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¿Y si no es la jugada de tu vida?

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Debió de ser un gran alivio para el padre de Andrés Iniesta aportar la información necesaria para escribir el libro de Memorias de su hijo, precisamente porque la historia tuvo un final feliz. “He tenido mucha suerte porque todo ha salido bien. Si no hubiera sido así, pobrecito de mí. Pobrecito. El entorno me habría sacrificado. El riesgo era muy alto: una posibilidad sobre 100 o sobre un millón de que funcionara”.

“No, no hablo del jugador, que todos saben lo que es Andrés, sino de la persona”

Para los padres que se encuentren en la misma o parecida tesitura, y para el resto de los actores del ámbito deportivo, quizás sean buenas unas cuantas reflexiones para ponderar algunas claves importantes que interpelan al lado menos glamuroso pero igualmente verdadero del deporte. Aquel que presenta todos los vértices de la realidad, intentando preservar a la persona por encima del deportista, sobre todo en disyuntivas más complejas que hacen que les pueda acuciar la incertidumbre y los errores puedan tener graves consecuencias. 

LA MOTIVACIÓN DE LOS PADRES

“Tenía la esperanza de que mi hijo llegara a ser lo que yo quise ser: un gran futbolista. Esa idea ha alimentado mi vida”.

Generalizando, podríamos decir que pueden existir dos tipos de padres, los que entienden el deporte como un complemento de los estudios donde sus hijos se pueden socializar y aprender valores y los que “tienen algo en juego”. De estos últimos, es verdad que una minoría, se ven obligados a tomar decisiones trascendentes porque sus hijos deben dar los pasos adecuados en relación a su carrera deportiva. Pero no olvidemos que la otra parte, la mayoría, dimensiona el deporte en la dirección inadecuada de la desproporción muchas veces movidos por una motivación de riesgo: ”que mi hijo sea lo que yo no he sido” o manteniendo un exceso de entusiasmo.

¿A dónde se dirigen erróneamente?

  • Foco en los resultados: ganar = éxito deportivo.
  • Rendimiento del hijo sin tener en cuenta la edad, su proceso, el momento de la temporada, etc
  • Paralelismo del deporte formativo con el fútbol profesional y con todas las connotaciones mediáticas negativas que implica una cultura deportiva de masas: clasificación, supremacía del gol, críticas a los árbitros…

¿Dónde podría apuntar la motivación de los padres?

A partir de entender que el objetivo del deporte en edades formativas no es ganar, incluso en equipos juveniles de alto rendimiento que se deben más a los resultados, los padres pueden focalizar su interés en:

  • Los beneficios que siempre ofrece el deporte más allá de los resultados.
  •  La progresión de su hijo viendo cómo se enfrenta y supera las fases de formación, por ejemplo cuando cambia del fútbol 7 al fútbol 11.
  • Reforzar sus avances técnicos fundamentales para seguir progresando.
  • Aprender a “disfrutar viendo competir a su hijo con independencia del resultado” del partido.

Los aspectos que están en juego y que los padres podrían gestionar de una forma más eficaz, serían evitar que el deporte pase a primera y, a veces, única categoría de interacción familiar inundando el ocio, las conversaciones, los viajes, en definitiva que termine convirtiéndose en una actividad prioritaria. También, habría una menor presión sobre su hijo y, por lo tanto, un apoyo más adecuado que evitará un posible deterioro en las relaciones paterno filiales. En definitiva, soslayar algunas posibles consecuencias negativas al tiempo que se establecen dinámicas de conducta más equilibradas, con una mirada orientada al largo plazo que ofrezca un mayor disfrute del deporte.

¿Y los otros hijos?

