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La puerta cerrada y el ‘sold-out’ de las escalerillas

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Padres disfrutan de un partido en Alboraia desde fuera del recinto | Foto: Pau Gabaldón

Ayer viernes, ESPORTBASE fue uno de los primeros medios en analizar concienzudamente y extraer las principales conclusiones del DOGV, ese maravilloso documento que, con la pandemia, ha pasado a formar parte de nuestra vida cotidiana.

Partidos y entrenamientos a puerta cerrada. Sin presencia de público. Esa es la medida (una de las medidas) que la Conselleria de Sanitat ha tomado para tratar de frenar la expansión de la covid-19, que el pasado jueves presentaba en la Comunitat números terroríficos en forma de casi 1.200 contagios y más de una decena de personas fallecidas.

En clave editorial, poco podemos añadir a la medida. No pretendemos saber más que la Conselleria de Sanitat. Nos dedicaremos, pues, a analizar sus repercusiones en el fútbol base. La primera y más evidente: impedir el acceso de público a las gradas o al interior de un recinto deportivo al aire libre no supondrá que los padres desaparezcan por arte de magia al dejar a sus hijos en el campo para entrenar y jugar, y aparezcan de la nada una hora después para recogerles y llevarles a casa. Esto no es ilusionismo.

Los padres, durante esos sesenta minutos, se quedarán en el coche, se marcharán al bar más cercano a tomarse un café o, con bastante frecuencia, echarán mano de ingenio para ver el partido desde el exterior del recinto. Si la existencia de padres ‘McGyver’ armados con escaleras o escalerillas ya era importante antes de estas últimas restricciones, ahora se van a multiplicar. Este mismo sábado por la mañana ya hemos podido ver varios ejemplos en primera persona.

Señalar lo que hacen no implica compartir lo que hacen ni que nos parezca correcto -esperamos que dicho así, despacito, los señores de la Academia VCF a los que tanto les molestan estas actitudes puedan entender el mensaje-; padres que ‘se la juegan’ han existido, existen y, desde la decisión de Conselleria, van a existir todavía más. Por lo menos, hasta el 9 de diciembre, cuando se supone que las medidas restrictivas se relajarán. Mientras llega ese día, lo normal es que las tiendas de ‘todo a cien’ y de bricolaje pasen apuros para satisfacer la demanda de padres futboleros en busca de escalerillas.

Más repercusiones: han pagado justos por pecadores. Podemos establecer tres niveles de recinto deportivo -y de su gestión- en los últimos meses: aquellos que han tratado por todos los medios de normalizar la situación sanitaria, tomando absolutamente todas las medidas sanitarias existentes (distancia de seguridad, uso de mascarillas y gel hidroalcohólico, toma de temperatura a la entrada del recinto, formularios con datos personales para trazabilidad, limitación de aforo, etc.) para permitir la entrada de público a sus instalaciones; aquellos que, en un punto intermedio, permitían un acceso muy reducido y puntual; y aquellos recintos que, para evitarse problemas, directamente no han abierto sus puertas en ningún momento y solo han permitido el acceso a deportistas y staff para entrenamientos y partidos (la Ciudad Deportiva de Paterna es un buen ejemplo de esta última tipología).

Padres guardan distancia de seguridad y ven un partido este sábado fuera del campo de Malilla | Foto: Pal Odegaard

La medida de Sanitat no tiene en cuenta ni el esfuerzo de los primeros ni la inversión económica realizada para adaptar la instalación a las necesidades en tiempos de pandemia. Todo cerrado y punto. Independientemente de que la actividad en instalaciones deportivas suponga menos de 3 contagios por cada mil casos (0,28% del total, como ya contamos hace dos semanas).

Numerosas voces críticas de padres y responsables de escuelas se alzaron ayer viernes contra la medida y destacaron la “injusticia” contra aquellos recintos y municipios que sí han tratado de ser proactivos y puesto medios económicos y humanos al servicio de generar un entorno seguro para los menores y para sus familiares.

Como tercera y última lectura, hay que destacar lo positivo en medio de tanta preocupación. Habrá quien lo considere un sinsentido (con razón), pero no deja de ser importante que las competiciones no se detengan y los más pequeños puedan seguir practicando deporte federado. Numerosos expertos y psicólogos han razonado el enorme impacto negativo que el confinamiento tuvo sobre los más jóvenes, encerrados en sus domicilios durante meses sin poder jugar al fútbol ni a cualquier otro deporte con otros niños. Que Sanitat haya decidido ‘blindar’ los recintos contra los adultos pero, en cambio, permita a los jóvenes deportistas seguir compitiendo es excelente para la salud física y mental de los segundos, sin olvidar que el riesgo de contagio en un partido -por ínfimo que sea, que lo es- sigue existiendo.

Por delante nos quedan cinco semanas para desear que los números de contagios en la Comunitat decrezcan gracias a estas y otras medidas y que, a partir del 9 de diciembre, la visión de los ‘padres-escalerilla’ vaya convirtiéndose en un recuerdo del pasado.

2 Comentarios

  • Miguel dice:

    Que cierren las gradas….pero q la fumadores vayan por la calle a bocanada llena esparciendo el humo. Y no , 2 metros no son suficientes para librarte de aspirar el humo que ese señor/ora tuvo en sus pulmones y ahora estan en los tuyos. Bares con gente sin mascarilla porque en el bar todo está permitido…me dá igual aforo a 100 q al 5 pq me tengo q bajar de la acera con el peligro de atropello para no aspirar el humo.
    Menudo sin sentido estamos viviendo.

  • Miguel dice:

    Fumen en sus casas y no sean egoistas.
    Señores/as que en la portada de su cajetilla por si no saben leer pone ” FUMAR MATA” y lo que deberian añadir es que también mata a los de alrededor.

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