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¿Qué pasará con la educación física y el deporte escolar tras la apertura del primer curso escolar post-coronavirus?

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Foto: Freepik.es

Han pasado 6 meses desde que se decretó el primer Estado de alarma por la emergencia sanitaria provocada por el COVID-19. Seis meses desde que los escolares no han podido disfrutar de la educación física y el deporte escolar. Se cerraron las escuelas y se suspendieron las actividades deportivas extraescolares, las competiciones deportivas. Durante este tiempo los estudios realizados muestran una incidencia negativa sobre los hábitos de salud de los escolares y como consecuencia un aumento de los trastornos y desequilibrios de la salud infantil (1).

La mayoría de estos estudios concluyen que desde el inicio de la pandemia se ha producido un impacto desfavorable sobre los hábitos de salud de los más jóvenes, un “círculo vicioso” formado por el aumento del sedentarismo, el incremento de las horas de uso de pantallas, el exceso de ingesta de alimentos con baja calidad nutricional, hipercalóricos y de bebidas azucaradas. El círculo se completa con una situación de estrés emocional generada por la adaptación a la situación de confinamiento y otras limitaciones. De este modo, cuando más inactividad física, mayores problemas de salud para los jóvenes: como el aumento del sobrepeso, aparición de la obesidad y otros trastornos de la salud asociados. Las consecuencias negativas de la inactividad física en estas edades pueden arrastrarse durante muchos años, incluso durante toda la vida del individuo.

Este círculo solo se rompe si permitimos y promovemos la actividad física de los jóvenes. Además, las diferentes formas de práctica de la actividad física, entre las que destacan la educación física y el deporte escolar, promueven toda una serie de beneficios educativos y sociales que contribuyen, no solo a luchar contra la pandemia, reforzando el estado de salud de los jóvenes, su sistema inmunológico, su condición física general, etc., sino que mejoran su estado anímico, la función cognitiva, facilitan los aprendizajes de habilidades y destrezas, también el aprendizaje de valores sociales, ofrecen alternativas sanas al ocio, facilitan la socialización, y un largo etc. de beneficios que ahora pueden perderse. No podemos prescindir de estas actividades básicas para la población escolar, esenciales para su desarrollo, para la adquisición de competencias generales y específicas, para su formación como persona, su autonomía y también para su salud en el futuro. Las bases de la salud se crean en la niñez y en la juventud. Los hábitos de realizar deporte se adquieren en las primeras etapas y determinan el crecimiento, la formación de los principales órganos vitales de las personas, también su carácter, su educación en general.

También es importante recordar que para la promoción del deporte en estas edades resulta insustituible la función social que desarrollan los centros escolares, los ayuntamientos y muchas otras entidades sociales, como clubes deportivos, AMPAS, gimnasios, etc.

Por otro lado, también es cierto que convivimos con una pandemia que apenas conocemos, con un virus que se contagia muy fácilmente y que a pesar de que parece ser que su virulencia se muestra menos en los más jóvenes, no es menos cierto que la movilidad y el contacto pueden expandir el virus a poblaciones más vulnerables. Nos encontramos en un atolladero, en una auténtica encrucijada desde la cual resulta difícil salir.

¿Quién se atreve a desojar la incertidumbre?

Esperamos que las autoridades sanitarias acierten en sus decisiones y resuelvan la cuestión. Las autoridades educativas, apoyándose en las primeras, se muestran favorables a la apertura de los centros escolares. Sin embargo, no han conseguido vencer las dudas que la pandemia ha anclado en la mente de los progenitores. ¿Empezamos y abrimos los colegios?, o ¿mantenemos a los jóvenes en sus casas por no poder controlar el riesgo de contagio? Las actividades deportivas y la educación física están estrechamente ligadas a la apertura de los centros escolares. Las preguntas anteriores valen también para cuestionar la apertura de estas actividades.

