La temporada puso fin antes de lo esperado y deseado para el Valencia Mestalla. Lo hizo el pasado domingo, en el Antonio Puchades y seguramente de la peor forma posible, cayendo de forma abultada ante un rival directo, con malas sensaciones, con impotencia y con un mal arbitraje. Todo eso, en su conjunto, formó un cóctel de caos que hizo que el Valencia Mestalla se quede en sexta posición y que por lo tanto no vaya a disputar los play off de ascenso a Primera Federación.
Así es como termina la 24-25 para el Valencia Mestalla. Con la sensación de haber podido optar a más y con la sensación también de que la gasolina fue muy justa en un tramo final donde por rachas parecía que sí le iba a dar y la realidad dijo que no. Un año donde el cuerpo técnico marcó la barrera de los 41/42 puntos para salvarse y se logró antes de lo esperado, lo que abría la puerta a soñar con algo más.
La reacción del equipo fue buena y denotó ambición, pues se lograron resultados clave como victorias fuera de casa como Terrassa, el punto ante el CE Europa en su campo (líder) y las victorias seguidas en el Puchades ante Peña Deportiva y Badalona. Y el golpe sobre la mesa fue empatar en Torrent y ganar en casa ante el Espanyol «B». Ahí se marcaron objetivos más ambiciosos que iban incluso más allá del play off.

Y ahí llegó la mala racha. Las derrotas ante Andratx y SD Ibiza en casa sembraron muchas dudas en el ambiente y recordaron al vestuario que la competición era igualada y la competencia grande. Las sensaciones no eran buenas, pero el equipo viajó a Lleida y sacó un punto de oro que podría hacer bueno en casa ante el Cornellà para llegar vivo a la recta final por el play off. Y se ganó al Cornellà, pero lo visto en el césped dejó muchas dudas. De hecho, Angulo pidió al equipo mayor energía y mejor actitud después de aquel partido. Y funcionó. Al menos fuera de casa, donde el equipo durante todo el año ha sido de los mejores y donde la victoria ante el todopoderoso Sant Andreu (2-3) dio alas a depender de sí mismos para jugar el play off de ascenso.
Y con todos los escenarios abiertos, con las cábalas al rojo vivo y la ilusión de promocionar se llegó a «la final» ante el CE Sabadell. Con todo «de cara», con su gente, en el Puchades, con buen ambiente, con los ojos puestos en ellos. No fue suficiente, o quizá fue demasiado, demasiada presión para un equipo falto de experiencia en este tipo de partidos como así reconoció en zona mixta Miguel Ángel Angulo. Al equipo no le dio y el final del cuento lo conocen: fuera de play off y poniendo fin a una temporada que al Valencia Mestalla le deja un sabor de boca amargo.