¿Alguien se acuerda de que Andrés Iniesta tenía una hermana?. Esto me hizo recordar una mañana donde estando de espectador en un campo de fútbol, observé a una persona grabar un partido de fútbol 7. En el descanso me acerqué y estuve conversando con ella, me contó que su marido seguía a su otro hijo que jugaba en una categoría superior y, mientras, ella era la encargada de ejercer de técnico de vídeo. Durante todo el partido se enviaban mensajes de texto y en el descanso hablaban sobre el desarrollo del partido. Ya por la tarde, o al día siguiente sería la sesión de vídeo cuando el padre -que había sido entrenador de fútbol y, por lo tanto, era el experto- se encargaría de hacer de maestro de ceremonias de una actividad que ya se había convertido en un ritual semanal.

Mientras, una niña pequeña intentaba distraerse con el teléfono móvil durante el desarrollo del partido sabiendo que la atención hacía ella sería para recriminarle que no se estuviera quieta y que lo mejor era que mirara cómo jugaba su hermano. Imaginamos la gracia que le haría más tarde seguir sin ser la estrella de la actividad semanal de sesión de vídeo conjunta del padre con sus hermanos.

EL POSTPARTIDO

“Le corregía algunas cosas después del partido”

En el trayecto de vuelta a casa después de jugar las competiciones es cuando algunos padres suelen aprovechar para realizar un repaso a la actuación del hijo en la competición. Es lo que solía hacer el padre de Iniesta: “Andrés sabía que le tocaría responder un rato a sus preguntas, aguantar sus comentarios”.

La reflexión que evitaría cualquier discusión sobre este tema sería: ¿de quién es la responsabilidad de evaluar la actuación del equipo en la competición?. Todos tenemos la respuesta, pero como algunos padres no permiten que sea así, reflexionemos sobre dos situaciones:

  • Padres entrenadores.

Padres que desde el primer instante demuestran de una forma activa que su opinión es tan importante como la del entrenador, y ponen a su hijo en una difícil disyuntiva. Este tipo de actuación tiene un margen más amplio cuando el deportista es pequeño, pero según va creciendo todo se vuelve más complejo y contradictorio.

A veces, se pueden traspasar todos los límites: “lo reconozco. Aquel día me pasé mucho, cien pueblos por lo menos”, ¿qué pasó ese día?, el padre de Iniesta en el coche con su hijo, “¿has visto el partido que has hecho?. Mira lo que te digo, si vengo otra vez y vuelves a hacer otro partido así, nos volvemos para el pueblo. Aquí, Andrés, muere uno con la lengua de tres palmos en el césped”.    

  • Entrenadores y padres.

Padres que dicen que su hijo haga caso a lo que dice su entrenador, pero donde ellos plantean continuamente sugerencias sobre determinados aspectos técnicos y tácticos. Y aunque intentan amortiguar su actuación, como hacía Jose Antonio con Iniesta, bajo la consigna: “si tu entrenador te dice blanco y tu padre te dice negro, tú siempre blanco”, frecuentemente suele salir un color gris que suele traer malas consecuencias.

Para prevenir que se pudieran dar situaciones así y conseguir que los padres reciban la información oportuna, es importante que los clubes realicen reuniones con ellos. El objetivo de los entrenadores -apoyados por los directores deportivos y sus clubes- es conseguir trabajar con los padres de forma coordinada, que cada uno cumpla su papel, afrontando con realismo la competición y, fundamentalmente, que los padres ofrezcan el apoyo adecuado que necesitan los jóvenes deportistas.

EL ROL Y LAS DECISIONES DE LOS PADRES

“Su padre ejerció durante mucho tiempo de padre, consultor y mánager”

No es lo mismo decidir si tu hijo juega en el equipo del colegio o en un club, donde el cambio más significativo es entrenar un día más durante la semana. Otra cosa muy diferente es aceptar una oferta que implique por ejemplo, cambiar de ciudad o de país algo que obliga a una adaptación cultural, idioma, alimentación, costumbres….

  • Dos estrategias inadecuadas:

Presión. En una conversación con un Andrés Iniesta con 12 años, su padre, José Antonio, ante la posibilidad de fichar por el FC Barcelona e instalarse en la Masía, le planteó este dilema a su hijo: “Andrés, las oportunidades están para ser aprovechadas, quizás no vuelva a pasar”.

Después de un tiempo sin emitir señales al planteamiento de su progenitor, Iniesta ha elaborado una argumentación para pasar del no al sí:

  • ¿Por qué ahora, hijo?
  • Porque sé que es lo que tú quieres. No te puedo dejar sin esa ilusión después de todo lo que has luchado por mi.

Sobreprotección. María y Pedro, padres de Anabel, no consideraron oportuna la sugerencia que les planteó su hija para hacer una prueba con un club de fútbol que jugaba la liga regional y continuó en su equipo de toda la vida. Mientras su mejor amiga, que jugaba en este equipo, progresaba y vivía experiencias gratificantes, ella se sentía desanimada -déficit de motivación- provocado por un bajo nivel de exigencia en los entrenamientos y una competición muy poco estimulante y con muchos parones (la temporada siguiente abandonó el deporte). 

  • Una técnica: La toma de decisiones.

Los deportistas y sus padres se ven obligados a tomar decisiones de distinto nivel de trascendencia, a veces deben reflexionar entre seguir en su club o cambiar de equipo, aspecto que si se materializa podría implicar otros muchos cambios. Valorar los beneficios y los costes asociados a la decisión se convierte en un aspecto esencial.

Anabel

Costes.

Ya no va a estar en el equipo con sus amigas del Instituto. 3 días a la semana se desplazará nada más terminar sus clases a las instalaciones municipales que están a las afueras de la ciudad (será su padre quien le vaya a recoger a la salida del instituto y la lleve en coche y después ella volverá en autobús con una compañera). Además, tendrá que adaptarse a sus nuevas compañeras, a una dinámica diferente de entrenamiento y quizás ya no sea titular como en su anterior equipo.

Beneficios.

Estará en un club mucho mejor organizado, con mejores instalaciones y material y jugará con los mejores equipos de la región. Ganará muchos más partidos y su equipo intentará luchar por ganar el campeonato.

Andrés Iniesta

Costes.

Vivirá en la Masía, una residencia del club, lejos de sus amigos y su familia. Cambiará un pueblo extremeño por una gran ciudad, donde se habla una lengua cooficial y se tiene un sentido de permanencia. Mayor exigencia = Mayor presión. Muchos viajes. Mayor tiempo de desplazamiento al Instituto y menos tiempo de estudio que le llevará a la necesidad de saber organizarse mejor. Menor tiempo de ocio.

Beneficios.

Estará en la cantera de uno de los mejores clubes del mundo. A medio plazo, seguramente tendrá ingresos económicos y posiblemente firmará algún contrato publicitario. Jugará la mejor liga de España, disputará torneos internacionales y tendrá la posibilidad de ser elegido por la selección española. Conocerá una gran ciudad llena de cultura y oportunidades.

  • Asesoramiento cualitativo.

Es difícil saber exactamente qué indicadores de progreso físico, táctico o técnico son condición necesaria para poder seguir avanzando como deportistas. Por eso es importante confiar en la opinión de las personas adecuadas, como Oriol Tort en la cantera del FC Barcelona, y buscar el mejor asesoramiento posible en los momentos importantes, como puede ser la firma de un contrato.

A partir de categoría juvenil, una figura emergente es la del representante -que está sujeto a una normativa legal- que se encarga de dirigir la carrera deportiva de los deportistas. La fórmula es clara, ya que afloran en el mundo del fútbol y algunos jugadores les necesitan, los padres deben depositar su confianza en aquellos que tengan una clara filosofía profesional de priorizar al deportista por encima del negocio.

ÉXITO TEMPRANO Y LLEGADA A LA ÉLITE

“He visto muchas cosas en el Madrid, algunos que iban a ser Messi o Ronaldo ahora se dedican a otras cosas”.

