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El reencuentro con la competición

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Foto: FFCV

En algunos casos, tras más de un año de ausencia muchos deportistas jóvenes se van a reencontrar de nuevo con una de sus actividades más gratificantes: la competición deportiva. Dadas las especiales circunstancias para este regreso, es importante reflexionar sobre algunos aspectos que posibiliten un mejor aprovechamiento de este momento.

Introducción

Seguramente pocos recordarán la sensación de frustración que tuvieron el pasado mes de marzo cuando los equipos que iban clasificados en primer lugar no recibieron premio alguno. Paradójicamente muchos se olvidaron de que su excelente trabajo era lo que posibilitó el buen resultado colectivo.

Quizás por eso, siempre conviene recordar cuál debe ser el papel de la competición en la formación deportiva:

El objetivo del deporte no es únicamente ganar. Entonces, ¿si no gano no consigo nada? Bastaría con recordar todo lo que nos ha sido arrebatado por la Pandemia de la covid-19 para no olvidar todo lo positivo que tiene la práctica deportiva bien realizada:

  • Beneficios físicos y para la prevención de la obesidad (según el estudio ALADINO el 40% de los niños en España tiene sobrepeso), emocionales (fomenta las relaciones sociales) y psicológicos (mayor bienestar), que siempre ofrece el deporte independientemente del resultado.

En esta nueva realidad competitiva, algunos aspectos clave a saber gestionar por parte de los Directores deportivos y entrenadores son:

Los errores de los deportistas

Este aspecto es uno de los que puede tener un impacto más negativo en los jugadores. Lógicamente durante el partido se van a producir muchos errores, la mayoría serán en acciones técnicas o en la toma de decisiones, y lo más relevante será la gestión que realice el entrenador.

El más eficaz será aquel que acepte el error y después:

  • Ayude al deportista a centrarse en la siguiente acción.
  • Refuerce al deportista que tras perder un balón centre su esfuerzo en la conducta posterior, por ejemplo ir a presionar al jugador con balón.
  • Corrija al deportista de manera constructiva durante un periodo de pausa.
  • No cambie al deportista inmediatamente después de haber cometido el error.

Hay que valorar el efecto negativo que ya tiene el error para el jugador que lo realiza, por eso serán claves las acciones que puede hacer el entrenador para aminorar este impacto y ayudar adecuadamente al deportista.

Dos buenos ejemplos de buena gestión de los errores en el fútbol profesional.

a).- En el último minuto de una final y con el marcador en empate, el jugador del Sevilla CF Nesyri falló una clara oportunidad de gol. Al final su equipo perdió el partido en la prórroga y el jugador se sintió culpable de la derrota. ¿Cómo ayudó el Club al jugador a superar el impacto negativo que tuvo este error?

1 ° .- Aceptar el error. Le hicieron ver que los errores son parte de la vida del futbolista y que lo más importante es estar siempre dispuestos
a superarlos.
2 ° .- Centrarse en el trabajo de los entrenamientos. Nesyri siguió trabajando y esforzándose en los entrenamientos.
3 ° .- Siguientes oportunidades. Recogida de los frutos de su esfuerzo: actualmente es el máximo goleador de su equipo.

b).- El apoyo del entrenador. Después de conseguir gol en 25 lanzamientos de penalti consecutivos, Sergio Ramos falló dos tiros en un partido con
la Selección española. En la rueda de prensa posterior al partido su entrenador, Luis Enrique, ofreció un apoyo cerrado al jugador: “si hubiera
habido otro penalti lo hubiera lanzado Sergio Ramos”.

La mayor vulnerabilidad al error de los porteros

Ante la certeza de tener un impacto negativo mayor sobre estos deportistas, habrá que optar por diferentes estrategias en los diferentes periodos del partido:

PREPARTIDO

Evitar algunos mensajes contraproducentes, que pretendiendo aliviar echan un peso enorme sobre los hombros de los jóvenes porteros convirtiéndose en presión psicológica. Por ejemplo: en el desayuno, “tranquilo hijo, hoy lo paras todo”; “Nuestro objetivo hoy es dejar la portería a 0”; “Aunque juguemos contra los últimos del año pasado, no
pasa nada si te meten algún gol después de casi un año sin jugar”.

