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Padres ‘a la aventura’: ¿cuáles son sus mejores ‘trucos’ para ver partidos fuera de los recintos?

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Foto: Mari Carmen Paya

En las últimas semanas se suceden las estampas curiosas, cuando no directamente hilarantes, en el exterior de los recintos deportivos debido a la actual situación del recrudecimiento de la pandemia y a las medidas de restricción de los accesos a los padres y familiares a los partidos y entrenamientos de sus hijos e hijas. Una circunstancia que no ha impedido a los progenitores buscarse la vida de la mejor manera posible, incluso en ocasiones poniendo en riesgo su propia integridad física: tirando de originalidad y ‘trucos’ para poder ver los partidos incluso estando fuera de los límites de la instalación.

ESPORTBASE habló con cinco padres y madres de diferentes equipos y localidades para conocer de primera mano los testimonios, estrategias y opiniones de estos adultos respecto a las restricciones de acceso debido a la covid-19.

Juan López (hijo de 13 años jugando en Contaudit Almassera)

“Dependiendo de cada población, es un universo diferente. En San Gregorio (Torrent) no puedes entrar, tienes que ver el partido desde una valla lateral. El otro día jugamos contra Avant Aldaia y estuvo muy bien organizado, con tu impreso, datos, toma de temperatura, separación en la grada… En Cracks, por ejemplo, no te dejan entrar, no puedes ver el partido porque apenas hay veinte metros para ubicarte y todo el mundo se apelotona allí, habiendo una grada bien grande para verlo. Hay que diferenciar campos que tienen grada y otros que no, como pasa en el Municipal de Almássera con todos de pie alrededor del campo. No hay mucho espacio. En El Terrer de Paiporta hay unas gradas enormes y ahí no hay problema. Salesianos Don Bosco, por ejemplo, es un colegio y la decisión de dejar entrar o no depende de la entidad privada, no del ayuntamiento. La verja de San Gregorio es estrecha y, si metes la cabeza para ver, igual ya las orejas no te dejan sacarla después… (risas). En Paterna, con muchas medidas de seguridad, incluso hubo personal que vino a las gradas a revisar la distancia de unos padres y otros y ayudarnos. He visto a padres subidos a contenedores de basura, de residuos, encaramados a vallas… El día que haya un accidente, nos vamos a reír. Para muchos ayuntamientos es más cómodo no llevar un control de entrada al recinto; si la gente está fuera, el problema ya no es suyo”.

Luis Requeni (hijo de 10 años jugando en Mislata UF)

“Depende de dónde vayas, hay unas condiciones u otras. Por ejemplo, en San José (Jesuitas) tuvimos que ver un partido desde fuera de una valla algo más baja, pero veías una montaña de tierra que había en un descampado en obras con padres subidos a ellas. Lo curioso era ver una grada donde caben 500 personas vacía y a los padres fuera. En La Canaleta está todo super organizado, con los flujos de entrada y salida de personas, y además los padres tenemos unos carnets para poder entrar. Está muy bien organizado, al igual que en Colegio Salgui (San Marcelino) que sí permiten entrar, pero en otros campos no se puede. Al final depende de que el club en cuestión quiera ‘mojarse’, preocuparse y organizarse. En cierta Ciudad Deportiva vi hace poco furgonetas aparcadas cerca del muro con padres encima; yo casi me despeño por un terraplén de una carretera nacional para ver ese día el partido. En cualquier momento me esperaba el coche de la Guardia Civil pidiéndome explicaciones. ¿Qué sería del fútbol base sin los padres y los kilómetros que hacemos? He visto escaleras de todo tipo, de muchos o pocos peldaños, taburetes, furgonetas… El día que alguien se caiga lo lamentaremos. Echo de menos que la FFCV recomiende a los clubes que sí se permita acceso a los padres”.

Mari Carmen Paya (dos hijas de 13 y 15 años jugando en el Atlético de Aspe)

“En Aspe el ayuntamiento abrió hace unos días los recintos deportivos y ya hemos podido entrar con aforo limitado, rellenando un formulario y mostrando que no tenemos síntomas. Subirse a un contador de la luz a ver el partido es un poco arriesgado, pero la mejor opción y única es esa: tenemos una valla muy alta y solo se puede ver por ahí. El Atlético de Aspe hace todo lo posible para que los padres entremos al campo, están dándolo todo. Me gustaría ser optimista, pero creo que pararemos de nuevo. Es una lástima lo que está pasando, estamos apoyando a las niñas al máximo y se temen lo peor, que cualquier fin de semana paremos de nuevo. Lo más fuerte que hice fue meterme en el jardín de una propiedad privada que daba al campo de fútbol de Mutxamel. ¡Hay que buscarse la vida!

Foto: Mari Carmen Paya

Pepelu Aguilar (hijo de 16 años jugando en Los Silos de Burjassot)

“En La Pobla de Vallbona no pudimos acceder al campo y vimos el partido sentados en sillitas fuera de la verja. No me ha hecho falta comprarme escalerilla para estos meses, porque ya tengo una desde hace tiempo. Jugamos en Moncada en pretemporada y no hubo problemas para acceder; en el campo de Los Silos en Burjassot sí podemos acceder, siempre y cuando mantengamos la distancia de seguridad. Creo que al final se pararán las competiciones, el punto de inflexión será la aparición de la vacuna. Nuestro sacrificio lo hacemos a gusto, todo lo que sea el deporte y hacer vida sana debe ser apoyado. No he hecho ninguna ‘animalada’ nunca, pero seguro que conforme avance la competición vemos situaciones pintorescas“.

Gerardo Árboles (hijo de 14 años jugando en el Colegio Salgui)

“Pude ver el partido porque jugaban en casa y en San Marcelino los protocolos son muy estrictos y bastante buenos, los mismos que tenemos en una multinacional en la que trabajo. Tenemos una ‘app’ que nos ayuda con eso. En mi caso, tengo en el maletero sillas de ‘camping’ para sentarse cuando la valla es bajita. Cuando es alta, no nos enteramos de nada. Esta pretemporada ha habido un poco de todo, partidos abiertos y otros que han sido un desastre. Coincido en que será complicado que no haya más parones. Recuerdo un campo al lado del cual había una de esas obras paradas por la crisis, con los bloques de hormigón todavía allí, y nos subimos a ellos para ver el partido. Estábamos a medio metro de las gradas, fue surrealista. Hay escuelas que no quieren tener la responsabilidad de que no haya un contagio en sus instalaciones”.

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