Sobre insultos y mensajes de odio en el deporte de base

Las personas funcionamos en base a unas ideas, pensamientos o esquemas mentales que hace que interpretemos aquello que nos pasa en función de ellas: actúan como “filtros” de lo que nos ocurre y determinan cómo interpretaremos y funcionaremos en las situaciones futuras.

Por ejemplo, si un entrenador dice a una jugadora que es muy buena, pero ella ha aprendido a no creerse aquello bueno lo que le digan y a no valorarse a sí misma como merece, pensará que su entrenador lo dice por quedar bien y se sentirá indiferente o incluso engañada por su míster. En este caso, minimizará lo que le han dicho. En cambio, si ha aprendido a valorar lo que hace y a fiarse de las personas que son referentes, sus emociones y pensamientos en ese momento serán muy diferentes; lo que además marcará su funcionamiento.

Estas ideas de base, las vamos adquiriendo sobre todo durante la infancia, pero también a lo largo de toda nuestra vida, a través de experiencias, de mensajes que recibimos, de personas a las que imitamos y tenemos como referentes…

El deporte es un entorno que ya de por sí es muy motivante donde se experimentan múltiples situaciones de muy diverso tipo, que son fuente de generación y consolidación de estos esquemas mentales, sobre todo en los/as más jóvenes y, en función de sus experiencias, éstos pueden ser más o menos adecuados para el desarrollo deportivo y personal del/la joven deportista.

Por ejemplo, cuando a un niño o a una niña que está practicando su deporte favorito está disfrutando de lo que hace, se siente competente, seguro… y de repente alguien le insulta o le menosprecia, es probable que esa situación interfiera en sus esquemas mentales, quizás los vaya modificando en función de la intensidad de su experiencia y convierta una situación agradable en otra que puede resultar muy desagradable. Sobre todo, si percibe que se atenta contra su valor como persona.

Porque no es lo mismo insultar u ofender sobre un comportamiento que se puede cambiar o puede ser temporal (como por ejemplo cuando a alguien se le dice que es muy malo) que cuando se le refiere a algo mucho más estable, como puede ser su raza o grupo de referencia. En este segundo caso, lo que se le dice al niño o la niña es por tener una característica física determinada, se “merece” ser etiquetado negativamente para siempre y en cada momento; y no sólo él o ella, sino a todas las personas allegadas que tienen esa misma característica (con las posibles connotaciones negativas que pueda tener eso).

Puede ser muy grave manifestar un acto relacionado con el odio o la raza contra una persona, y más si ésta está en periodo de desarrollo madurativo. Porque ciertamente atenta a su valor intrínsenco como persona: no a lo que hace (que sí lo puede cambiar), sino a cómo es y no puede cambiar.

Deberíamos, entre todos, trabajar para erradicar manifestaciones de odio y de racismo en el deporte de base, pensando sobre todo en la tremenda implicación que ello puede tener en el desarrollo psicológico de la persona que lo recibe, y en el poder que tiene el deporte para desarrollar valores adecuados e inadecuados.

Ahora mismo existen diferentes acciones, como por ejemplo La Liga y su programa LaLiga VS que trabajan para erradicar el racismo, o el ya conocido Elige esos Cinco llevado a cabo por la Fundación Deportiva Municipal de Valencia con el apoyo de la la Associació de Psicologia de l’Esport de la Comunitat Valenciana que pretenden desarrollar valores adecuados en el deporte; que actúan para fomentar un deporte de calidad libre de violencia. Pero no es suficiente. Debemos implicarnos todos, todas, para que padres, madres, técnicos, dirigentes, árbitros, deportistas… aboguemos por crear un entorno deportivo seguro y adecuado para el desarrollo de esos esquemas mentales que crearán a esas buenas personas que además sean fuertes mentalmente.

Es necesario, en este sentido, definir adecuadamente comportamientos relacionados con la provocación, el insulto, el odio, el menosprecio, o el racismo, entre otros, para poder actuar sobre esos comportamientos y no confundirlos con otros.

Lamentablemente, sobre todo en el fútbol, parecía que existía libertad para insultar y menospreciar al contrario porque “tocaba”; y entre esos insultos que se proferían aparecían también los relacionados con su valor intrínseco como persona. Afortunadamente todo eso ha cambiado mucho, aunque aún tenemos camino por recorrer. Recordemos lo importante que es generar buenos entornos deportivos para los más jóvenes y el gran papel que tenemos todos en todo ello. Ayudemos a que se generen buenos “esquemas mentales” a través de experiencias enriquecedoras. Es algo que nos beneficiará a todos.

David Peris Delcampo (@dperisd)
Presidente Federación Española de Psicología del Deporte
Presidente Associació de Psicología de l’Esport de la Comunitat Valenciana (APECVA)
Profesor de la Universitat de València
Entrenador N3 TDS de Fútbol y Futsal
Psicólogo Experto en Psicología del Deporte

Autor / 50 publicaciones

Psicólogo experto en Psicología del Deporte apasionado por el mundo del fútbol y el fomento de un deporte de calidad. Tengo el título de Entrenador Nacional de Fútbol y también el de Fútbol Sala y, desde hace más de 25 años, trabajo ayudando a deportistas, entrenadores, dirigentes, padres y madres… a que gestionen los aspectos psicológicos del deporte de la mejor manera. Soy el presidente de la Associació de Psicologia de l’Esport de la Comunitat Valenciana y Presidente de la Federación Española de Psicología del Deporte.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *