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Futbolistas perfeccionistas: ¿bueno o malo?

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Álex jugaba todos los días al fútbol en el recreo y al salir de clase, también los fines de semana. Pronto empezó a entrenar en los benjamines del club de referencia de su zona y fue escalando por todas las categorías, siempre en los equipos “A” y de titular. Complementaba su formación con Campus de tecnificación durante sus vacaciones y frecuentemente estaba viendo y analizando partidos de fútbol en la televisión. Pronto, con 16 años, tuvo la oportunidad de acercarse al mundo semi-profesional donde obtuvo reconocimiento y valoraciones muy positivas e incluso algún premio personal.  Alex tuvo la ambición suficiente como para no desfallecer, sobre todo en los malos momentos, supo ir superando las dificultades que le fueron surgiendo y seguir insistiendo. Al final del largo proceso, logró estabilizarse y conseguir su objetivo de hacerse un hueco como futbolista profesional.

Cuando preguntabas en su entorno, a sus antiguos entrenadores y compañeros cuál había sido la virtud que más destacaban en Álex para haber conseguido su meta, todos -sin excepción- resaltaban un rasgo esencial:  su perfeccionismo. Pero en esta virtud, se escondía una paradoja que se cumple en determinados deportistas que han conseguido llegar a ser futbolistas de élite y que tienen esta característica.

Lo BUENO

Su perfeccionismo les ha posibilitado llegar hasta la cumbre, “con eso he llegado donde he llegado, he conseguido grandes cosas con esa manera de ser”. Pero, al mismo tiempo:

Lo MALO

“Hay momentos muy duros precisamente por ser así”.

Porque ese perfeccionismo si se desarrolla de forma excesivamente rígida -sin matices- se puede volver contra estos deportistas, convirtiendo lo que en principio era un rasgo positivo que les ayudaba a avanzar y superar dificultades, en enorme lastre en su funcionamiento que termina afectando negativamente a su rendimiento.

Algunas situaciones que los deportistas como Álex deben gestionar de forma acertada desde el fútbol de formación, incorporando algunas habilidades y un estilo más flexible de comportamiento:

COMPROMISO.

“Estoy pendiente del fútbol las 24 horas”

No es positivo mentalmente, estar focalizado única y exclusivamente en el deporte. Por eso, hay dos aspectos importantes que los futbolistas deben ir incorporando a su dinámica de vida de alta exigencia, como son el descanso y la desconexión mental de la actividad deportiva. Para este último objetivo seguir compaginando los estudios y el deporte es una cuestión esencial y, cuando el fútbol ya sea su ocupación principal, es bueno desarrollar otras actividades al margen del fútbol, que seguramente les ayude a tener más equilibrio emocional y mejor rendimiento. Como Joshua Kimmich, jugador profesional del Bayern “me gusta ir a la montaña y hacer senderismo. Me ayuda a despejar la mente, a ver las cosas con claridad”. 

Fútbol formativo

Después de un partido, con un viaje largo, etc, es bueno que el deportista “cambie el chip” y vaya estableciendo algunas pautas de funcionamiento. Evitar seguir pensando en el partido, o estar conectado vía WhatsApp o por las redes sociales en una espiral infructuosa que se alargue indefinidamente -sobre todo cuando la competición haya tenido un impacto emocional negativo-.          

Además, el entorno de los deportistas tienen que aprender a establecer otro tipo de conversaciones que no giren única y exclusivamente sobre el deporte que practican sus hijos. Anna y Fran, padres de Álex, declararon en una entrevista a la Cadena Ser que: “cuando estábamos con amigos nunca hablábamos de fútbol”.

ROL.

Un aspecto relevante es que estos deportistas sepan desempeñar el papel y las funciones que el entrenador les haya asignado en el equipo, ya sea desde una posición de titular, o (aspecto clave) desde una posición más secundaría -aunque no por ello menos importante-.

  • Estilo RÍGIDO. “Si no salgo de titular no rindo”
  • Estilo FLEXIBLE. “El equipo necesita de todos, así que estoy preparado para salir de titular o desde el banquillo”

Fútbol formativo

Algunos de los aprendizajes que los futbolistas jóvenes deben incorporar a su experiencia deportiva, son salir a jugar desde el banquillo o no ir convocados alguna vez a un partido. Aquí la labor de los padres es fundamental que deben saber aparcar esa máxima de “mi hijo tiene que jugar siempre”.

Recordar que ninguna trayectoria deportiva -por muy exitosa que esta sea- es uniformemente acelerada, sino que siempre estará sujeta a algunas  turbulencias y la adecuada gestión de estas, debería ser uno de los objetivos de aprendizaje de un paso fructífero por el deporte: “los deportistas que no se frustran no aprenden a elaborar recursos ante las circunstancias difíciles de su trayectoria deportiva”. Recursos lo suficientemente bien desarrollados, como para que los futbolistas los puedan trasladar después a su vida cotidiana.

COMPETICIÓN.

Es, sobre todo, en algunos momentos que rodean la competición donde se pueden exacerbar determinadas dinámicas de funcionamiento de estos deportistas, que pueden afectar negativamente a su rendimiento.

PRECOMPETICIÓN.

El Día antes de la competición algunos deportistas, por ese exceso de responsabilidad o para disminuir la ansiedad, apuran su preparación realizando entrenamientos extras para pulir alguna cuestión que creen esencial o para obtener buenas sensaciones. Aquí, hay que saber diferenciar la utilidad de una práctica suave con una carga física y psicológica baja, con otra donde prime el esfuerzo que reste una energía básica para poder rendir de forma óptima en la competición.

En este sentido, el entorno de los deportistas no debería reforzar estos comportamientos de exceso de adherencia al entrenamiento totalmente inadecuados porque entienden -erróneamente- que esa es la mejor actitud y disposición que se debe tener antes de una competición.

Día del partido. Uno de los momentos clave de la preparación de un deportista son las rutinas y el calentamiento.

  • Estilo RÍGIDO. “Necesito silencio en el vestuario y un determinado tiempo para calentar, si no es imposible que mi cuerpo pueda activarse y rendir en el partido”.
  • Estilo FLEXIBLE. “Siempre que es posible, mantengo mis rutinas de calentamiento aunque puedo adaptarlas según la disponibilidad de la instalación o si ha existido algún contratiempo previo que pueda limitar mi tiempo”.

Fútbol formativo

Los entrenadores pueden tener planificado un calentamiento estándar ideal donde puedan controlar el tiempo, los ejercicios con y sin balón, los estiramientos, etc., pero deberían saber activar a sus jóvenes futbolistas casi en cualquier circunstancia: viajes con el tiempo justo, si en el campo se juega un partido antes, cuando sea el primer partido y la instalación tenga un horario restringido de apertura, etc Además, deberían tener un protocolo para cuando los jugadores lleguen tarde al partido puedan realizar un calentamiento de forma autónoma, sin romper la dinámica del equipo.

Para aquellos clubes y entrenadores que citan a sus deportistas benjamines y alevines con 1h 30’ de antelación a una competición “para calentar bien” (¿no es, quizás, excesivo?), un poco de sabiduría de los expertos que seguramente les ayude a reflexionar. Al habla Seirulo, Jefe de Metodología del FC Barcelona: “para nosotros el hecho de calentar es sólo un acto socio afectivo, esto es, sólo sirve para ponerte en contacto con tus compañeros y con el ambiente. Ése es el principal objetivo del calentamiento. Se trata de moverse un poco, en general, y luego coges el balón, te lo pasas unas veces y ya está”.

DURANTE el partido.

  • Estilo RÍGIDO. “La he cagado, a partir de ahora no tiro más a portería”.
  • Estilo FLEXIBLE. “No pasa nada, recuerda que siempre que se den las circunstancias que dijo el entrenador debes disparar a portería”.

Es decir, la aceptación o no del error como parte del juego puede tener consecuencias positivas o negativas en el funcionamiento del futbolista dependiendo del estilo que adopte. En caso de adoptar un estilo rígido, se producirá una pérdida de autoconfianza, que aumentará la respuesta de ansiedad del deportista y terminará afectando negativamente a su toma de decisiones.