DURANTE

¿Qué tipo de error ha cometido nuestro portero? No ha blocado bien el balón. Ha salido precipitadamente. Se ha despistado en un córner. Mala comunicación con la defensa. No ha colocado bien la barrera.

Es determinante ubicar correctamente el tipo de error, para corregir adecuadamente y fortalecer la autoconfianza de estos deportistas.

ENTRENAMIENTOS

La Autoconfianza es la confianza que tienen los deportistas en sus propios recursos para afrontar la competición. Para desarrollar esos recursos en el entrenamiento, a partir del tipo de error los entrenadores pueden planificar los ejercicios más adecuados.

Aprendizaje de la técnica. Es decir, enseñar al deportista a blocar el balón de la forma correcta, que es diferente del aprendizaje de la toma de decisión, cuándo debe salir a blocar fuera de la portería y cuándo debe permanecer en ella.

Foco atencional. El deportista debe aprender a discriminar a qué aspectos concretos debe prestar su atención, si debe seguir el balón, fijarse en los jugadores que están en el área pequeña etc

La comunicación. ¿Cómo transformar un portero en un eficaz comunicador con sus compañeros? No vale la instrucción “tienes que comunicarte”. Hay que especificar qué debe decir y las situaciones en las que debe decirlo.

El arte de colocar una barrera. Requiere el conocimiento de la técnica, es decir, cómo deben colocarse los jugadores y cuántos deben estar en la misma y, además, decidir dónde debe ubicarse el portero. Al mismo tiempo,
es imprescindible saber comunicarse con tus compañeros de forma clara y concisa en un momento en que la respuesta de estrés suele hacer acto de presencia.

A partir de la categoría cadete, como parte del entrenamiento mental con el psicólogo deportivo, el deportista puede incorporar alguna estrategia psicológica tras cometer un error que haya tenido como consecuencia negativa recibir un gol.

Lo más probable es que en esta situación la mente del deportista se sitúe en el error, acción que ya ha pasado, perdiendo la concentración sobre lo que está ocurriendo ahora en el partido. Así, las probabilidades de poder cometer otro error aumentan considerablemente un aspecto que puede ser enormemente perjudicial para el deportista.

Prevención de lesiones

La vuelta a la competición después de casi un año sin jugar puede ser, para algunos deportistas, una experiencia estresante que puede provocar una respuesta de estrés con la consecuencia negativa de poder sufrir una lesión. Habrá que estar atentos a los momentos críticos, un partido con un marcador ajustado en sus últimos minutos puede provocar una mayor probabilidad de lesionarse (el fútbol profesional post Covid trajo 116 lesiones y un incremento del 45%).

Participación de todos los deportistas

Esta medida, que debería ser una norma en el deporte de formación y que se suele dar como buena -aunque después muchos entrenadores la incumplen-, debería ser una obligación en las actuales circunstancias. Evitar sobrecargar a determinados jugadores del equipo para prevenir las lesiones, al tiempo, que damos oportunidades a todos los deportistas que mantengan el compromiso adecuado en los entrenamientos.

Esta decisión puede tener además algunas consecuencias positivas:

Cohesiona más a nuestro equipo pues todos los jugadores aportan para el logro de los objetivos y el ambiente es más positivo.

Aumenta el nivel técnico del equipo al no poderse relajar los jugadores en los entrenamientos, al tiempo que el entrenador presta una atención más igualitaria.

Motiva al entrenador a no tener una visión tan sesgada de los roles deportivos que pueden desempeñar sus jugadores, sino que le plantea una búsqueda de cómo amplificar las posibilidades de los recursos humanos con los que cuenta.

Ayuda a la evolución del entrenador en la gestión del equipo, uno de los aspectos fundamentales para poder evolucionar en su Liderazgo.

Edades criticas

Estrés y vulnerabilidad: mi primer partido en el fútbol 11. Alberto dejó de ir a entrenar el pasado 14 de marzo, por aquel entonces jugaba en el equipo alevín y transcurrido un largo y extraño año lleno de vicisitudes, se ve debutando en el preinfantil A. Los entrenamientos no han ido mal, lo mejor ha sido poder reunirse de nuevo con sus antiguos compañeros pero siente que necesitaría un poco más de tiempo para adaptarse a tantos cambios. El campo se le hace grande, ya no es tan fácil llegar hasta el pico del área, bajar a defender hasta medio campo y volver a subir cuando el equipo ha recuperado el balón.