Las consecuencias del confinamiento ya las vamos conociendo. Una generación quedará marcada por esta etapa, no sabemos si para toda su vida. Perjuicios a nivel físico, de salud: incremento de la obesidad (para el desarrollo de la cual en la edad adulta esta etapa es crucial). Perjuicios a nivel mental, psicológico: ansiedades, miedos, traumas y trastornos de todo tipo que han aumentado desde la aparición de la pandemia. Perjuicios a nivel educativo, social, etc.

¿Claudicamos frente al virus, al miedo que nos produce su contagio?, ¿nos encerramos? o, ¿luchamos para intentar recuperar lo perdido?

En mi opinión, debemos ser valientes y arriesgarnos, pero también prudentes, siempre teniendo en cuenta la situación epidemiológica y respetando las ordenes que provengan de las autoridades. Volvamos al cole, abramos las clases de educación física, organicemos el deporte escolar. Y hagámoslo con toda la seguridad, con todas las medidas de protección y certezas que conozcamos y que nos instan a utilizar las autoridades sanitarias. En esta línea se han manifestado los responsables educativos a la hora de elaborar las diferentes propuestas, tanto autonómicas como Estatales de cara a la apertura del nuevo curso escolar.

Con carácter general, la actividad lectiva será presencial para todos los niveles y etapas del sistema educativo, priorizándola para el alumnado de menor edad, al menos hasta el segundo curso de la Educación Secundaria Obligatoria.” (2)

Los profesores de educación física, los entrenadores, monitores de actividades físico-deportivas estamos acostumbrados a adaptar continuamente las actividades a las condiciones del entorno. Nos adaptamos a diferentes espacios, a los niveles tan diferentes de nuestros alumnos, jugadores, a los nuevos contenidos, técnicas, etc., a los rivales u oponentes, a las inclemencias meteorológicas.

 ¡Es posible también adaptarse a esta situación!

La planificación del curso, la temporada, resulta imprescindible. Organizar los recursos, programar e incorporar a la dinámica de la sesión la actividad preventiva, evaluar todas y cada una de las situaciones y preverlas. Pero también es necesario prepararse, tener en cuenta las consecuencias de la apertura. Pueden aparecer casos positivos de Coronavirus en el aula, en el campo. Será necesario, en determinados momentos, parar la actividad, pasar las pruebas correspondientes, etc.

