El Valencia CF Mestalla sufrió este domingo un duro golpe en la Ciutat Esportiva Dani Jarque, donde un controvertido gol del RCD Espanyol B en el último minuto privó al filial valencianista de una victoria muy necesaria. El encuentro, correspondiente a la jornada 13 del Grupo III de Segunda Federación, terminó con un 1-1 que dejó un sabor amargo a los de Miguel Ángel Angulo, especialmente por la acción que permitió el empate local.
El Mestalla arrancó el partido de forma inmejorable: apenas habían transcurrido 20 segundos cuando Mario Domínguez aprovechó una transición veloz para adelantar a los valencianistas. Ese tanto tempranero permitió al filial controlar el duelo con solvencia durante buena parte del choque. La firmeza defensiva de Álex Panach y Joel Fontanet, junto al buen trabajo en la medular de Lucas Núñez y Mateo Prevedini, contuvo las tentativas del Espanyol B. Incluso pudo llegar el segundo en un cabezazo de Marc Jurado que se marchó por poco.

Con el paso de los minutos, y especialmente en el tramo final, Angulo trató de refrescar el ataque con la entrada de Víctor JR, Aimar Blázquez y Mario Guilabert. El filial blanquinegro buscó aprovechar alguna contra para sentenciar, pero el empuje final del conjunto perico acabó decidiendo el partido de manera polémica. En la jugada previa al tanto del empate, un jugador del Espanyol B cometió unas manos claras que influyeron directamente en la acción posterior, permitiendo el centro que terminó convirtiéndose en el 1-1. Pese a las protestas valencianistas, el colegiado dio validez al gol, una decisión que perjudicó de forma evidente a un Mestalla que había hecho méritos para llevarse los tres puntos. A pesar del mazazo, el filial trató de reaccionar con la entrada de Pol Trigueros y Rubi Muñoz, y aún dispuso de una última oportunidad en un disparo de Víctor JR que atrapó el guardameta local.
El punto, insuficiente por cómo se produjo el desenlace, mantiene al Mestalla en una situación delicada en la tabla: continúa en posiciones de descenso, 15º, y sigue a tres puntos de la zona de salvación. Un castigo excesivo para un filial que mereció más y que vio cómo una decisión arbitral condicionó un resultado que parecía encarrilado desde el inicio.
