Entrenador nuevo, victoria asegurada. Un dicho muy común en el fútbol que se cumple muchas veces, pero otras tantas cae en saco roto. Hoy, en el Mini Estadi de la Ciudad Deportiva de Buñol se ha cumplido. El filial del Levante ha conseguido vencer poco más de un mes después y lo ha hecho en un ejercicio de resistencia y fortaleza física que le ha valido para aguantar un resultado justo. Para más inri, los de Álvaro del Moral (que ha regresado al B por la puerta grande) empezaron perdiendo, pero la competitividad y el hecho de no perderle la cara al partido hicieron que pudieran darle la vuelta a la tortilla.
Un triunfo que saca de la UCI al Levante que lleva jugando bastantes semanas con el descenso y ahora lo deja a 4 puntos de distancia. La destitución de Euge puso en un brete a Álvaro que ha tenido que coger las riendas de un equipo desmoralizado y hundido. Con Aitor Manzanedo, lateral izquierdo del Juvenil A estrenándose en Tercera RFEF, el filial salió al campo con un 4-4-2 bastante evidente. Krug y Nacho Pérez también eran de la partida ante un Villarreal ‘C’ decidido a ganar para desquitarse el amargo sabor que le dejó la derrota ante el CF Benidorm. No habían pasado ni 7 minutos cuando Hinojosa decidió frotar la lámpara y poner un balón en la escuadra, con un delicado giro de tobillo. Jarro de agua fría para los locales que encajaron muy pronto como de costumbre y les tocaba apretarse los machos para, como mínimo, conseguir empatar.
Con Cala y Alcañiz en el medio, los de Buñol jugaban tranquilos y Paco Cortés y Kareem se encargaban de martillear por las bandas. Tundé regresaba a su posición natural después de haber jugado de lateral izquierdo desde el inicio de curso. El cuadro groguet empezaba ganando y no estaba sufriendo excesivamente con un bloque compacto: Joan Ruiz, Carlos Jiménez y Fran Gil. Y precisamente en una pelota aérea el Levante estuvo a punto de hacer el empate después de una prolongación de Peñaranda que remató Garijo en boca de gol, pero Fran Gil sacó en la misma línea. El partido se inclinaba hacia el lado granota y Kareem lo confirmaría finalizando un contragolpe: recibió desde la izquierda, encaró a Manfa y con una folla seca, batió a Bartual para poner las tablas antes del descanso.

La segunda mitad comenzó con un cambio en las filas amarillas: Forés, lesionado, dejó su sitio a Kevin Martel y Bonafé se colocaba como lateral derecho. Álvaro del Moral olió la sangre y metió enseguida a Álvaro Moreno por Bachuri. Su equipo necesitaba sangre fresca y vitalidad para poder correr al espacio. Y en una de esas, Paco Cortés robó el balón justo cuando el ‘Vila’ estaba saliendo y el resto es historia: se preparó y soltó un latigazo con el interior de la bota que hizo volar innecesariamente a Bartual. En Buñol el tiempo se paró y apareció una foto preciosa. El granadino pidió calma con el gesto «aquí estoy yo» sabiendo que su equipo había volteado el marcador con mucha paciencia y buen juego. A partir de ahí, todo se tiñó de amarillo: Gaitán, Pedrosa y Albert García entraron para quemar las naves de cara a los últimos 20 minutos. Los de Albelda embotellaron al Atlético, pero sin apenas generar peligro real.
Solo el flamante fichaje Albert García estuvo a punto de poner el 2-2 hasta en dos ocasiones. Primero, logró conectar un remate mordido en el punto de penalti que se marchó llorando por encima del larguero. Ocasión clarísima con todo el filial granota metido en campo propio. Y después (la más clara de todas), José Ángel envió un buen centro al área de castigo y Albert la empaló de primeras ante el paradón grandioso de Primo que se quedó con el esférico empomado. La palabra paradón se queda corto para la intervención de Álex. Ahí ganó el partido el equipo de Álvaro. Con Cala haciendo de coche escoba y Edgar dándole pausa, los locales supieron sufrir y poder incluso matar el partido con un disparo de 50 metros de Hugo Redón que pegó en el larguero. El rechace no pudo materializarlo Álvaro Moreno. Después de una segunda mitad de bregar mucho, el Levante sumó de 3 y se quitó un enorme peso de encima que le permite ir al campo del Roda con menos tensión.
