El Villarreal CF levantó el Trofeo Torneo Ibiza 2025 en categoría Benjamín con un equipo de captación y lo hizo mostrando un juego exquisito. Los chicos de Juan Muñoz realizaron un torneo casi perfecto y aunque el triunfo fue coral porque todos rindieron a un nivel altísimo, tres futbolistas brillaron con luz propia y llamaron la atención a público y organización: los murcianos Gonzalo Rodríguez, Andrés Pelegrín y Álvaro Martínez. De principio a fin de la competición, la tripleta mencionada enamoró a propios y extraños con detalles de calidad muy complicados de ver en jugadores de su edad.
Rodríguez fue «el pequeño diablillo» del Submarino Amarillo. El ‘7’ groguet fue un cohete por la banda, pisando la propia línea de cal como los clásicos extremos veloces y volviendo locas a las defensas rivales con su potente carrera y su gran regate. En el momento en el que el ‘modo diablo’ de Gonzalo se activaba se convertía en un jugador imparable y sus actuaciones le llevaron a ser el MVP de la categoría y el máximo goleador con 14 dianas.

En la final ante la SD Ibiza, el futbolista del CD Escuela Formativa de Fútbol Jumilla abrió el electrónico con clase al definir en un 1vs1 por debajo de las piernas y vio puerta hasta en cuatro ocasiones más, cerrando su eléctrico torneo con cinco tantos en la gran final. Pero Gonzalo no actuó solo en zona ofensiva y encontró en Andrés Pelegrín su mejor compañero de baile en el tapete o, como lo definimos en las crónicas del evento, su «compañero de fechorías».
El delantero centro groguet convirtió en gol muchas asistencias del extremo, pero su capacidad de crear ocasiones de la nada fue clave para que terminara como segundo máximo anotador de la categoría con 10 tantos. Pelegrín bajaba balones del cielo con una facilidad increíble, jugaba de cara al primer toque sin equivocarse, pisaba la pelota como si jugara en un pabellón y atacaba el área como un tiburón cuando olía sangre.

El Peña Lorca Club Deportivo tiene en su club un delantero de los de antes, de los que si hace falta te bajan una lavadora, y curiosamente, Pelegrín y Gonzalo -que han sido mejores amigos con la camiseta del Villarreal CF- son rivales en Murcia, compitiendo de tú a tú en la Superliga Benjamín.
Y para completar Los tres mosqueteros, no hay que olvidarse de la calidad personificada, de Álvaro Martínez. Lucir el ’10’ le dio aura, pero verle jugar sobre el verde te obligaba a parpadear más de dos veces porque no te podías creer lo que estabas viendo. No se hinchó a goles como sus compañeros, pero cuidaba el esférico con un mimo especial y por él pasaba todo el juego de su equipo. Desde el centro del campo actuaba como un metrónomo, marcando el tiempo de cada jugada y filtrando pases imposibles incluso con el exterior. Su importancia recaía en la creación de juego, pero cuando se acercaba al área soltaba latigazos desde lejos, anotando casi todos sus goles de esta forma y marcando un sello propio. Jugador diferente y también diferencial.