Fútbol formativo:

Los entrenadores deberían aprender de Xavi Hernández que en su primer partido como entrenador del Barça dijo a sus jugadores, “quiero que lo probéis, que no os queme el balón. No os preocupéis por los fallos, cuanto más falléis, más quiero que lo volváis a probar. Me da igual las veces que falléis, quiero veros mirar a puerta, chutar y atreveros a todo”.

Además, durante el partido los técnicos deben aprovechar los momentos de pausa para ayudar a que sus futbolistas tengan una actividad cognitiva lo más positiva posible, ayudándoles a centrar su atención en las acciones, por ejemplo presionar al jugador con balón, que deben realizar en el siguiente periodo de participación activa por disputar.

POSTCOMPETICIÓN.

La evaluación de la propia actuación en la competición es uno de los aspectos que el deportista debe incorporar a su estilo de funcionamiento al finalizar un partido. Lo importante es que ésta sea lo más objetiva posible (basada en criterios previamente establecidos), y que incluya tanto los aciertos, como los errores y establezca para los siguientes entrenamientos los aspectos prioritarios que el deportista debe mejorar.

  • Estilo RÍGIDO. “No está lo suficientemente bien, quiero ser perfecto”.
  • Estilo FLEXIBLE. “A pesar de no ser mi mejor partido, he estado muy concentrado en todas las coberturas”.

Una evaluación excesivamente autocrítica sin valorar los aciertos o las cosas positivas realizadas, encierra un estilo de funcionamiento poco eficaz que puede desembocar en una insatisfacción continúa. Por eso, no conformarse nunca y querer seguir progresando es un aspecto positivo, pero siempre dentro de unas coordenadas, que ajusten el nivel de exigencia del deportista, y priorizando qué aspectos concretos debe seguir mejorando.

Algunos aspectos cualitativos sobre el rendimiento que hay que trabajar con estos deportistas son por ejemplo, el momentode la temporada y el estado de forma, dado que es imposible que ningún futbolista pueda rendir al 100% durante todo el macrociclo competitivo. También, en situaciones donde el deportista haya salido recientemente de una lesión, donde podemos utilizar experiencias de otros futbolistas para ayudarles a funcionar adecuadamente ajustando sus expectativas. “Tengo que hacer algunas cosas mejor sobre todo si quiero hacer algo importante aquí, pero tampoco voy a volverme loco con la exigencia. No confío en que las cosas vayan a ser perfectas”, declaró un futbolista profesional después de reaparecer con su equipo en la Premier tras 6 meses sin poder jugar tras sufrir una lesión grave.

FÚTBOL DE FORMACIÓN.

Los entrenadores deben valorar el compromiso, la actitud y reforzar los aciertos de sus futbolistas. Ir desarrollando una forma de actuación que aproveche los errores de forma constructiva para mejorar durante la semana en los entrenamientos, ayudando a los deportistas excesivamente exigentes con su rendimiento.

PADRES: pueden aprovechar el partido para observar alguna conducta, gesto, actitud etc. positiva que pueda ser utilizada en una conversación posterior con el deportista. A veces, es recomendable poder  amortiguar -sin entrar en conflicto- el impacto negativo que puedan tener las valoraciones de los hijos hipercríticos con sus actuaciones en las competiciones.

Terminando…

“Verlo de otra manera me ayudaría”

El perfeccionismo asociado a determinadas creencias o unas expectativas excesivamente rígidas fomentan un estilo de funcionamiento en algunos deportistas que interfiere en su rendimiento. Además, estos deportistas pueden ser vulnerables emocionalmente por lo que es muy importante desarrollar algunas acciones preventivas.

Los entrenadores y el entorno del deportista tienen su papel, pero es, sobre todo, el trabajo con un Psicólogo deportivo el que puede resultar de más ayuda a estos deportistas en momentos determinantes de su carrera deportiva. Como decía recientemente una futbolista profesional después de perder un partido: “ahora intento ser mejor conmigo misma. Sigo dándome caña, pero me trato mejor”. Es decir, establecer unos límites muy concretos al perfeccionismo.

J. Enrique Rincón
Psicólogo Experto en Psicología deportiva
Docente en www.psicologiaparaentrenadores.com
Consultor en www.psicoaching.net/equipo
Colaborador en www.adnneurosport.es

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