No hay una correlación entre destacar en el fútbol de formación y llegar a la élite. A continuación se comentan algunas experiencias que reflejan diferentes trayectorias deportivas.

  • ¿Todavía eres un niño y ya te colocan en Primera división?

El mediático torneo de Brunete dispara las apuestas, la obligación de dar un premio al mejor jugador y la necesidad de encontrar futuras estrellas retroalimenta la puja. Es cierto que algunos jugadores que despuntaron en aquel escenario llegaron a ser estrellas, pero también hubo algunos fuegos de artificio: por ejemplo Jonatan Valle. “Todo fue muy deprisa para Jonatan: entrenaba en el primer equipo del Racing con apenas 14 años y debutó en la Copa del Rey con dieciséis. A los 18 ya se sentía jugador de Primera división.

Etiqueta para el deportista: “la cara b del fútbol”. Aturdido por el destello de su potencial, desorientado por el errático curso que tomó su vida, la joven promesa acabaría entrenando en el equipo de jugadores desempleados organizado por la Asociación de Futbolistas Españoles”.     

  • Momentum.

A partir del aprovechamiento de la práctica deportiva, ir tomando las decisiones más acertadas, dejándose asesorar y aguantando las presiones externas, entender los momentos críticos que exigen un mayor nivel de implicación para poder evolucionar.

Haber sabido compaginar el estudio y el deporte, con un apoyo (ni presión ni sobreprotección) adecuado de los padres y una base emocional sólida: amigos, ocio, conversaciones al margen del fútbol etc    

  • “Camino recto por el más torcido”.
  • Óscar Plano, Real Valladolid CF.

“Cuando era pequeño me pasaba por la derecha gente que iba a la selección y que ahora tiene otros trabajos. Yo nunca he jugado en la selección pero he trabajado toda mi vida para esto.

Lo hemos hablado mucho, “¿te acuerdas de ese que era el Messi del equipo?”, y al final con el que menos contaban, que era yo, llega, pasito a pasito, sin dar zancadas”. 

  • Josan, del Elche CF, debutó en el fútbol profesional con 31 años.

“La cabeza es más del 50% del rendimiento. Muchos jugadores de Primera no podrían sobrevivir a Segunda B.

La ilusión te genera ganas, trabajo, competitividad, el querer ir de verdad y que no se te escape”.

NO ES ORO TODO LO QUE RELUCE

“Sí, parece absurdo, pero es cierto: el peor día de mi vida lo he pasado en la Masía”.

En general, únicamente se suelen valorar los aspectos positivos, es decir, los beneficios, que el deportista puede obtener si alcanza una posición en el fútbol profesional. Aunque es importante introducir una valoración más subjetiva del proceso de despegue y aterrizaje, como la experiencia de Andrés nos enseña.

  • Proceso de adaptación a la Masía.

Habla un compañero de la residencia, “yo tenía 17 años, él 12. Si fue duro para nosotros, imagínate para él. Pasabas muchos ratos de soledad, muchísimos”.

  • Alejamiento del núcleo familiar.

“Tuve una sensación de abandono, de pérdida, como si me hubieran arrancado algo de dentro. Pasé por un trago muy amargo, tuve que separarme de mi familia, no verlos todos los días, no sentirlos cerca…Es muy duro”.

  • Situaciones de dificultad.

Empiezan a crecer las expectativas -internas y externas- en torno al debut de Andrés Iniesta con el primer equipo del FC Barcelona cuando llega el partido contra el Español CF. El jugador no solo no juega, sino que no disputa ni un minuto: “vió todo el partido desde el banquillo”. Después, con Antic de entrenador y durante el primer año con Rijkaard no disputa ni un minuto de juego y hasta que consigue debutar aún tienen que pasar más de 10 meses. 

Además, una vez instalados en el alto rendimiento un factor esencial es que los deportistas tienen que gestionar algunas situaciones que pueden generar mucho estrés, como lo que vivió Iniesta.