Además, ahora su entrenador hace convocatoria, puede optar por dejarlo en el banquillo y no utilizarlo durante todo el partido y si le cambia se acabó volver a jugar ese día.

Estos aspectos le están preocupando, él siempre ha sido titular y uno de los jugadores más destacados del equipo y su entrenador aún no ha hablado con el equipo para explicarles quién va a jugar.

Reducir la incertidumbre previa al inicio del partido, ajustar adecuadamente las expectativas de rendimiento, focalizar a los deportistas en sus puntos fuertes y desarrollar la cohesión de equipo son estrategias que el entrenador puede utilizar para amortiguar esta vulnerabilidad.

La actuación del entrenador

Después de un año sin dirigir una competición, el excesivo deseo de sentarse en el banquillo y dirigir a sus deportistas puede hacer que juegue en su contra. El entrenador puede reflexionar sobre algunos aspectos que, bien gestionados, pueden mejorar su desempeño.

Disposición. Debe estar al servicio de intentar ayudar al deportista en su regreso a la competición preocupándose de las necesidades que estos puedan tener. Así, su actitud debe ser positiva en cualquier situación que se pueda dar en el partido, comprensiva con los errores que puedan cometer sus deportistas y constructiva pensando en aprovechar todo lo que haya ocurrido en el partido.

Autocontrol emocional. El entrenador puede reflexionar sobre qué situaciones le pueden afectar más negativamente a su control emocional -después de un año sin dirigir un partido- y buscar las estrategias más adecuadas para autocontrolarse.

Por ejemplo, situación: el árbitro pita un fuera de juego dudoso. Emoción: hostilidad. Conducta: Protesta airadamente. Consecuencia: El árbitro te saca una tarjeta o te expulsa y dejas a tu equipo sin liderazgo en el banquillo. ¿Qué estrategia puedes utilizar para evitar esta secuencia que
daña tu imagen y perjudica a tu equipo?

Comunicación. Es una de las herramientas fundamentales que tiene el entrenador para influir adecuadamente en el estado mental de sus deportistas.

Charla Prepartido. Un momento donde la capacidad de atención de los deportistas es limitada, así que la información que el entrenador debe transmitir debe ser muy concreta y referida a las conductas que deben realizar los jugadores.

Descanso del partido. Al ser un periodo de pausa más largo, es importante que el entrenador lo tenga bien organizado. Reforzar los aciertos, corregir únicamente los principales errores y trazar un plan para el siguiente periodo de juego serán estrategias clave.

Evaluación postpartido. El principal cometido del entrenador es construir sobre los aciertos de los deportistas para tratar de potenciar su Autoconfianza.

Victoria. Relacionar las conductas concretas en ataque y defensa que se han realizado para lograr ese resultado. Por ejemplo, la concentración defensiva en las jugadas a balón parado.

Derrota. Sin inventar o maximizar cosas que no se hayan realizado, centrarse en todo lo positivo que haya hecho el equipo (en lugar de resaltar lo negativo o lo que no se haya realizado), y sobre lo que habrá que seguir insistiendo en futuras competiciones. Un aspecto importante será planificar los contenidos del entrenamiento en relación a estos aspectos concretos.

La habilidad del entrenador trabajando en esta doble vía ayudará a gestionar la tolerancia a la frustración de sus deportistas.

Finalizando…

Puede que tu equipo empiece la competición perdiendo, sin embargo no te aflijas, mejor aprovecha la oportunidad y que tus deportistas aprendan a afrontar las dificultades, utilizando las derrotas “para que sean más fuertes
mentalmente”.

Si comienzas ganando, procura no magnificar en exceso -no vayas a recibir el castigo que Zeus le impuso a Ixión- y confundas a tus deportistas creando un clima de autocomplacencia. Mejor aprovecha las emociones positivas para potenciar su motivación y que sigan progresando.

Poco a poco, nos vamos recuperando de una pesadilla, no desperdiciemos esta magnífica oportunidad y ajustemos bien el catalejo para beneficio de los deportistas jóvenes.

J. Enrique Rincón
Psicólogo deportivo

Referencia: Apuntes del Máster de Psicología de la actividad física y el deporte de la UNED. José María Buceta

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