Cooperar a pesar de todo

Después de la consecución del histórico Mundial de Fútbol de la Selección Española de mujeres el pasado 20 de agosto, emergió el conflicto (por llamarlo de alguna manera) entre las jugadoras y entes federativos. Y en pocos días (finales de septiembre pasado) tenían que jugarse la clasificación de la fase de grupos de la Liga de Naciones, única vía para clasificarse para los Juegos Olímpicos de París 2024.

Y jugaron. Y funcionaron bien. Y ganaron dos partidos (el pasado viernes el tercero de tres disputados en esa fase). A pesar de las tensiones, los desacuerdos, las negociaciones… ese grupo de jugadoras con un cuerpo técnico aparentemente de circunstancias, lograron funcionar deportivamente a un gran nivel y tener a la Selección Española más que viva en la competición y con grandes opciones de clasificarse para los Juegos Olímpicos.

Quizás en la cultura popular se piensa que para funcionar bien como equipo es necesario llevarse bien. Pero no es del todo así. Es la diferencia entre cohesión (social) y cooperación (o cohesión de tarea). Es decir, la cohesión social se refiere a “hacerse amigos”, llevarse bien y tener buena relación entre las personas que integran un grupo. En cambio, cuando hablamos de cooperación, nos referimos a que cada integrante del grupo haga “su trabajo” para que el equipo funcione de la mejor manera.

Es decir, en un caso estaríamos hablando de tener una buena relación afectiva, y en otro de que cada uno cumpla con sus funciones para que el equipo tenga su máximo rendimiento. Es cierto que ambos tipos de cohesión (social y de tarea) pueden estar relacionados, y generalmente si las personas se llevan bien funcionan mejor (existen matices importantes al respecto que ahora no vamos a entrar), pero lo realmente importante en un equipo es que se generen los mecanismos para que funcione. Si se llevan bien o no, ciertamente no es tan necesario para el rendimiento grupal (aunque obviamente influye). De hecho, un gran autor de referencia del trabajo de grupos para que funcionen como verdaderos equipos, Albert Carron hablaba de trabajar adecuadamente la claridad y aceptación del rol de cada integrante del equipo para así realizar tareas eficaces conjuntas.

¿Qué paso, probablemente, con la Selección Española de Fútbol de mujeres? Que seguramente fueron capaces de separar temas personales y discrepancias entre federación y cuerpo técnico, para centrarse en lo realmente importante dentro del campo: cumplir cada una su función; o sea “cooperar” con eficacia, centrarse en lo realmente importante.

¿Qué pasa cuando, por ejemplo, en un club de fútbol base no se llevan bien un entrenador y el coordinador; o con un directivo y un padre; o dos entrenadores de un mismo cuerpo técnico? ¿O incluso dos jugadores de un mismo equipo? ¿Son capaces de cooperar bien? ¿O funcionan mucho peor porque se llevan mal (mala cohesión social)? Imagínense las repercusiones que pueden tener en un club de deporte de base el que dos personas relevantes se lleven mal, y eso impida que cooperen también mal. Pueden, desde luego, crear mal ambiente y, sobre todo, dejar de hacer aquello que beneficie a esos/as jóvenes deportistas (que debería ser lo más importante para todas las personas implicadas).

¿Claves para cooperar bien? De manera general, en primer lugar, tener claro cuál es el gran objetivo común, dejando otras cuestiones personales o aquellas nada relevantes en ese objetivo fuera de la ecuación. Después tener la voluntad de trabajar para ese objetivo, a pesar de las discrepancias. También definir las funciones de cada uno, trabajar para que se sientan importantes en esa función y buscar la manera de que esas funciones se hagan, buscando aplicar estrategias (técnicas) adecuadas para ello. Y, sobre todo, adaptarse a cada circunstancia en función de ese gran objetivo común.

En deporte de base, para esos jóvenes deportistas es importante que se lleven lo mejor posible los integrantes de cada equipo, pero también que cooperen y aprendan a cooperar (a ser parte de un equipo de manera eficaz). Pero sobre todo para las personas adultas que se encargan de que todo funcione, es fundamental que creen las mejores condiciones para crear ese entorno de calidad, aunque se lleven más o menos mal. Es importante que logren cooperar a pesar de todo.

David Peris Delcampo
@dperisd
Presidente Federación Española de Psicología del Deporte
Presidente Associació de Psicología de l’Esport de la Comunitat Valenciana (APECVA)
Profesor de la Universitat de València
Entrenador N3 TDS de Fútbol y Futsal
Psicólogo Experto en Psicología del Deporte

Autor / 49 publicaciones

Psicólogo experto en Psicología del Deporte apasionado por el mundo del fútbol y el fomento de un deporte de calidad. Tengo el título de Entrenador Nacional de Fútbol y también el de Fútbol Sala y, desde hace más de 25 años, trabajo ayudando a deportistas, entrenadores, dirigentes, padres y madres… a que gestionen los aspectos psicológicos del deporte de la mejor manera. Soy el presidente de la Associació de Psicologia de l’Esport de la Comunitat Valenciana y Presidente de la Federación Española de Psicología del Deporte.

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