Pero, por otro lado, el deporte y la educación física escolar tienen ventajas frente a otras materias. Las condiciones en las que habitualmente se realizan las actividades favorecen las medidas profilácticas propuestas por las autoridades sanitarias. Son actividades que se pueden realizar al aire libre, los contactos pueden evitarse y, si se producen, suelen ser esporádicos y de escasa persistencia. Es necesario incorporar a la habitual dinámica de la sesión, al igual que se incorpora el calentamiento para evitar lesiones y entrar en acción, el control de la temperatura, las medidas de higiene y limpieza, de forma rutinaria y escrupulosa. Lo podemos hacer si nos organizamos bien. Veamos algunas indicaciones básicas (3):
  • Organizar los accesos para que no se produzcan aglomeraciones.
  • Accesos escalonados en el tiempo y con entradas y salidas diferentes (a ser posible).
  • Mantener una comunicación ágil y continua con las familias.
  • Mantener informados a los progenitores en todo momento, transmitir protocolos, horarios, exigir puntualidad.
  • Tener control sobre todas las personas que entran en el espacio deportivo (colegio, polideportivo…). Listados con contactos actualizados.
A la entrada:
  • Toma de temperatura
  • Lavado de manos o desinfección con gel hidroalcohólico
  • Desinfección del calzado
  • Uso de la mascarilla en todo momento (excepto durante el ejercicio)
  • Cubrir boca y nariz con la flexura del codo en caso de estornudar o toser. Utilizar pañuelos desechables que tras ser usados deben depositarse en las papeleras o contenedores preparados al efecto
  • Evitar las aglomeraciones, contactos o exposiciones prolongadas
  • En el caso del deporte escolar, recomendar que los acompañantes se queden fuera del recinto (o si entran que pueda garantizarse el distanciamiento y demás medidas anti-COVID).
  • Evitar la utilización de vestuarios y baños. Si estos han de utilizarse habrá que prever un sistema de limpieza y desinfección mucho más intenso. El aforo de estos espacios auxiliares no deberá superar los 2,25m2 por persona.
  • Las señalizaciones, situadas en lugares estratégicos, nos recordarán las normas y facilitarán la aplicación de los protocolos.
Durante la actividad:
  • Adaptar las tareas y ejercicios a las circunstancias específicas de cada grupo/equipo
  • Tener en cuenta la diversidad y la población más afectada por el confinamiento, diseñando una incorporación progresiva y segura
  • Realizar la actividad al aire libre
  • Mantener el distanciamiento y exigir la mascarilla cuando no se pueda mantener la distancia mínima
  • Utilizar el material imprescindible y evitar compartirlo. Extremar la desinfección de dicho material.
  • Que cada alumno, utilice su propia botella de agua para hidratarse durante o al final de la sesión
  • Dotar de papeleras y contenedores en exceso para que se puedan depositar los materiales desechados como pañuelos, mascarillas, botellas, etc. Evitar tirarlos al suelo.
  • Reservar áreas específicas para dejar las mochilas y demás utensilios de los alumnos, manteniendo el distanciamiento
Al final de la actividad:
  • Acompañamiento del profesor/entrenador en todo momento hasta la salida del recinto deportivo
  • Asegurarse que el menor es recogido fuera del centro por una persona autorizada y delimitar las zonas de recogida para que no se produzcan aglomeraciones
  • Uso de la mascarilla en espacios comunes, trayectos, etc.
  • El lugar de la salida será distinto al de la entrada (a ser posible). Además, entrada y salida deben realizarse de forma progresiva y escalonada
  • Higiene de manos y calzado al salir
  • Control de vestuarios, baños, etc., para su desinfección tras el uso (si este se produce)
  • Desinfección del material

La formación del personal (profesores, entrenadores, monitores..) es básica. Los cuadros técnicos tienen que conocer perfectamente las rutinas y saber cómo actuar en cada momento. Por ello es importante elaborar unos protocolos claros, funcionales, específicos para cada entorno y que se puedan cumplir.

Y básica también es la información a las familias, la comunicación fluida utilizando las nuevas tecnologías y cualquier canal para mantenerlos informados. Es imprescindible que ayuden desde casa para que todo salga bien.

La dotación de material EPI y desinfectantes, así como productos de limpieza deberá preverse para todas las actividades y ser incluido en la dotación de material habitual para el desarrollo de la actividad.

Foto: Freepik.es

El ordenamiento jurídico en materia educativa es favorable al desarrollo de las actividades deportivas extraescolares

La legislación educativa establece que todas las personas deben tener la posibilidad de formarse a lo largo de la vida, dentro y fuera del sistema educativo. Además, establece que las Administraciones educativas y las corporaciones municipales coordinarán sus actuaciones para lograr una mayor eficacia de los recursos públicos.

La educación física desde el ámbito curricular y complementariamente el deporte escolar, desde el ámbito no formal, contribuyen a la consecución de los fines del sistema educativo y, por tanto, a la educación integral de nuestros jóvenes: la calidad educativa; la equidad; la transmisión de valores; la educación a la diversidad; el esfuerzo individual; la prevención de conflictos.

La legislación educativa, en general, favorece el desarrollo del deporte escolar al relacionarlo con la calidad educativa. De este modo se convierte en un instrumento educativo de primer orden. Se concibe la educación como un proceso de aprendizaje permanente que no se limita al ámbito temporal ni espacial de la escuela, sino que se extiende en el tiempo, a lo largo de la vida del sujeto y en el espacio, a otros ámbitos sociales (en el caso del deporte escolar, a clubes, entidades comerciales, polideportivos municipales, etc.).

