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El buen entrenador ‘moll’ en el deporte de base

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Recuerdo, hace algunos años ya, cuando un entrenador me comentó que, en ciertas zonas donde el fútbol “de pueblo” mantiene toda la esencia, cuando en sus primeros equipos (que militaban en categoría regional) tenían un entrenador que hablaba poco en el banquillo, tenía un semblante sereno y, aunque podía tomar buenas decisiones en su papel como técnico, parecía “hacer poco” porque apenas gesticulaba ni gritaba a sus futbolistas, se decía de él que era un entrenador “moll” (en valencià) o flojo.

Es decir, parecía que, si no gritaba, gesticulaba en el banquillo, y pegaba alguna bronca que otra, “hacía mal su trabajo como técnico”, independientemente de que si sus decisiones, entrenamientos y demás fueran más o menos acertadas.

En el deporte de base, los buenos entrenadores, en cambio, son aquellos que son capaces de entender a sus deportistas; de fomentar buenas experiencias; de ajustarse a las necesidades de cada niño, niña, joven; plantear objetivos ajustados, ilusionantes y coherentes; expectativas realistas; desarrollar buenos valoresdar instrucciones claras, concretas y a tiempo; observar con criterio lo que está sucediendo; tomando buenas decisiones con inteligencia buscando el beneficio de sus jugadores… es decir, lo que en esos equipos de ciertos pueblos, algunos espectadores podrían llamar un “entrenador moll”, flojo.

Quizás aparentemente, para personas que no son capaces de valorar las necesidades reales de los jóvenes deportistas, a estos entrenadores “moll” les faltaría algo: escenificación.

Pero los buenos entrenadores de base están mucho más para hacer crecer a sus deportistas (y al equipo, claro) que para otra cosa. En cambio, seguramente aquellos entrenadores que, en la base chillan, “aprietan” y quizás menosprecian… con una “puesta en escena” muy llamativa, invierten mucho más en esa puesta en escena (¿quieren “servirse” del deporte de base?) que en realmente hacer bien su trabajo como técnicos (y que, por cierto, está demostrado que no se gana más por “chillar” más).

Es mejor la calidad que la cantidad, también en el deporte de base. Es mucho mejor ese buen entrenador “moll” que hace las cosas con conocimiento y criterio, que esos otros…

Y esto lo deberían tener muy en cuenta los responsables de los equipos de base que quieren desarrollar deportistas y personas, porque imagínense las posibles consecuencias de un entrenador que, en lugar de fomentar la percepción de control en sus deportistas, dándoles aquello que es mejor para ellos, plantea situaciones de máxima (mal llamada) exigencia incontrolada a niños, niñas y jóvenes que necesitan unas condiciones de calidad para desarrollarse al máximo en el deporte.

Por favor, para un deporte de calidad, necesario, busquemos entrenadores que realmente sepan lo que hacen, que “de verdad respeten el juego”, más del perfil “moll”, inteligente y con buen criterio, que otros con una aparente fachada de “hacer mucho” (que en realidad deshacen más que hacen).

Recordemos, es mejor la calidad que la cantidad, sobre todo y también en el deporte de base, donde es necesario que pongamos el foco en lo realmente importante. Es un trabajo de todos para que esto sea así.

David Peris Delcampo
@dperisd
Psicólogo Experto en Psicología del Deporte
Entrenador Nacional de Fútbol y también de Fútbol Sala
Profesor de la Universitat de València
Presidente de la Associació de Psicologia de l’Esport de la Comunitat Valenciana (APECVA)
Vicepresidente de la Federación Española de Psicología del Deporte

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