El mes de octubre llega cargado de partidos y de exámenes para el Valencia Mestalla. La situación no es nada sencilla, pues el filial blanquinegro es colista del grupo 3 de la Segunda Federación con tan solo un punto de los doce que se han puesto en liza. Las derrotas ante Reus (1-3), Barbastro (2-1), Atlético Baleares (0-2) y el empate de la primera jornada ante el Deportivo Alcoyano (2-2) hacen que las alarmas en el club che estén encendidas.
Que las alarmas estén encendidas no implica que se vaya a tomar una decisión de manera inmediata o inminente, pero sí que significa un aviso a navegantes para lo que viene. La realidad es que la plantilla del filial es joven, prácticamente en su totalidad sub23 y con tan solo 10 jugadores que conozcan la categoría y al equipo del año pasado. Pero el principal asterisco alarmante es la sensación que transmite el equipo sobre el verde, que no es buena y que está lejos de dar la sensación de estar seguros de lo que se hace. El equipo corre, se entrega, lucha y pelea, pero no es suficiente para evitar llevar 9 goles en contra en tan solo 4 partidos. Y eso, también pone el foco en el entrenador.

Ante la atenta mirada de la plana mayor del Valencia CF primer equipo (Corona, Ron Gourlay, Voro González y Carlos Corberán) cayó derrotado por 1-3 el pasado domingo el Valencia Mestalla. Un partido espeso, en el que las directrices y cambios desde el banquillo a penas parecieron influir en el juego, y eso preocupa. Con Miguel Ángel Angulo en el centro de la diana de críticas, el club y el vestuario han reforzado su postura esta semana donde se ha producido una reunión entre los capitanes y una comida de equipo. La plantilla está con el entrenador y confía en que en este mes de octubre se puedan ver resultados muy diferentes. Como es lógico, el club estudia minuciosa y directamente la situación para tener soluciones en un banquillo donde el pasado mes de abril se renovó a Angulo hasta 2027. Eso sí, con una cláusula liberatoria que permitiría al entrenador salir en caso de recibir una oferta de un club de categoría superior.
Por delante viene un mes de octubre cargado de partidos clave y que dictarán sentencia a favor o en contra del eslabón más débil, que es siempre el técnico. Este domingo el Valencia Mestalla recibe al Castellón «B» en un duelo de filiales que siempre es diferente, abierto y disputado. Después, la visita a un Sant Andreu que ha pasado de ser uno de los cocos a no empezar bien y estar en zona de descenso y la siguiente jornada también será lejos del Puchades, ante la SD Ibiza, en tierras «malditas» para el filial, que no acostumbra a sacar buenos resultados en las baleares. Y para cerrar el mes de octubre, recibirá en casa a la UD Porreres que pese a debutar en la categoría no ha empezado mal la temporada. Un calendario empinado, pero con la obligación de sí o sí dar una imagen nueva porque octubre será clave para el Valencia Mestalla y para Miguel Ángel Angulo.