Se considera la educación física y el deporte escolar como elementos culturales que tienen por objeto la adquisición de hábitos saludables en una sociedad cada día más sedentaria y opulenta que castiga al cuerpo y lo contamina. Además, el proceso de educación permanente, aliado de la educación integral busca, constantemente, integrar al individuo en la sociedad y, en el caso del deporte, pretende garantizar la continuidad del sujeto en la práctica.

Las actividades deportivas extraescolares se consideran un complemento de la educación formal. Su desarrollo permite la relación con el entorno social, la participación de la comunidad (profesorado, alumnos, padres, entidades del entorno próximo…), contribuyendo así a cumplir con el principio de autonomía de los centros. La Administración impulsa el ejercicio de la participación de toda la comunidad educativa como base de este principio de autonomía. Promueve la colaboración entre las familias, el entorno y la escuela con el objeto de dotar de recursos a las actividades y estimular la complementariedad entre la educación física y el deporte escolar. La participación se encuentra, facilitada a través de los órganos de gobierno. Además, la estructura orgánica de los centros facilita la organización de actividades deportivas extraescolares. Los Consejos escolares (órganos rectores) establecen las directrices, los criterios de planificación y aprueban las actividades a propuesta de cualquier miembro de la comunidad educativa, elaborando el “Proyecto de gestión del centro”. A la hora de su elaboración deberá contar con las características del entorno social y cultural, recogerá la forma de atención a la diversidad del alumnado.

Por otro lado, la legislación educativa impulsa la cooperación y colaboración entre la Administración educativa y las corporaciones locales en la planificación e implementación de la política educativa. Una de los objetivos de esta relación entre corporaciones locales y Administración educativa es conseguir financiación, recursos económicos y materiales que hagan posible el desarrollo de las actividades educativas, entre las que destacan las físico-deportivas. Otro de los objetivos es potenciar la convivencia y la participación ciudadana, e integrar el centro educativo en su entorno. Esta colaboración cumple con el principio de eficiencia de la acción pública y estimula las políticas de apertura de centros escolares en horario no lectivo. Apertura que se verá reflejada en el Plan anual del centro en el que se regula el horario general del centro que incluye las actividades extraescolares.

En el desarrollo de dichas políticas ha sido esencial el papel de las Asociaciones de madres y padres de alumnos (AMPAs). En definitiva lo que pretende la legislación educativa es estimular la colaboración de los diferentes agentes que intervienen en el deporte escolar, no solo las corporaciones locales y las AMPAs sino también las entidades deportivas (federaciones o clubes) para que entre todos se pueda mejorar la formación integral del alumnado a través, en este caso, de las actividades deportivas.

Foto: Agencia EFE

Los obstáculos que vamos a encontrar a la hora de poner en marcha la educación física y el deporte escolar

Sin embargo, las finalidades que establece el ordenamiento educativo, en estos momentos, están en riesgo, ya que los protocolos anti-COVID, elaborados por las autoridades educativas, no resuelven la cuestión de la responsabilidad. Son protocolos muy generales que dejan en manos de los directores la determinación de las medidas concretas a tomar en cada centro y, en consecuencia, se delega en ellos la responsabilidad última.

Si añadimos a esta delegación de responsabilidad la falta de información sobre el virus, sobre su evolución, la incertidumbre en general, etc., seguramente nos vamos a encontrar con un escenario de limitaciones o prohibiciones directas a la hora de organizar actividades extraescolares o abrir los centros educativos a la comunidad vecinal, asociaciones, clubes, etc. Cuando no, por eludir la responsabilidad directa el director/a del centro, cuando no, por falta de medios para controlar y aplicar los protocolos, me temo que será bastante complicado organizar las actividades extraescolares en los centros educativos.

Otro de los escollos para el desarrollo actual de las actividades extraescolares es dirimir quien paga los gastos suplementarios que generan las medidas de higiene, protección y limpieza de aulas, espacios comunes e instalaciones y la ventilación frecuente de los espacios de convivencia. Otra de las cuestiones que habitualmente recae en los gastos generales del centro que ahora se verán aumentados creando así incertidumbre sobre su financiación y, en consecuencia, sobre la viabilidad de las actividades.

