Triunfo importantísimo del equipo castellonense ante un Real Murcia duro, combativo y camorrista que vendió cara su piel. No fue hasta la hora de partido cuando el Villarreal encontró el camino del gol a través de Javi Aznar que remató con la testa un buen centro de Viso. Padeció, bajó al barro y tuvo que emplearse al 200% para sacar los 3 puntos en un duelo donde la presencia de Owono fue fundamental.
Tras una semana de parón por el trágico suceso de la DANA en el sur de Valencia, el fútbol regresó al Grupo VII de División de Honor. Con el corazón encogido y una tristeza que sigue pesando, el balón rodó en el Mini Estadi de la Ciudad Deportiva José Manuel Llaneza donde Villarreal y Real Murcia se medían (ambos con 14 puntos) con la intención de seguir la estela de los tres primeros. Los pimentoneros salieron sin miedo y sin una actitud pasiva ante un cuadro de Carlos Mulet que necesitaba volver a ganar en casa. Y empezó mejor el cuadro murciano, pero sin acercamientos insistentes en la portería de Yago. Poco a poco, el Villarreal fue metiéndose en el partido y asumiendo un control dirigido por Hugo Suescum, que se ha ganado la titularidad.
En unos primeros 25′ algo sosos, Joselillo gozó de la mejor oportunidad para adelantar a su equipo: Barry centraba, con mucha sutileza, desde la derecha y el malagueño cabeceaba a bocajarro frente a Antonio Martínez que rechazaba el balón. Se resistía el primer tanto y el Murcia respondió con un zurdazo de Samu dentro del área que se marchó a las nubes. El encuentro estaba cogiendo color y las idas y venidas eran una tónica constante. No pasó nada relevante hasta el descanso y en la reanudación, los groguets aceleraron en busca de abrir la lata. Costaba muy mucho romper la muralla defensiva del Murcia que, en un bloque bajo, estaba cómodo y relajado.
Barry y Joselillo no paraban de salir en la realización porque el ataque de los amarillos se volcaba por las bandas. La tuvo Hugo López llegando al 55′ cuando Joselillo se la dejó de tacón, pero el chut se marchó desviado a la derecha de la portería. El Villarreal olía la sangre y, dos jugadas más tarde, un barullo dentro del área estuvo a punto de cazarlo el recién ingresado Vinatea. El propio Sergio se encontró delante de Antonio Martínez, tras una asistencia de vasilena de Barry, pero la definición no fue buena. El Murcia cada vez estaba más ahogado y apenas le duraba la pelota. Y es que tanto va el cántaro a la fuente, que acaba rompiéndose. Un saque de esquina, botado por Viso, lo remataba Javi Aznar para romper la igualada en el marcador. Los locales se quitaban muchas toneladas de encima después de haber remado mucho.
Paco Fernández y Roberto Owono fueron las siguientes sustituciones y precisamente el almeriense tuvo el 2-0 en sus botas a la salida de un córner. Su disparo lo escupió el palo. Parecía todo controlado, pero el Murcia no había dicho su última palabra todavía cuando Arturo se metió en el área como Pedro por su casa y puso en apuros a Yago con un lanzamiento duro. El Murcia, volcado en el área rival, dejaba espacios a la espalda que el Villarreal quería aprovechar corriendo como una gacela. En una de esas, Paco se infiltró en la trinchera enemiga y, desde una buena posición, disparó ajustado al palo largo, pero Antonio sacó un pie salvador. La fuerza, compromiso y resistencia de Roberto le estaban dando mucho a los vila-realenses que ya jugaban en campo rival. Pero la impaciencia e intranquilidad por no haber matado el partido estaba latente.
Ya cuando moría el duelo, en el tiempo de descuento, Paco tuvo la sentencia con un disparo que se estrelló en el larguero ante la desesperación del banquillo amarillo y los presentes en el Mini Estadi. Nadie podía creer que el resultado fuera solo 1-0. Con mucho sufrimiento, el Villarreal acabó venciendo de una manera desesperante y agónica para meter presión al Castellón que todavía tiene que jugar.
