Cuenta la leyenda -en realidad me lo contó a mí y a muchos otros en entrevistas, pero me gusta darle literatura al asunto- que, nada más pisar vestuarios tras perder en 2001 la segunda final de Champions consecutiva, Santi Cañizares cortó a un compañero que se lamentaba porque jamás se verían en una situación igual: «A la próxima, no fallaremos». La próxima llegó un año después, cuando el Valencia CF protagonizó una remontada increíble en Liga para, a las órdenes de Rafa Benítez, no fallar y levantar el título liguero 31 años después.
Algo parecido debieron pensar los responsables de la 380º Academy en agosto de 2024, apenas días después de caer en la final de la categoría Élite Oro ante el Valencia CF (2-3). Un partido que se vio marcado por lo sucedido en su tramo inicial, cuando una lesión muscular dejó fuera de combate al que había sido su futbolista más desequilibrante: David Moreno, futbolista del FC Barcelona y que en la temporada posterior se ha confirmado como una de las grandes promesas de La Masía. Pese a la baja en su alineación, el 380º Academy llegó a estar 2-0 por delante gracias a los goles del ‘killer’ Josep Díaz y de Yeray Machancoses. Pero a falta de siete minutos, el Valencia comenzó una remontada que culminó casi sobre el pitido final. El 380º tuvo la última, pero se estrelló en la madera.

Las alegrías llegaron igualmente a nivel individual –MVP y máximo goleador para dos de sus jugadores-, pero el míster Yassine Karbouch se quedó con un amargo regusto tras haber tenido el título colectivo en el bolsillo y haberlo dejado escapar. «A la próxima, no fallaremos», debió pensar. O algo parecido. Porque el trabajo en los meses previos para construir su segundo conjunto Alevín para competir en Élite Oro 2025 fue ingente. La selección, exigente. Y la escuadra definitiva, un equipo de altísimo nivel.
Así se plantó la 380º Academy en su cuarto COTIF consecutivo, el segundo en categoría Alevín: con un equipo más equilibrado y compensado que el año anterior, con menor dependencia de uno o dos jugadores y quizá con un mayor reparto de responsabilidades a nivel colectivo. La plantilla, como en 2024, era corta: un portero y diez futbolistas de campo, con apenas tres cambios para rotar y dar refresco a las piernas de los jugadores. Y una gran diferencia: como finalista 2024, este año el torneo invitó directamente al 380º a la categoría Élite Oro sin tener que disputar el torneo Alevín entre el 19 y el 25 de julio. Eso ayudó a que, por ejemplo, el 380º estuviese más fresco en la final que un MET Soccer Academy que sí que disputó partidos durante los doce días de manera consecutiva.

El domingo 27 comenzó el periplo de los blanquinegros en el torneo con triunfo matinal ante Sporting Beniferri (3-0) y vespertino ante Cádiz CF (0-3), marcando con cierta facilidad y con mucha solvencia en la portería defendida a altísimo nivel durante todo el torneo por Dani Saldarriaga (25). El lunes, primer escollo importante: un 2-2 tremendo ante un Tecfut que fue un auténtico ‘hueso’ durante todo el torneo, con futbolistas de mucha calidad. Pese al empate, los 7 puntos permitían al ‘Yassine Team’ acabar primero de grupo.
El martes, en un duelo de cuartos muy igualado contra el Levante, el central Nil Vallmajó (6) dejó a un lado sus habilidades defensivas para convertirse en héroe anotador con un doblete (2-0). En semifinales, ya el último día del torneo, Vision Foot supuso quizá la prueba más dura del torneo para los blanquinegros, que tuvieron que remontar para ganar el pase a la final (1-2). Y en el partido definitivo, los goles de Arán, Cagi y Gabriel acabaron dando el título de campeones (3-2) ante el MET Soccer.

Con susto en el cuerpo por un último acercamiento azulón con tiempo cumplido, el pitido final llevó a la locura a Yassine y todo su staff (Chus Montero, Nacho Castañeda, Pau Borrás…), que celebraron a lo grande un título muy sufrido pero que consideraban el fútbol les debía desde hacía doce meses, cuando lo tuvieron muy cerca y se les escurrió entre los dedos.
Los premios posteriores (Aran Aparicio fue el MVP del torneo y, junto a Nil y a Pep Farrés, fue parte del 8 Ideal del Torneo) confirmaron la calidad de una plantilla y un ‘staff’ que, con un año de retraso, hizo cima en la montaña más difícil. 380º Academy es campeón 2025 de la categoría reina del COTIF Promeses Istobal. Y nadie puede poner ni un ‘pero’ a una conquista más que merecida.

La plantilla del campeón
- Dani Saldarriaga (25, portero): bajo palos, envergadura, seguridad y solvencia de un portero que fue clave en semifinales y final con paradas de mucho mérito.
- Nil Vallmajó (6, central): el defensa del Girona FC mostró una clase infinita sacando la pelota jugada, y también una inteligencia táctica brutal en las marcas y anticipaciones.
- Mario Ruiz (14, defensa): como cierre o abierto a banda, un zaguero con mucho aplomo, cabeza siempre levantada y algo clave en los jugadores de retaguardia: jamás cometió ni un solo error.
- Sebastian Reaza (5, mediocentro): un ‘motoret’ en la medular, con buen disparo y mucho fuelle y empuje para robar el balón y superar rivales.
- Pep Farrés (7, carrilero): el canterano del FC Barcelona brilló en partidos en los que su equipo fue dominante, pero se puso el mono de trabajo tanto en las semis como en la final, trabajando muchísimo sin balón y renunciando a parte de sus grandes cualidades en ataque para cerrar los caminos en el costado derecho del 380º Academy.
- Joel Fernández (16, mediocentro): jugador muy polivalente, rocoso y aplicado en las labores que los entrenadores le encomendaban, fue uno de los héroes de las semifinales con un tanto ante el Vision Foot.
- Egor Mayorov (8, mediocentro): un pivote pequeñito pero con la pelota cosida al pie, aplicado en la presión tras pérdida y muy escurridizo, fue encargado de lanzar varias acciones del equipo durante el torneo que acabaron en el fondo de la red.
- Gabriel Molina (20, extremo): aunque se podía desempeñar también en punta, solíamos verle en línea de tres cuartos o en el carril izquierdo del ataque; acabó marcando el tanto que, a la postre, le dio el torneo a su equipo en la final.
- Platón Utkin (11, delantero): un atacante con muchísima movilidad y calidad, además de gran capacidad de trabajo y buen disparo; aportación fundamental en la presión tras pérdida y atosigando a los defensas rivales para provocar errores.
- Aran Aparicio (10, mediapunta): en la medular, trabajador y con pocos errores; con balón en los pies, una gozada para la vista. El flamante fichaje del Athletic Club para su cantera fue el MVP por la calidad que mostró siempre que tocó la pelota y, además, marcó en la gran final.
- Ruben Cagigas (9, delantero): un ‘tanque’ con melena rubia que cuerpeó, jugó de espaldas, bajó balones aéreos, luchó todas las disputas y demostró gran olfato goleador dentro y fuera del área. Un atacante con mucho porvenir.