Pero si hay una medida que puede influir negativamente en la promoción y apertura de estas actividades es la posibilidad de constituir grupos de convivencia estable (GCE) para el alumnado, dado que es la opción (según los protocolos de Educación) que mejor puede garantizar la trazabilidad y la gestión de los casos de contagios que se puedan producir y, a la vez, permite que las niñas y niños de esta edad puedan socializar y jugar entre ellos. Según marcan los protocolos educativos hay que organizar los cursos configurados como GCE, con un máximo de 20 escolares, pudiendo estar formados por alumnos de dos niveles educativos consecutivos. Además, se establece que estos GCE tienen que evitar la interacción con otros grupos del centro educativo y limitar al máximo el número de contactos. Por otro lado, el personal docente y no docente que no forma parte del grupo de convivencia estable e interacciona con este tiene que llevar mascarilla higiénica y mantener la distancia interpersonal.

La reciente Actualización del protocolo de protección y prevención frente a la transmisión y el contagio del Sars-Cov-2 para centros educativos que imparten enseñanzas no universitarias durante el curso 2020-2021” (4)  establece una serie de medidas de actuación, tanto para a las actividades de enseñanza como para los servicios complementarios y actividades extraescolares. Estas medidas se refieren a la comunidad educativa en general, si bien las actuaciones más específicas sobre los y las profesionales que desarrollan su actividad en el centro educativo se tienen que consultar a través de los respectivos servicios de prevención de riesgos laborales. El objetivo es crear entornos escolares saludables y seguros.

En su punto 5.1, relativo al protocolo para las actividades extraescolares y complementarias se establecen las siguientes medidas de protección y prevención:

  • El programa anual de actividades complementarias y extraescolares del curso 2020-2021 se tiene que ajustar a la evolución de la pandemia de la COVID-19.
  • Los centros pueden organizar estas actividades, siempre que se pueda garantizar la distancia mínima interpersonal de 1,5 metros, y que, además, se disponga de un registro con la relación del alumnado asistente, de forma que, en el caso de detectar un contagio, se pueda hacer la trazabilidad sobre las personas que se tendrían que aislar.
  • Respecto al uso de mascarillas, hay que ajustarse al que dispone el apartado 6 de este protocolo (uso obligatoria exceptuando población especial y situaciones concretas como la realización de ejercicio físico).
  • Los acontecimientos deportivos o las celebraciones que tengan lugar en los centros educativos se tienen que llevar a cabo sin asistencia de público.”

El documento de actualización del protocolo de Educación establece asimismo que:

Durante el desarrollo del área de educación física y a las actividades extraescolares realizadas en el recinto escolar, se promoverá practicar actividad física y modalidades deportivas individuales. Aquellas modalidades deportivas de equipo y/o de contacto que forman parte del currículum se realizaron al aire libre y extremando las medidas de seguridad e higiene establecidas. Las actividades de educación física se realizaron, en lo posible, al aire libre y extremando las medidas de prevención establecidas: mantener la distancia de seguridad, lavado frecuente de manos, evitar tocarse la cara, ojos y nariz, hashtag respiratorio al toser o estornudar y uso de máscara. En aquellos casos en que el esfuerzo físico sea de intensidad se permitirá realizar la actividad sin el uso de la máscara”.

Se ha observado que cuando se aplican medidas adecuadas de prevención e higiene, las escuelas no son espacios donde se produzca más propagación que otros entornos de la comunidad, como el laboral o el de ocio. Sin embargo, la propuesta de Educación es evitar aquellas actividades en el centro educativo que conlleven la mezcla de alumnado de diferentes grupos de convivencia o clases en las que no se pueda mantener la distancia mínima interpersonal.

Existe aquí una contradicción entre la norma y el espíritu de la misma: apertura “si” pero interacción “no”, algo muy difícil de cumplir y que en el caso de las actividades extraescolares puede resultar determinante para que se suspendan.

