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Realidades deportivas y retos en el Día de la Mujer 2020

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Foto: FFCV

Llegó el 8 de marzo de 2020 y lo hizo con la habitual retahíla de eventos, conmemoraciones, actos maravillosos e iniciativas edificantes y estimulantes que nos encanta ver y que desearíamos se produjesen durante todo el año. Es quizá, a nuestro juicio, la última barrera que falta por derribar en lo que respecta al Día de la Mujer: lograr, a base de esfuerzo y un trabajo de consolidación diario, que ese sentimiento de orgullo e igualdad se pueda sentir todos los días.

A nivel deportivo, un rápido análisis de la realidad social y formativa de nuestras chicas y mujeres nos lleva a una conclusión irremediable: estamos mejor que antes, pero todavía a mitad del proceso.

Comparar la situación del futfem en nuestro país comparada con la que había hace cinco años -y no digamos diez– equivale a comparar la noche y el día. Vivimos una profesionalización necesaria del fútbol femenino, un incremento en las audiencias del futfem televisado, un incremento en los sponsors y patrocinadores que se ‘mojan’ en este ámbito, mejores jugadoras, mejores entrenadores y entrenadoras, cada vez más afición siguiendo a los equipos de Liga y Reto Iberdrola… En la élite, la situación es la idónea para seguir creciendo y consolidar un deporte que por fin está sabiendo vender el producto como requerían los estándares moderno.

A su vez, los retos han cambiado precisamente debido a este crecimiento. Antes, el objetivo era generar varios equipos de alto nivel que elevasen la competitividad del futfem; ahora, las grandes inyecciones económicas en la competición han generado equipos ‘demasiado’ competitivos, desnivelando la siempre necesaria balanza de igualdad que conlleva una competición atractiva. Una liga en la que Barcelona o Atlético de Madrid ganen sus partidos por media docena de goles de manera habitual podría perder rápidamente su atractivo. Si la propia competición no es capaz de incentivar un sistema más igualitario, el futfem acabará cayendo en los mismos errores que su ‘hermano’ masculino en nuestro país, con dos grandes equipos comiéndose casi todo el pastel de títulos, repercusión y dinero, dejando las migajas para las demás.

A nivel de base, la situación es esperanzadora. Iniciativas como el proyecto Valenta en la Comunitat Valenciana desde el año pasado o el proyecto Orgullosa de la Federación Catalana, en marcha desde 2017, están dando frutos de manera rápida con un incremento notable en fichas federativas tanto de fútbol-8 como de fútbol-11, una mayor aceptación de las familias del fútbol como opción deportiva y de ocio para sus niñas (gracias, entre otros, a los Clínics gratuitos desarrollados por toda la geografía valenciana) y un aumento dramático del número de equipos inscritos que va a lograr, por ejemplo, que las categorías antaño conjuntas (Benjamín-Alevín, Infantil-Cadete…) comiencen su proceso de separación a partir de la temporada 2020-2021. Porque al fin hay equipos suficientes para llevar a cabo ese paso.

Foto: FFCV

El reto es no lastrar la dinámica generada, el célebre ‘momentum’ que se dice en inglés. Desde la FFCV apuntan a que la prioridad, más que promover e impulsar equipos femeninos en singular, es la de incentivar la creación de estructuras femeninas completas en forma de escuela. Organizaciones que tengan su equipo Amateur, sí, pero también Cadete, Infantil, Alevín, Benjamín o incluso niñas más pequeñas dando sus primeros toques al balón.

La motivación es entendible: el futfem amateur es más volátil y depende de mayores avatares (situación laboral de la practicante, motivos familiares, inestabilidad del club, falta de medios económicos, etc) que los que afectan a una niña que se adentra en el deporte a edad temprana. Casi siempre, ‘engancharse’ con 9 o 10 años es una garantía de continuidad, de saber que esa pequeña mujer va a pasar muchos años de su vida vinculados al fútbol de manera feliz y voluntaria y va a generar un círculo social y de amistades fuerte, independiente y duradero.

Con motivo del 8 de marzo, clubes y escuelas de futfem celebran la normalidad que ha llegado al fin al deporte y que no debe detenerse aquí. Hay que hacer más, trabajar más, quererlo más. Las reinvindicaciones de esta semana son fantásticas, pero tanto o más importante es la mentalidad con la que afrontemos el lunes 9 de marzo, o el martes 10. Estamos en la senda correcta. Desde ESPORTBASE trataremos de ofrecer, por nuestra parte, toda nuestra ayuda para no perder esa travesía de la igualdad que tanto ha costado emprender.

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