No hay nadie que sea imprescindible, pero sí existen las personas importantes. Por mucho que ya no estén los grandes profesionales, las empresas siguen yendo hacia delante y eso también ocurre en los equipos de fútbol donde los roles de los jugadores están bien marcados. Nadie es indispensable, pero siempre hay un futbolista que tiene un peso definitorio dentro del vestuario. Ese que, cuando no está, el equipo está más lejos de la victoria, aunque no se caiga del todo. En el Levante Juvenil A, Pau Calvo (Vinalesa, 2007) encarna a la perfección ese patrón. Mientras muchos jugadores han ido saliendo y otros llegando, su taquilla en la Ciudad Deportiva siempre ha sido la misma porque lleva ya 11 años vistiendo la elástica granota.
Y hablamos de Pau porque ha empezado la temporada a un gran nivel subiendo un escalafón en la pirámide de soldados imperiales en el juvenil. Pau ha evolucionado en su faceta más emocional convirtiéndose en un auténtico referente dentro del vestuario que se plasma posteriormente en el verde. Chechu sabe que tiene un AS de picas en el vinalesino, que sabe transmitir lo que pide cada partido al grupo. Me fijé en la primera jornada (en Patacona) y Pau no paraba de alentar a sus compañeros, dar órdenes, situar a los extremos y pedir más sabiendo que el rival era un hueso duro de roer. No solo se atrevió a entrar en esa jungla pataconera que daba forma a una muralla de hormigón armado, sino que también se quedaba en la base para evitar posibles contragolpes. Con el brazalete de capitán, el mediocentro ha adoptado una madurez que muestra con hechos y palabras.

Perfil Pau Calvo, por Xavi Jorquera
En partidos encallados o donde las cosas no terminan de salir, Calvo da un paso al frente con robos, asistencias, movimientos para superar líneas y un plus de experiencia que ha calado en este Levante Juvenil A. Ya el año pasado fue un futbolista de mucho peso que se estrenaba en División de Honor y poco a poco fue cogiéndose. Incombustible y con mucha resistencia, primero fue caballo ganador para Del Moral y luego para Chechu con 29 partidos jugados y 22 titularidades. Sin embargo, tenía jugadores algo más veteranos que él como Carlos Torres o Álex Llorens. Este año, él ha asumido ser el ‘cabeza de familia’ y ha sido, desde luego, la decisión más acertada. Además, un jugador inconformista que se va disgustado a casa cuando el equipo pierde e incluso cuando empata porque sabe que este DH aspira a todo. Eso dice mucho de su actitud que no es pretenciosa, sino ambiciosa. Sus allegados cuentan que es un chico familiar y que intenta ver el vaso medio lleno en cualquier situación, aunque cuando llega la hora de calzarse las botas, quiere ganar.
Pau sabe que esta es una temporada fundamental para él puesto que termina contrato en junio y a partir de enero es libre. Sería una osadía desmedida dejarle escapar viendo todo lo que ha dado al club y, sobre todo, lo que puede llegar a dar. En el filial esa posición cambiará el año que viene con futbolistas que ya están preparados para dar el salto a otras categorías y, aunque por ahora no hay negociaciones abiertas, su deseo es seguir en Orriols.

