La noticia del fin de semana en el Grupo VII de División de Honor era el fin de la imbatibilidad del Levante a manos de un trabajado Alboraya (1-0). Los de Chechu lograron estar invictos durante 12 jornadas hasta que el equipo chufero les hizo hincar la rodilla en un duelo a cara de perro. Parecía que ese partido era el más importante, pero en la Ciudad Deportiva José Manuel Llaneza querían subir el listón. Y es que el encuentro entre los pupilos de Pepe Reina y el Murcia Promises terminó con un fabuloso 3-3. Los groguets se las prometían felices tras un primer acto de 10, pero los chicos dirigidos por Mateo Villar reaccionaron de lo lindo en los segundos 45′ llegando incluso a poder voltear por completo el marcador. A la vez que el Villarreal se estaba imponiendo al Promises, el Levante caía por la mínima en Alboraya y ese resultado era una perita en dulce para los de La Plana. Avisó muy pronto Julio José Arjona (que ya suma 5 goles este curso) tras una asistencia de primeras de Mauro Roca, pero el disparo del 9 lo sacó Maurizio Ataz con una mano descomunal. Juan Barragán respondió 10′ más tarde con un buen contragolpe por la izquierda que culminó con una rosca que no cogió portería por poco.
Sobre el verde, el Villarreal era dominador de la pelota mientras que el Murcia esperaba su momento con una línea de 5 bien fija detrás. Los visitantes dejaban al Vila hilar jugadas de ataque, pero una vez llegaban al área rival se topaban con una muralla difícil de derribar. Una y otra vez tenía que volver a empezar hasta que un centro de Aran Vidal desde la derecha encontró la cabeza de Arjona para abrir el marcador. Un tanto que quitó de encima la presión a los amarillos, que hasta ese momento estaban bastante espesos con balón. El 1-0 les vino estupendamente porque las ocasiones comenzaron a repetirse y así llegaría el segundo. Marc Pérez (actuación formidable) se asoció con Teo Bou en la derecha, el vila-realense centró, Ataz rechazó y Mauro Roca, solo en el punto de penalti, lo remató. Doble golpetazo para un Promises que estaba siendo muy timorato en el primer acto. Le costaba tener la pelota concedía mucho. Al descanso, claro dominio en juego y marcador del equipo groguet que estaba dándole un buen mordisco al top 4 (en ese momento se ponía a un punto del Levante).

Reina metió a Javi Aguilar y Bilal Errahaly por Arjona y Marc Pla que estaban ligeramente tocados. Con el agua al cuello, el Murcia fue más valiente adelantando líneas y yendo a buscar al Villarreal. Keyner tuvo el tercero tras un buen pase atrás de Mauro Roca, pero el golpeo fue al aire. Y justo a la siguiente, Seydou Llopis se vistió de Diego Armando Maradona poniendo a bailar a Javier Mazón con un eslalon y finalizando con un balón directo a la escuadra. Parecía que esa era la puntilla definitiva, pero lejos de eso, todos los problemas iban a comenzar para el equipo de Reina. Durante un transcurso de 20′ no ocurrió gran cosa, pero en el 76′ el Murcia avivó sus ínfimas esperanzas tras un saque de puerta de Pau Polo. Los ‘granas’ recuperaron rápido: Dani López jugó de primeras con Parraga que a su vez vio solo en la frontal a Alejandro Chavero. El 20 se sacó un latigazo desde la frontal imposible para el guardameta de Albalat. Nadie pensaba que el Promises haría mucho más: 15 minutos para el final, dos goles de desventaja y excepto el gol, no había habido mucha reacción real. Sin embargo, todo sucedió en apenas 7′. El Villarreal se desplomó a la vez que el Murcia se insufló varios ‘Red Bull’ volviendo a la vida. Cogió las riendas del duelo y arrinconó a un Villarreal que ya había vendido el pescado.
A 10 minutos de la conclusión, una falta lejana (sin peligro) fue botada en corto por Juan Parraga, capitán del equipo. El balón fue repelido por la defensa amarilla y el rechace que cayó en la esquina del área lo cazó nuevamente el 14 para ponerlo directamente en la escuadra ante la estatua de Polo. Nadie daba un duro por ese disparo, pero el centrocampista fue capaz de bajar el balón, orientárselo hacia dentro y ajustarlo. Golazo que metía en un apuro gordo al Vila, que vio cómo todo lo que había ganado estaba a punto de ser tirado por el retrete. Efectivamente así sería. Inmediatamente en la jugada posterior al saque de centro, un envío lejano de Parraga lo remató en el segundo palo Alberto Garrido. 3-3. Simplemente increíble. Ni Reina ni sus jugadores podían creerse que en 7′ el Murcia Promises había conseguido empatar. Sergio Barrera fue la última sustitución local y precisamente el canario tendría la gran oportunidad de ganar el partido en el descuento. Antes lo pudo haber hecho el equipo pimentonero con una doble ocasión. Primero, Alejandro Valverde hizo estirarse a Polo con un chut raso, el rebote no fue capaz de cazarlo Dani López, pero sí lo pudo hacer Parraga que lo mandó rozando el poste.
En el tiempo extra, un despiste de la zaga visitante pudo desembocar en un buen susto cuando Thiago Albiol se asoció con Barrera que, encarando a portería, asistió en lugar de finalizar (con todo de cara para golpear). El Villarreal lo intentó en los últimos compases, pero más con corazón que cabeza. Un punto que le supo muy amargo después de la gran ventaja que ostentaba. El Murcia Promises sigue escribiendo su nombre con letras de oro en este Grupo VII. No pierde desde octubre.


