En este periódico damos un espacio muy amplio y reconocido al fútbol valenciano, pero de vez en cuando hablamos de perfiles que juegan fuera de la Comunitat. Hace un tiempo hablamos de Mario González, la gran joya de la cantera del Granada CF, que está atravesando una situación algo convulsa a pesar de no haber empezado la temporada todavía. «Después de muchos truenos, viene una gran lluvia» pensaría Mario después de que en verano de 2022 el club le comunicase que iba a hacer la pretemporada con la primera plantilla. En aquel momento, deambulaba por allí Aitor Karanka que le dio cierta importancia a Mario en verano, pero de una manera muy residual. El malagueño venía de ser fundamental en División de Honor con el Juvenil A donde anotó 12 goles en 35 partidos ligueros. Pero al final, del dicho al hecho hay un trecho que dice el refranero español y, tras promocionarlo al filial en la 22/23 (con ficha juvenil), la entidad le prometió que tendría más relevancia en el primer equipo.
Nada más lejos de la realidad, Mario todavía no ha debutado con la primera plantilla nazarí creando una decepción y desasosiego en el joven centrocampista. Solamente ha ido convocado una vez y fue en la jornada 1 de la pasada temporada (frente al Mallorca) con Paco López en el banquillo. Sin embargo, eso no soluciona nada porque Mario ve que el tiempo sigue corriendo como la pólvora y su oportunidad de tirar la puerta abajo va perdiendo fuerza. Ya no por él, sino por la entidad andaluza que no acaba de apretar el gatillo. Y no será porque el chico no se lo está currando. Su historial es brillante: debut con el DH siendo juvenil de primer año (16 años tenía la criatura), pocos días antes de que se estrenara con el Recreativo Granada en Segunda B (8 de noviembre de 2020). Ahí no queda la cosa porque un año más tarde, logró marcar su primer gol con la Sub18, la misma temporada en la que consiguió su primer hat trick con el Juvenil A. Ya en la 22/23 jugó el Play Off de ascenso a Primera RFEF con el filial siendo juvenil y al año siguiente debutó en la tercera categoría nacional donde marcó su primer gol en la tercera jornada (vs Algeciras). Una serie de hitos despampanantes para un chico del año 2004.

Una tensión latente
Y es por ello que su contexto preocupa. Preocupa y mucho. El Granada está tensando la cuerda y no sabemos cuándo se romperá teniendo en cuenta que tiene contrato 4 años más; hasta junio de 2028. Además, en ese acuerdo, que firmó en abril del año pasado, había una cláusula por la que Mario jugaría los dos primeros cursos (23/24 y 24/25) en el filial dando el salto definitivo al primer equipo en verano de 2025. Eso de momento se está cumpliendo, pero el compromiso del club de dar ‘bola’ a Mario en la pretemporada está siendo pasado por alto. De los 3 partidos disputados hasta la fecha, el mediapunta solo ha tenido minutos en dos de ellos. Fueron 21 (entre los dos) contra Orlando Pirates y Almería. Una cifra muy pobre para un chico que se está dejando todo y más por recibir la recompensa a su esfuerzo. La llegada de Guillermo Abascal no está siendo de ayuda para Mario que ve como ha pasado casia un tercer plano después de haber tenido gran reconocimiento por Karanka y Paco López. En el fútbol, como la vida misma, todo puede cambiar en cuestión de milésimas de segundo, pero el panorama actual de Mario no tiene pinta que vaya a sufrir un giro de 180º.
Me consta que tiene mucho mercado: equipos de Primera División están dispuestos a pagar su cláusula de rescisión, pero él prefiere esperar por el momento. Es una tentación muy grande el hecho de saber que clubes de superior categoría que el Granada van a apostar por ti, pero te esfuerzas por creer que en el club en el que llevas 8 años puedes tener un futuro próspero. Mario es un chico inteligente y sabe que, de seguir así, deberá volar del nido y poner los huevos en otro sitio más acogedor. El Granada, quizá no está prestando toda la atención necesaria a un tema que, en un plazo de tiempo corto, puede estallar como una bombona de butano. Una salida del mejor talento nazarí del año 2004 podría desencadenar un efecto dominó muy perjudicial. El teléfono de Mario y el de su agente echan humo, pero el atacante quiere ser precavido y tener paciencia. Pero ese temple habrá un momento que se agote por completo y ahí todo cambiará.

