Final amargo. Un gol antes del descanso fulminó al Valencia que ya no se levantó del tanto bético. Y eso que había empezado muy bien con un gol de Aimar en el 6′ y dos palos seguidos que pudieron finiquitar la eliminatoria. Superó al Betis en el primer período, pero no lo materializó y eos dio vida los de Fragoso que empataron en el añadido y dinamitaron la energía ché. Rodri puso el 2-1 con un remate en plancha descomunal y Morante sentenció la contienda poniéndole magia. Una derrota muy dura después de haber atravesado un camino lleno de cocodrilos y pirañas. Aún así, cabeza muy alta.
Óscar Sánchez ya avisó de que «si llegamos a la final, es para ganarla y no para simplemente estar ahí». Y ese mensaje caló (en la primera parte) y de qué manera en el cuadro ché que salió a El Toralín porque en el 6′, Aimar ya había puesto por delante a su equipo. Leslie le robaba la cartera a Masqué, jugaba por dentro hacia Aimar que a su vez cambiaba de orientación hacia la derecha donde estaba Otorbi. David no se lo pensó y su centro, tenso pero firme, superaba a Manu González para encontrar la testa de Blázquez. Era la 31 diana del madrileño reflejando un estado de forma donde la palabra ‘espectacular’ se quedaba corto.

Ganar al Barça y al Madrid servía de poco si no se remataba la faena en la gran final. El gran azote bético estaba siendo Otorbi, el héroe de la semifinal. Una nueva incursión del ‘7’ estuvo a punto de suponer el 0-2 que no pudo materializarse porque Monferrer remató con el cuerpo hacia atrás. ‘Motorbi’ no paraba de ser un cuchillo por ese perfil derecho a la vez que al Betis le entraban los nervios y empezaba a cometer errores tontos. En una de esas, Fúñez se equivocó en la entrega y mandó al matadero a su portero. Pero Aimar, solo en el mano a mano, estrelló el disparo en el poste. Se olía el segundo tanto valencianista porque el Betis estaba cayendo constantemente en la trampa: Raúl Jiménez atraía a los delanteros y jugaba en largo con Jaume/Leslie para que se girasen y pillar al cuadro andaluz desprevenidos. Aimar no paraba de pivotear y hacer sudar a los centrales del Betis, lo que liberaba a Okai y Otorbi.
Los de Daniel Fragoso estaban a punto de morder el polvo después de que Lucas Núñez mandase una falta directa al larguero -lo hizo temblar de hecho-, pero el fútbol te da oportunidades cuando menos te lo esperas. El Betis estaba sufriendo mucho: recibiendo ocasiones, salvándose por los palos y apenas llegando al área de Raúl. Pero el último minuto del primer acto le daría el empate a los de Heliópolis: un centro desde la derecha de Masqué lo iba a rematar de manera espectacular Rodri Marina con un giro de cuello directo a la escuadra. Un electroshock para los andaluces y un jarro de agua congelada para los del Turia. El descanso no ayudó a los guerreros de Óscar Sánchez y sí a los locales que pudieron ponerse por delante al contragolpear un córner ché. Rodri encaró a Rubi, se zafó de él y el disparo fue directo a los pies de Jiménez, que rechazaron el envío.
Estaban mejor los de las 13 barras ante un VCF bastante desaparecido en la segunda mitad. No podía transitar y tampoco tenía la pelota con Lucas y Pol bastante superados. El panorama había cambiado completamente: ahora era el Betis el que mandaba y lo iba a confirmar con un remate inapelable de Rodri a centro de De Roa. El 9, un suplicio constante para Panach y Alós, apareció en el punto de penalti para rematar como los grandes delanteros. El Valencia se había convertido en un simple sparring y enfrente tenía a Rocky. Morante iba a poner la puntilla después de deshacerse con un giro de carrera de Panach y superar a Alós. Definió con la izquierda y puso el 3-1 para rozar el título.
Nadie entendía lo que le estaba ocurriendo al equipo de la terreta que había experimentado un bajón descomunal. Estaba completamente ‘out’ y el Betis, en dos llegadas, rozaba el trofeo. Una desconexión general del Valencia terminó con el sueño de la Copa de Campeones y con la clasificación a la Youth League. Últimos minutos de empeño, pero más por impotencia que por juego. El Betis se dedicó a defender y a mandar el balón lejos de su campo para arañarle los pocos minutos que le quedan al descuento.


