La buena racha del Villarreal Juvenil A se vio frenada en Alboraya con un empate a 1 a cara de perro que dejó muy satisfechos a los locales y más contrariados a los de La Plana, que no supieron tener el control del duelo a pesar de ponerse por delante rápidamente. Sin medias tintas, Reina alineó prácticamente a su mejor XI con Pereda, Aran Vidal y Marc Pérez como novedades. Delante, mucha tralla: Mauro Roca, Keyner y Arjona. El plan de partido pasaba por tener el balón y hacer correr al cuadro de Ignacio Aguado, pero a la larga, eso supondría un error tremendo viendo a lo que juega el Alboraya y las dimensiones del campo. El Villarreal quería juntar pases en un campo pequeño mientras el rival plantaba un bloque bajo impidiendo cualquier penetración. A pesar de ello, alrededor del 10′, un centro desde la izquierda de Keyner lo remataría de cabeza completamente solo Thiago Albiol para adelantar al equipo amarillo.
Ese fue el único agujero que dejó el conjunto chufero en una primera mitad de poca pausa y control. Alcaide y Marc Pérez trataban de jugar directo con sus delanteros, pero la defensa alborayense formada por Fran Iturralde, Samuel y Miguel Oltra lo evitó a toda costa. Los de casa no estaban cómodos, pero a través de balones largos, comenzaron a recuperar metros y en un saque de banda aislado, Gilvert Civera peinó un balón al segundo palo y Mario Martí, capitán de la entidad chufera, entró con todo para cabecear y empatar la contienda. Quizá en los peores minutos del Alboraya, que apenas podía hilar una jugada, llegó el empate justo antes del descanso. Fausto y Rubén Ballester, los dos pivotes del Alboraya, pasaron casi inadvertidos durante el primer período porque el balón iba de un lado a otro sin orden ni concierto, pero en la segunda mitad todo cambió.
Un Alboraya, motivado por el gol, fue capaz de bajar la pelota, pensar y al menos combinar varios pases para tener posesiones relativamente largas. El Villarreal se vio sorprendido porque en los primeros 45′ había sido dueño y señor. Aguado hizo varias sustuciones para dotar de pie a su centro del campo y uno de esos cambios fue Pablo López, que fue firmado en verano del Alzira, y tuvo varias internadas interesantes por la derecha haciendo trabajar mucho a Max Petersson. El 16 del Alboraya incluso pudo marcar al recoger un balón suelto, soltar un latigazo que iba bien dirigido, pero que se acabó topando con el cuerpo de Pereda. La sensación era de que al cuadro amarillo se le había ido por completo el partido de las manos y no por demérito suyo. Reina metió a Portela, Seydou Llopis, Javi Aguilar y Adrián Vivó para intentar tener más potencia en el frente de ataque, pero apenas se acercó al área de David Vitoria. Solo Aguilar pudo haber puesto el 2-1 definitivo en el descuento tras una buena jugada individual, pero se quedó sin campo al encontrarse con el guardameta. Al final, reparto de puntos justo: una mitad para cada uno.

