Este martes, las redes sociales del SF Júcar amanecieron con un comunicado oficial anunciando un cambio importante en su cúpula directiva: «Queremos informarles, con todo respeto, de que el señor Tomás Bravo ha dejado de ejercer cualquier función dentro del club, tanto en calidad de presidente como en cualquier otro rol directivo». La nota indicaba que el nuevo máximo responsable pasaba a ser Victor Bolós, que hasta la fecha era director deportivo de la entidad. El tono del mensaje llamó la atención por su contundencia. ESPORTBASE Media preguntó al respecto: la respuesta confirmó que la situación era aún más enrevesada de lo que parecía sobre el papel.
Los máximos responsables del SF Júcar denunciaron a este periódico haber sufrido «juego sucio» en los últimos meses a nivel institucional para dejarles sin acceso al Campo de Exposición, el recinto deportivo que ha sido la sede del club durante los últimos cuarenta y dos años. La escuela, que se fundó allá por 1983, tiene en la actualidad unos 251 niños inscritos en la temporada 2024-2025, repartidos en trece equipos federados y otros dos de la categoría Querubín. Y, a fecha de hoy, carecen de instalación deportiva de cara a la temporada 2025-2026.
Una instalación, dos escuelas
El tema requiere de un contexto necesario, ofrecido a ESPORTBASE por el nuevo presidente Víctor Bolós y el secretario José Manuel Ródenas. La Escuela Fútbol Base (EFB) Deportes Júcar, hace una década aproximadamente, se convirtió en un club atípico al estar gestionado por los padres de los propios futbolistas después de que la directiva anterior dejase un ‘pufo’ de varios miles de euros. Ellos fueron los encargados de pilotar y mantener a duras penas a flote la escuela durante varias temporadas, con cifras de unos 70 jugadores. A principios del año 2018, la empresa Simbioze Football se convirtió en sponsor principal, puso sobre la mesa el dinero necesario para saldar la deuda con los padres -que habían ido pagando a su vez las deudas anteriores- y tuvo voz y voto en la gestión de club, ubicando a Tomás Bravo como presidente.

Durante varias temporadas, incluyendo lo más duro de la pandemia, las cosas fueron relativamente bien. Compartían instalación en el Campo de Exposición con el CFB Ciutat de Valencia, otro de los equipos ‘clásicos’ del cauce del río. Las fricciones eran habituales, pero la situación administrativa -el campo es de propiedad municipal y la Fundación Deportiva Municipal era la encargada de ejercer como ‘juez’ en caso de conflicto- obligaba a una convivencia frágil «porque todos los veranos nos encontrábamos sorpresas», explica José Manuel Ródenas. La incorporación de Víctor Bolós como director deportivo llegó a finales de 2023, prácticamente doblando jugadores «y pasando de 137 niños a los actuales 251 jugadores», indica.
Ya por aquel entonces, la gestión de Bravo generaba incógnitas: por ejemplo, en lo que respecta al Amateur del Sporting Benimaclet, del que fue directivo y con el que a principios de 2024 hubo un conflicto abierto con la plantilla, que se hacía cargo al 100% de la gestión del equipo. Al final, ese conjunto acabó ‘independizado’ y con los futbolistas autogestionándose como única solución ante la falta de respuestas.
Una documentación que no se entregó
Año 2024. La FDM anunció a todas las escuelas de fútbol de la ciudad el nuevo modelo mixto de gestión de sus 24 instalaciones monodeportivas municipales y aprobó el proyecto de autorizaciones demaniales en mayo. Pasado el verano, se abrió el plazo para la presentación de la documentación: del 14 de septiembre al 14 de octubre de 2024 (y que se amplió un par de semanas más). El entonces presidente del SF Júcar, que centralizaba en su figura todas las gestiones y «decía expresamente que sólo le llamasen a él para esos asuntos», según Ródenas, era quien debía encargarse de entregar de manera conjunta con el CFB Ciutat de Valencia la documentación. Esos papeles comenzaron a cumplimentarse -los actuales rectores los tienen en su poder-, el presidente dijo al resto de responsables del Júcar que todo estaba en orden… pero Bravo nunca los remitió a la FDM.
La sorpresa llegó en febrero de 2025, ya con el plazo expirado meses antes. «Supuestamente Tomás le había prohibido al presidente del Ciutat, Rodri Ródenas, llamarme a mi para avisar de este asunto», explica José Manuel. SF Júcar no sólo descubrió que su presidente no había remitido los papeles a la FDM; también había un ‘agujero’ importante en las cuentas del club debido a unos gastos en la cuenta bancaria que estuvieron a punto de dejarla a cero. En paralelo, el CFB Ciutat de Valencia les comunicó que el Rayo Benimaclet -un club de reciente creación y que tenía su sede en el Polideportivo de Benimaclet- sería el club con el que compartirían la instalación de Exposición, en una proporción de 70/30 respecto a las zonas horarias de entrenamiento y partidos. «Es algo legal, pero no deja de ser llamativo que el director deportivo del Ciutat, Álvaro Figueroa, sea también el presidente del Rayo Benimaclet», denuncia Ródenas.

