo que depende de uno: por ejemplo, en lugar de “vamos a ganar”, potenciar la acción en aquello que podemos hacer que nos acerque la victoria (“vamos a trabajar como equipo haciendo lo que hemos entrenado”)
- Orientado hacia lo que se quiere conseguir: o centrado en aquello que queremos que pase. En lugar de “no podemos perder el balón”, en “vamos a crear condiciones para que se hagan buenos pases”.
- Que sea realista, es decir, que lo que se propone sea alcanzable, basado en un análisis objetivo de lo que puede ocurrir. Por ejemplo, en lugar de decir “si quieres, puedes”, es mucho mejor decir “si haces lo que has entrenado y te esfuerzas, tendrás más opciones de ganar; busca hacer lo que sabes”.
Y, si es posible, que suponga un reto ilusionante. Es decir, que, cuando se le plantee el mensaje provoque una emoción facilitadora para la acción.
De esta forma, entrenadores, padres/madres, dirigentes, incluso espectadores y árbitros, que se dirigen a niños y niñas de todas las edades, si utilizan el adecuado mensaje “en positivo” les ofrecen las mejores condiciones para que rindan, y para que aprendan a utilizan mensajes adecuados que les beneficiará a su rendimiento y su día a día.
En positivo, sí, pero con fundamento. Mensajes “vacíos” aparentemente positivos, son un “bluff” que se desaparece cuando la persona que lo recibe se da cuenta del engaño y que perjudican la credibilidad posterior de quien lo lanza. Es trabajo de todas las personas implicadas en el deporte de base generar el mejor entorno de aprendizaje para los deportistas. Aprender a utilizar adecuadamente buenos “mensajes positivos”, fundamentados desde la Psicología, es una gran herramienta para ello. En positivo, sí, pero bien.
David Peris Delcampo (@dperisd)
Presidente Federación Española de Psicología del Deporte
Presidente Associació de Psicología de l’Esport de la Comunitat Valenciana (APECVA)
Profesor de la Universitat de València
Entrenador N3 TDS de Fútbol y Futsal
Psicólogo Experto en Psicología del Deporte
