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Eso de ‘la motivación’ en el deporte base

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“Es que no van”, “les faltan ganas”… “no tienen motivación”… se dice en ocasiones cuando aparentemente los/as deportistas de base no ponen la intensidad que se cree que deben poner, o parece que están parados, o se cree que “tienen que hacerlo más rápido” o …. Falta de motivación, parece que es; parece.

Pero,¿qué es realmente motivación? Si, por ejemplo hay jugadores que “están como parados”, ¿Es realmente por falta de motivación o por que existen factores asociados que les perjudican su funcionamiento, o por otra cosa?

Podemos entender a la motivación como aquello que nos mueve con la suficiente persistencia e intensidad hacia algo. Es decir, yo “me puedo mover” para evitar que me castiguen, piensen mal de mí, para “no perder un resultado que ya tengo”, para evitar las críticas negativas que no me gustan; o puedo hacerlo sólo cuando alguien me grita para que “corra” y porque he acostumbrado a ello; o porque es lo que suelo hacer y me dejo llevar; o porque me gusta lo que hago; o porque me ilusiona un reto por el que quiero pelear… Es decir, “aquello que nos mueve” puede ser diferente y, en función de eso nuestra motivación es diferente. “¿Moverse de cualquier manera?”… No es lo mismo, que te “motive” una cosa que otra. Y para eso es adecuado entender bien qué aspectos tienen que ver con la “motivación de calidad”.

Además, ocurre que, muchas veces, se habla de motivación cuando se está hablando de otra cosa, como estrés (que te puede incluso bloquear), nivel de activación o simplemente un ritmo diferente; pero claro, para poder discriminar bien una cosa de otra, es necesario entender qué está pasando a nivel motivacional.

Y existen otras variables que se pueden considerar motivacionales, como son la autoconfianza, el autoconcepto o la autoestima, por ejemplo. Es decir, si yo percibo de manera realista que tengo recursos para enfrentarme a una situación (por ejemplo un partido), mi autoconfianza es más alta y es más probable que quiera enfrentarme a ese partido porque me siento más capaz; también si percibo que mi entorno me “quiere”, me aprecia y me siento a gusto en ese lugar (autoestima), como cuando los/as entrenadores/as en un equipo de base tienen un trato similar a cada jugador/a y les hacen sentir importantes; o también cuando la percepción que tengo sobre mi mismo es adecuada (autoconcepto) como cuando el equipo en que juega un/a jugador/a joven le hacen sentir que es parte importante en el equipo gracias a sus cualidades como persona y su aportación al grupo.

Es decir, para fomentar una adecuada motivación de calidad, es necesario entender qué está pasando a nivel motivacional y, a partir de ahí “tocar” lo necesario para que, en el deporte de base se creen esas condiciones motivacionales óptimas para el máximo beneficio de los/as jóvenes deportistas.

Desde mi punto de vista, para concretar y a nivel práctico, la motivación para mí son objetivos, que nos mueven hacia esa dirección con la suficiente intensidad. De esta manera, si cuando actúo, tengo el objetivo de “conseguir un reto ilusionante” (por ejemplo superar a un rival difícil haciendo lo que sé) seguramente me ayudará a “moverme en la dirección adecuada” y de la “forma adecuada”. En cambio, si lo que me “mueve” en un momento concreto es “evitar que otros me critiquen” o “cumplir con unas expectativas elevadas demasiado lejanas”, mi funcionamiento será peor.

Cuando se entiende el funcionamiento motivacional (y de otras variables psicológicas que están relacionadas), se entiende también que un/a deportista joven parezca no “estar motivado/a” cuando no está a gusto dónde está, si se le mandan mensajes punitivos o si, o se siente despreciado: su motivación será de mala calidad y funcionará peor; en cambio, si se le respeta, se le plantean retos ilusionantes, se siente importante, y se ajustan los mensajes a sus características, su motivación será de calidad y funcionará mejor.

Como resumen, podemos decir que una motivación de calidad se da cuando se plantean retos ilusionantes asociados a una emoción facilitadora, los objetivos están orientados a lo que puede hacer el o la deportista y están planteados en aquello que quiere que pase; además de fomentar una buena autoconfianza, autoestima, autoconcepto….en función de las características de cada deportista.

Motivación. Seguimos.

David Peris Delcampo
@dperisd
Presidente Federación Española de Psicología del Deporte • PresidenteAssociació de Psicología de l’Esport de la Comunitat Valenciana (APECVA) • Profesor de la Universitat de València • Entrenador N3 TDS de Fútbol y Futsal • Psicólogo Experto en Psicología del Deporte

Un comentario

  • sento dice:

    Hay casos donde ves entrenadores/formadores que practican psicología negativa, donde dicen: “No la pierdas”, “no falles”….

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