  • Momentos familiares muy complejos.

“Te doy las gracias por la entereza que siempre has tenido, por lo grande que fuiste cuando nos dieron la noticia de que habíamos perdido a nuestro hijo. Lo perdimos después de pasar lo que pasamos… No todos consiguen superar situaciones tan delicadas. Las experiencias adversas nos hacen crecer y mejorar”, le escribe Andrés Iniesta a su mujer Anna.

  • Problemas con el entrenador.

Final de la Champions en París y habiendo sido el jugador más decisivo en las anteriores eliminatorias, a Andrés Iniesta no le queda más remedio que aceptar que se queda de inicio en el banquillo. “Hace ya tiempo que me quité el dolor de no jugar la final de París como titular, pero la verdad es que ha sido uno de los momentos más duros que he vivido como deportista”.

Previamente el jugador ya había ido detectando algunos detalles que le hicieron perder “esa confianza tan necesaria entre jugador y entrenador” que tanta inseguridad provoca en los deportistas.  

  • Lesiones.

“Tranquilo, papá, jugaré en Roma”.

El momento en el que ocurren las lesiones es un aspecto clave, e Iniesta “se rompe” en la antesala de la Copa del Rey y de la final de la Champions en Roma: “me pasó por el estrés y por todo lo que conlleva el final de temporada”.

El impacto emocional negativo en Iniesta es enorme: “recuerdo la cara de terror que tenía al ver que podía perderse una final soñada desde hacía tanto tiempo”.

Diagnóstico: “dos centímetros  en el recto anterior son 2 semanas de recuperación y faltan 16 días para la final”. Yo voy a Roma y empezó a trabajar convirtiendo cada hora de recuperación en una obsesionada cuenta atrás. 

 POSIBLES CONSECUENCIAS NEGATIVAS DE LA PRÁCTICA DEPORTIVA.

“Es el único que no es feliz en la familia. ¡Eso no puede ser!”.

Aunque las consecuencias positivas asociadas al deporte se intentan instalar como un mantra, los padres deben entender que la práctica deportiva también puede afectar negativamente a la salud mental de los deportistas.

  • Debutar con el primer equipo con 17 años marcando un gol, hizo que las expectativas se desbordaran en los medios de comunicación, el Club, probablemente también en el entorno del deportista… , aspecto al que hay que sumar un aumento del proceso de evaluación social. Aparece la respuesta de Ansiedad, precisamente porque a  partir del éxito de su precocidad a algunos deportistas, “les es muy difícil saber gestionar la presión psicológica que se genera sobre ellos”.

Al contrario de lo que se pueda pensar, un hecho positivo como puede ser debutar en la élite puede ser potencialmente muy estresante para algunos deportistas.

  • Una cierta sensación de desánimo o frustración provocada por una lesión inesperada que se alarga y que te impide realizar la pretemporada con normalidad junto a tus compañeros. Las emociones negativas asociadas al tratamiento y a una recuperación larga y tediosa, unidas a una trágica noticia, la muerte de un amigo, puede derivar en una depresión: ”hubo momentos en que no veía la luz, no encontraba el camino. Me notaba vacío por dentro, sin ilusión, sin cosas que me hiciesen feliz”.
  • Otras veces, “llegar arriba” aumenta considerablemente el nivel de exigencia físico y mental con pocos espacios de descanso, que obligan al deportista a realizar un esfuerzo constante hasta llegar a un estado de agotamiento psicológico.

El papel de la Psicología.

El objetivo del psicólogo deportivo será intentar “que el deporte no tenga una consecuencia negativa sobre la salud mental de los deportistas”.

¿Cómo podemos ayudar?:

  • Prevención.
  • Control de la presión añadida por parte del entorno y los padres.
  • Ajustar las expectativas de rendimiento.
  • Favorecer que el deportista pueda recuperarse mentalmente de la competición y encuentre espacios de desconexión mental fuera del deporte.
  • Fomentar la adherencia a las medidas de autocuidado para la prevención de lesiones.
  • Intervención.

