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Iker Álvarez se glorificó en Cartagonova

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Como todos los futbolistas, los porteros tienen rachas buenas y malas, pero la diferencia es que ellos están mucho más expuestos a los errores. Un fallo de un guardameta puede hacer que, todo lo bueno que ha logrado, se esfume de un plumazo. Y qué mejor que enmendar malas rachas o recuperar confianza que con partidos que sirvan para doctorarse. Es el caso de Iker Álvarez en Cartaganova.

El portero andorrano cuajó, para mí, su mejor partido de esta temporada con el Villarreal ‘B’. En la primera parte, es cierto que no tuvo mucho trabajo, pero supo ordenar a la defensa y mantener la seguridad en la zaga grogueta. Porque esa también es la tarea del portero: transmitir confianza y calma a su defensa en los momentos complejos de los partidos. Es una de las grandes aptitudes de Iker además de destacar en el juego áreo y en los grandes reflejos que posee.

6 partidos disputados de 19 posibles en Segunda División. Ha ido alternando la titularidad con Filip Jörgensen además de ir convocado con el primer equipo hasta en 17 ocasiones (1 partido de Copa del Rey, 7 de Conference League y 9 de liga). En los partidos en los que Unai Emery o Quique Setién lo citaban, Filip estaba en un gran momento y Miguel le daba continuidad al sueco en la portería del filial.

Sin embargo, en los dos últimos partidos en La Liga SmartBank, el andorrano nacido en el 2001 no ha encajado ningún gol y su equipo ha empatado y ganado ante el Leganés y Cartagena. Precisamente ante el equipo cartagenero, Iker se marcó una segunda parte de matrícula. Sobre todo, en el tramo final del partido cuando el filial estaba por delante en el marcador.

Una doble parada antológica de Iker hizo que los groguets se llevaran el triunfo. Primero, detuvo con el pecho un mano a mano con Franchu para después realizar una estirada, cual atleta olímpico, para desviar un disparo de Sadiku. Iker logró tocar el balón con la yema de los dedos para que pegara en el poste y se marchase a saque de esquina. Sin duda, fue el momento clave del partido. Pero ahí no acababa la cosa.

Y es que, en el tiempo de descuento, Carreira cometió un penalti que confirmó el VAR. Y pese a que Ortuño lo mandó al cielo de Cartagena, Iker tuvo gran culpa del fallo del delantero al ponerle nervioso en los momentos previos. Detalles que pueden parecer pequeños, pero que decantan partidos.

Cuánta falta le hacía cuajar un partido así a Iker Álvarez que ya ha recuperado su mejor nivel tras varios meses con poca continuidad. Cartagonova debe ser la primera piedra de un camino que termine con un final muy satisfactorio para él.

Fotos y texto: Cantera Grogueta/ Xavi Jorquera

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