«Desde el principio el Ciutat de Valencia quiso quitarnos de en medio. Rodri podría haberme llamado. Estamos hablando de juego sucio, de un movimiento que puede dejar en la calle a 250 niños sin poder jugar en el club que ellos quieren«, insisten ambos entrevistados. Añaden que, a falta de tres días para finalizar el plazo en octubre, José Manuel Brotons (Jefe de Servicio de la FDM València) sí llamó a Bravo para avisarle de que el tiempo se agotaba. Más de lo mismo: recuerda Bolós que «el presidente me dijo que no me preocupara de nada y que todo estaba OK… mientras que desde otros lugares me avisaban de que no se habían presentado los papeles«.
Con el paso de las semanas, Bolós, Ródenas y resto de responsables fueron desenredando la madeja generada por el ya ex presidente. Actualizaron los datos de la directiva para poder tratar en reuniones oficiales con la FDM, llevaron a cabo la desvinculación de Bravo como presidente, hicieron recuento del dinero desaparecido -el ya confirmado y barajando otras cifras que podrían ser todavía más altas- y procedieron a interponer una denuncia al ex dirigente por emplear la tarjeta del club para uso personal, en un contencioso en el que el siguiente paso debe darse el 20 de junio en la Ciudad de la Justicia.
Sospechan que no es casual el comportamiento de Bravo, que siempre había mostrado orgullo de presidir un Júcar del que su padre fue fundador, al no presentar los papeles: «Reconocemos que como club hemos fallado por confiar en él y no darnos cuenta antes, pero… sabemos que hay gato encerrado. Tomás estaba avisado por la FDM, sabía lo del plazo porque hubo varias reuniones meses antes y porque le avisaron tres días antes. Estamos seguros de que un tercero le convenció para que no presentara los papeles«. Y aseguran tener pruebas que lo confirman.
«La única respuesta de la FDM es que todavía podemos solicitar el uso del Campo de Benimaclet, y que todavía hay huecos en otros recintos de fútbol-8 que podemos solicitar», expone Ródenas. Este miércoles tienen una reunión con los padres de la escuela para exponerles la situación, «contarles la verdad» y explicarles los pasos que están dando para revertir la situación. Marcharse de Exposición es una solución que no les convence, porque consideran que no deben renunciar al campo que ha sido su ‘casa’ durante más de cuatro décadas y deben pelear por ello a nivel administrativo y, llegado el caso, judicial.

CFB Ciutat de Valencia niega cualquier responsabilidad
Ante la gravedad de las acusaciones, ESPORTBASE Media consultó con fuentes del CFB Ciutat de Valencia sobre el rol jugado por su presidente Rodri Ródenas y su directiva en lo sucedido con el SF Júcar. El club remitió a este periódico una relación de intentos de contactar con el Júcar: una llamada telefónica el 12 de septiembre, un correo electrónico el 25 de septiembre, otro el 3 de octubre, mensajes de Whatsapp el 10 de octubre remitidos a Tomás Bravo… Todos sin respuesta.
«Intentamos comunicar con ellos muchas veces. No sabemos qué tipo de problemas internos tiene el Júcar y tampoco considerábamos normal que sólo el presidente se encargase de las gestiones y ningún otro responsable lo hiciese, pero nunca le decimos a otros clubes cómo tienen que hacer las cosas«, indicaron.
Según el Ciutat de Valencia, la ausencia de respuesta del Júcar provocó que en octubre se vieran obligados a buscar con rapidez otro club -en este caso, el Rayo Benimaclet- con el que cumplimentar la documentación debido a que la nueva ley da prioridad a aquellos proyectos de gestión de instalaciones realizados de manera conjunta por dos o más escuelas sobre aquellas que quieren gestionar de forma individual.
Así las cosas, rechazan cualquier acusación por parte del club verdinegro de que hayan tenido nada que ver en el comportamiento de Bravo en los últimos meses o al hecho de que la documentación del SF Júcar no se enviase en tiempo y forma.
Al tiempo, recuerdan que durante varios años (los últimos cinco) el SF Júcar ha caído de manera habitual en impagos del alquiler de la instalación; y que todavía se adeudan cantidades correspondientes a la actual temporada 24-25 y que deben abonarse antes del 30 de junio. Todo ello generando un perjuicio al Ciutat de Valencia por el que no han «levantado la voz en ningún momento».

Mientras mi padre Eusebio y los padres d mis amigos Tomás, Gurú, Nardo, Vilaseca …. llevan el club eso no pasaba éramos una familia y todos íbamos a una
Luego vinieron los robos y demás malas actos
También es verdad que siempre nos han quitado los campos en los que estamos hasta que llegamos al de exposición que también nos lo han intentado quitar durante años