El último fin de semana de mayo, las fotos de celebración del Alboraya UD en sus redes sociales presentaban una alegría y una incógnita: la felicidad la demostraban las fotos de los equipos Cadete ‘A’ e Infantil ‘A’, especialmente este último tras garantizar un año más la permanencia en Liga Autonómica Infantil tras tumbar al campeón en casa; la duda, para aquellos no vinculados a la escuela, saltaba a la vista. ¿Qué significaba el número 22 presente en las imágenes de los festejos?
La respuesta es sencilla: son el número de temporadas consecutivas en Liga Autonómica para ambos equipos. El Alboraya UD es la única escuela de la Comunitat Valenciana, al margen de clubes de élite como Valencia CF, Levante UD o Villarreal CF, que puede presumir de algo así. Durante más de dos décadas, sus equipos han estado en la élite autonómica infantil y cadete. Un niño o niña podría en ese tiempo haber nacido, haberse dedicado a jugar al fútbol, pasar por todas las categorías y ya estar en edad Amateur adulta. Así de meritorio es el dato.
El ascenso a Liga Autonómica se produjo en 2003, y los grandes héroes fueron los jugadores nacidos en 1988 que militaban en la escuela del Alboraya. Los primeros en disfrutar de la élite cadete e infantil fueron los chicos de la generación 1989. Desde entonces, todas las camadas chuferas han dado la talla con sobradas garantías.
En 22 años, el Alboraya no tiene ningún descenso en su historia del Cadete ‘A’ ni del Infantil ‘A’. Durante muchos años, la normativa indicaba que eran los equipos cadetes los que ‘arrastraban’ a los infantiles tanto a la hora de ascender a Liga Autonómica como a la hora de descender. En aquellas temporadas, mayoritarios en las últimas dos décadas, el Cadete ‘A’ chufero tiró del carro para consolidar su posición entre lo más granado del fútbol base.
En verano de 2018 se llevó a cabo la reestructuración de la normativa FFCV y la separación de ambas ligas; es decir, tanto los cadetes como los infantiles tenían que lograr la permanencia en Liga Autonómica en base a su clasificación deportiva. Desde ese punto hasta la actualidad, los dos equipos del Alboraya han seguido mostrando el alto nivel necesario para lograr mantenerse en la categoría.

Los diferentes combinados del Cadete ‘A’ en estos veintidós años han escrito alguna de las páginas más brillantes de la historia del Alboraya UD, logrando la tercera plaza de Autonómica en dos ocasiones, y acabando Top 4 de la liga en hasta seis ocasiones. También en la temporada 24-25 hay que destacar su papel, al ser el segundo club no profesional mejor clasificado de la competición: los de Rafael Lluna finalizaron octavos con 48 puntos, por detrás de Valencia CF, Levante, Elche, Villarreal, CD Castellón, Fundación VCF y Elda Unión (en el caso de los eldenses, tampoco tienen equipo Amateur en el fútbol profesional).
En lo que respecto a los infantiles, ha habido que sufrir algo más en estas más de dos décadas: primero, porque sí finalizaron algunas temporadas en la zona baja pese a no haber consecuencias en forma de descenso; ya después, desde las 2018-2019, el Alboraya tuvo que hacer frente a una competencia feroz por la permanencia. Aún así, acumula cuatro clasificaciones como Top 4 en todo este tiempo.
Quizá una de las permanencias más agónicas fue precisamente este año: volviendo al último fin de semana de mayo, el Alboraya necesitaba un triunfo para ‘atar’ la permanencia en la última jornada contra el líder y ya campeón Villarreal CF, que traía un balance espeluznante a su favor: 29 victorias, 4 empates y ninguna derrota. Pero los ‘groguets’ sucumbieron en el Francisco Cardona gracias a un gol de Vamiko Junior que daba los tres puntos y la salvación matemática a los de José Fuentes.
Una permanencia basada, sobre todo, en la solidez defensiva: pese a estar en la zona ‘caliente’ de la tabla, los chuferos han acabado la temporada con apenas 36 goles encajados -los mismos, por ejemplo, que un Valencia CF que finalizó cuarto- que han servido para maximizar los réditos de los 19 goles que han transformado. Sólo encajando poco se podía aspirar, marcando la mitad de los goles, a conseguir mantenerse en Autonómica. Y por eso y por el triunfo ante el líder invicto, el número veintidós es el número de moda en la escuela alborayense. El año que viene, el reto es subir esa cifra a veintitrés.

