Si “frío” y “El Plantío” riman, no es por casualidad, aunque la temperatura nunca debe ser excusa. El Valencia CF saltaba al campo del Burgos CF dispuesto a mejorar las sensaciones, con los 1/4 de final de la Copa del Rey como objetivo y una misión por delante: no dar mala imagen. Al contrario que en LaLiga, el torneo del KO está sirviendo como bombona de oxígeno para los de Corberán.
Los primeros instantes del encuentro estuvieron marcados por la presión del Burgos y el mal estado del césped, que ralentizaba las jugadas y el balón al encontrarse muy encharcado. El Valencia, paciente atrás, vio como su rival quería ser poseedor del esférico y aprovechaba la línea adelantada para meter miedo en el cuerpo a los chés: Mollejo tuvo la primera del partido en una acción que al final terminó anulándose por fuera de juego.
Sin embargo, los blanquinegres serían los que darían el primer golpe cuando Rubén Iranzo se levantó por encima de la defensa para cabecear el balón tras un saque de esquina. El tanto del canterano supuso el 0-1 y la felicidad en su rostro era doble porque acababa de estrenarse como goleador con la camiseta del Valencia CF.
El partido inició de la mejor manera para los de la capital del Turia, pero el Burgos siguió peleando y con el paso de los minutos se metió en el encuentro a base de insistencia. Lejos de calmar el partido a la espera de morder en el mejor momento, los de Ramis decidieron convertir el choque en un correcalles en el que ambos equipos gozaron de ocasiones. El Burgos se volcó sobre la portería defendida de Dimitrievski y aunque la posesión también era suya en algunos momentos, no supieron como igualar la contienda antes del descanso. Poco a poco, el Valencia fue hundiéndose y dejando espacio para que su rival cogiera confianza con y sin balón. Nada nuevo estamos contando.
Tras el paso por vestuarios, el Burgos saltó con el mismo ahínco que acabó la primera, mientras que el Valencia buscaba retener la posesión y generar huecos con jugadas elaboradas. Y en una de esas acciones, Umar Sadiq se reencontraría con el gol como jugador ché, anotando el 0-2 como manda el “sadiquismo”: a trompicones.
El tempranero gol del nigeriano calmó el partido y le vino bien a un Valencia que empezó a abarcar mucho más campo, apagando la energía del Burgos. El minutero seguía corriendo y mientras que en el campo no pasaba gran cosa, en la grada se generó una confrontación entre aficiones: El Plantío entonaría el “a segunda oé” y el “Peter, quedate”, mientras que los valencianistas respondían con “el Burgos es de Primera” de manera irónica.
Volviendo al verde, el Valencia afrontó los minutos finales con calma y parando el ritmo a beneficio propio; no obstante, el Burgos tiró del depósito de reserva para tener varios arreones, siendo Kevin Appin el protagonista al estallar un disparo en el larguero y activar a Dimitrievski tras un cabezazo en el segundo palo.
Los locales afrontaron los últimos instantes sin miedo, volviendo a volcar el equipo a la portería del macedonio y encerrando a un Valencia que se dedicó tan solo a despejar balones dentro del área. El Burgos compitió ante su gente y murió de pie, mientras que al Valencia le sobraron dos jugadas aisladas y saber aguantar el tipo para estar en el bombo de 1/4 de Final.

