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La llegada de Iker Álvarez

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Iker Álvarez atraviesa un momento dulce. Probablemente, esté en el mejor momento de su (corta) carrera, pero seguramente vendrán muchos mejores. Internacional con la absoluta de Andorra y muchas veces titular con el Villarreal ‘B’, Iker ha demostrado de qué pasta está hecho. Sin esconderse y esperando su oportunidad en la sombra. Sin hacer mucho ruido. Iker Álvarez está aquí, ha llegado.

La dinastía continúa

El 25 de julio de 2001 nacía, en Andorra La Vella, el que se convertiría en el guardameta de la Selección Andorrana 20 años después. Y la profecía se iba cumplir. Lo de ser portero lo lleva en la sangre. Su padre, Koldo Álvarez defendió la portería del Atlético de Madrid y Toledo entre otros, además de la del combinado andorrano. Iker nació con unos guantes bajo el brazo. De alguna manera, había que sacarle partido a las características de Iker. Lleva ya varios años en el Villarreal y el club lo ve como una apuesta importante de cara al medio largo plazo después de que se anunciase su renovación hasta 2024.

Empezó en la Escuela de fútbol de Escaldes (en categoría benjamín) y ahí ya se le veían maneras. Pasó a la academia ENFAF para concluir su etapa de alevín y dio el salto al fútbol más real con el Nástic de Manresa en cadete de segundo año. Dejó sus raíces y su origen para cumplir su sueño. Tras esto, empezó su aventura en Miralcamp con el Villarreal. 5 años ya aquí y el trabajo y esfuerzo siempre lo ha llevado por bandera.

Es posible que no sea el portero más estético ni se luzca en cada acción, pero es muy efectivo. Para. Y para mucho, además. 1 gol encajado en 5 partidos (no cuento el del Betis Deportivo ya que se tuvo que retirar en camilla).

Sin hacer ruido, lo saca todo hacia delante

Hábil y certero en el juego de pies sabiendo atraer con facilidad a los atacantes rivales. No le tiembla el pulso si tiene que jugar en corto en una situación de riesgo. Pero lo más importante es que es un líder dentro del grupo (además de Dela). Alienta a sus compañeros cuando el partido se pone feo y también les da ánimos para evitar relajaciones. No tiene ningún reparo en pegar 4 gritos. Algo que se está perdiendo en los guardametas, pero que, sin embargo, es fundamental.

No le veremos hacer ninguna ‘palomita’ para salir en la foto, pero el andorrano no se complica la vida. El típico alumno que saca todo con notables y cae algún sobresaliente, de vez en cuando. Para que engañarnos, tiene un mentor espectacular, su padre. Koldo sabe de qué va esto del fútbol y quiere que Iker disfrute sin presión. La recompensa ya llegará.

Infranqueable. Duro de roer

En el partido frete al Betis Deportivo, nos quedamos paralizados todos al ver el choque de un futbolista bético con Iker. El guardameta se quedó inconsciente unos segundos y tuvo que salir del campo en camilla. Esa noche la pasó en Sevilla y los resultados médicos fueron positivos. Como muchos de sus allegados andorranos dicen: “Iker está hecho de roca”. Para que engañarnos, tienen toda la razón del mundo.

Nadie mejor que él, y por supuesto su familia, sabe lo que cuesta llegar hasta donde está ahora. Un tipo como pocos. Siempre con buena cara tanto dentro como fuera del campo. Él echa la vista atrás y ve la imagen de un niño andorrano, con unos guantes en las manos, que quería ser portero en el fútbol profesional. Una persona humilde que recuerda siempre sus orígenes para valorar más lo que está logrando ahora.

El futuro está en casa, y es andorrano

Yo lo tengo claro. El portero del Villarreal en un futuro no muy lejano debe ser Iker Álvarez. Lo tiene todo para triunfar. Solo falta que el club dé el paso y lo recompense en el primer equipo.

Porque no vale solo con hacerle debutar en Primera RFEF con el filial y un par de amistosos con el primer equipo para poner el tick en la lista de logros. Hay que apostar de verdad. No busquemos fuera lo que ya tenemos dentro. Y de porteros, el Villarreal va sobrado.

Iker Álvarez es el reflejo del talento de ahora. Que no vive de falsas esperanzas y trabaja cada día por hacerse un sitio en el primer equipo groguet. Ojalá sea en el Villarreal, pero llegará a Primera División en cualquier equipo.

Su carrera solo ha hecho más que empezar, pero su huella ya está quedando marcada.

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