Uno de los aspectos cIave es el apoyo emocional al deportista. Es lo que logró Inma Puig, psicóloga que trabajó con Andrés Iniesta, “también he podido comprobar que es primordial para la gente del deporte, contar con el apoyo de un profesional, alguien experto que sepa escucharte. Y a veces basta con contar lo que sientes. Con Inma encontré un espacio único para compartir todos los temas posibles”.

El apoyo social.

“No sé por qué está así”

A veces creemos que las personas por tener éxito deportivo están exentas de sufrir contrariedades, o episodios que pueden afectar a su equilibrio emocional: “¡si lo tienes todo!, ¡si juegas en el Barça y en la selección!”. Resquebrajada esta creencia, surge la importancia que el entorno de los deportistas tiene, para poder ofrecer el apoyo social más adecuado en estas situaciones.

  • El “universo Iniesta”, su mujer, su hija, su familia…, ese restringido grupo de personas en torno al deportista,  le dieron el apoyo necesario para que pudiera resistir y reencontrarse a sí mismo.
  • Los compañeros de equipo, dejándole siempre “el espacio necesario para que Andrés se fuera encontrando, sin presionarlo, sin agobiarlo”.
  • Su entrenador Guardiola: “Andrés, tú mismo. ¿Vale? Cuando notes algo extraño, te vas. Ni me pidas permiso, ¿vale? Agarras y te vas del entrenamiento. No pasa nada. Lo importante eres tú, sólo tú. Si no te sientes bien, lo dejas y te vas al vestuario”.

Nosotros únicamente queríamos que él supiera que estábamos a su lado para cuando nos necesitara.

TERMINANDO

“Mis padres me han parado los pies cuando me creía más de lo que era. Ella era limpiadora y él mecánico, y soy futbolista profesional por ellos”

Sabemos que no existe una bolita mágica que prediga el camino hacía el éxito deportivo, pero entendemos que sí hay formas de actuar que achican el espacio de posibles errores que tienen consecuencias y nos acercan hacía una forma de actuar más coherente y estratégica a nivel de prevención.

Cuando Irene López, jugadora del Real Madrid y de la Selección española de fútbol, con sólo 20 años deja la práctica deportiva porque ha decidido que debe priorizar ser feliz en la vida, sencillamente es porque previamente hemos avanzando demasiado veloces sin construir una base sólida y nos hemos olvidado de la persona. El espejo nos devolvía la imagen del éxito, pero por dentro algo no funcionaba desde hacía tiempo y es que el deporte también tiene vaivenes y connotaciones que no afectan negativamente solo al rendimiento, sino también, a la salud mental de los deportistas.

La angustia por la que atraviesa el padre de Andrés Iniesta en varias fases de la trayectoria deportiva de su hijo, es un magnífico ejemplo y un aviso a navegantes. Los padres deben ajustar sus expectativas, tener un buen asesoramiento, darle al deporte la dimensión adecuada, prepararse para actuar en los momentos críticos donde las decisiones son determinantes para ofrecer el apoyo adecuado a sus hijos y tener más probabilidades de acertar.

Como dice Irene López, que no haya que buscar un colchón para cuando tengas que bajar del escalón al que te has subido pero del que nadie te ha advertido que, también, podrías tropezar y caer. 

J. Enrique Rincón
Psicólogo deportivo
Docente en www.psicologiaparaentrenadores.com
Consultor en https://www.psicoaching.net/equipo
Colaborador en https://adnneurosport.com

Gracias a Andrés Iniesta por su libro de Memorias. “La jugada de mi vida”, escrito en colaboración con Ramón Besa y Marcos López que sirvió de inspiración para escribir este artículo y del que se extraen algunas líneas.

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