Se tiene que reducir el número de interacciones de personas ajenas a los GCE pero, sin embargo, profesores y otro personal del centro como los monitores y monitoras de comedor tienen permitido el contacto con los alumnos:

“Los monitores y monitoras del comedor escolar pueden atender, a todos los efectos, más de un grupo de convivencia estable, siempre que se garantice la distancia mínima interpersonal (1,5 metros) entre ellos. En estos casos, dado que se atienen varios grupos estables de convivencia, los monitores y monitoras del comedor escolar tienen que usar la mascarilla. En cualquier caso, los monitores y monitoras del comedor escolar tienen que usar mascarilla con carácter obligatorio.”

Foto: laSexta

En conclusión:

Esperemos que estas contradicciones se aclaren y que seamos capaces de poner en marcha actividades fundamentales para la educación integral de nuestros jóvenes como la educación física y el deporte escolar.

En los polideportivos puede resultar más fácil la organización de actividades deportivas, aunque va a depender de cada Ayuntamiento u organizador particular.

Las soluciones pasan por la delimitación de la responsabilidad. La Administración deberá asumir la suya tras aprobar los protocolos de los centros escolares y deportivos, protegiendo así a los directores y demás responsables de la organización;

La colaboración de las AMPAs y, sobre todo, de las Corporaciones municipales en la ayuda para financiar los gastos extraordinarios que se van a producir;

Y, finalmente, también en la implicación y confianza de las familias que precisan tener seguridad y medios para conciliar su vida laboral con la educación de sus hijos.

En este último caso será imprescindible establecer unos buenos cauces de comunicación para mantener informadas a las familias, en todo momento y en relación a cualquier aspecto que afecte a la actividad.

Finalmente, la coordinación con los servicios de salud será esencial en los casos que puedan producirse contagios en estas actividades.

¡El reto está lanzado, veamos si somos capaces de responder como sociedad!

Texto: Paco Orts
Licenciado en Educación Física
Miembro de Fòrum de l’Esport

(1)  Destacan los estudios realizados por UNICEF y la Fundación Gasol; https://www.efesalud.com/obesidad-infantil-urgencia-confinamiento/?fbclid=IwAR1xRWvBhElK_uy2Ro3ihXR9A4_d6R9Khw0XhMAZc-BjZ_vWX46UHqthG20
Y los estudios de Obesity, Business Insider España. https://www.businessinsider.es/confinamiento-covid-19-empeora-obesidad-infantil-654113?fbclid=IwAR1xRWvBhElK_uy2Ro3ihXR9A4_d6R9Khw0XhMAZc-BjZ_vWX46UHqthG20
(2) Acuerdo del Consejo interterritorial del Sistema Nacional de Salud, adoptado en coordinación con la Conferencia sectorial de educación, sobre la declaración de actuaciones coordinadas en salud pública frente al Covid-19 para centros educativos durante el curso 2020-21 (27/08/2020).  https://www.lamoncloa.gob.es/serviciosdeprensa/notasprensa/educacion/Documents/2020/27082020_Acuerdo.pdf
(3) Recomendaciones para una EF segura y responsable ante la “nueva normalidad”. Una guía elaborada por el Comité asesor de enseñanza de la Educación Física y el área de Educación Física y Deportiva para la Salud del Consejo COLEF. https://www.consejo-colef.es/post/covid19-guia-ef-nueva-normalidad
 – Medidas de prevención, higiene y promoción de la salud frente a Covid-19 para centros educativos en el curso 2020-2021. Versión 22-06 – 2020 del Ministerio de Sanidad y Ministerio de Educación y Formación Profesional. Gobierno de España. https://www.educacionyfp.gob.es/dam/jcr:7e90bfc0-502b-4f18-b206-f414ea3cdb5c/medidas-centros-educativos-curso-20-21.pdf
(4) De 1 de septiembre de 2020, de la Conselleria de Sanidad Universal y Salud Pública en coordinación con la Conselleria de Educación, Cultura y Deporte https://www.tramita.gva.es/csv-front/index.faces

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